Hace ya bastante tiempo que existe una organización algo turbia y un tanto siniestra, la razón de todo eso, es la forma tan misteriosa en la que se manejan sus asuntos, yo estuve un tiempo en esa organización, y fui una de las mejores que hubo, no había rival para mi, pero cuando me entere de la realidad tras los trabajos que hacíamos decidí abandonarlos, pero en ese momento no me di cuenta de las consecuencias que eso provocaría, pues una vez que entras no hay vuelta atrás, eso lo oí decir más de una vez, pero a mi en ese entonces no me importaba, era la mejor, la única a mi edad en haber llegada a ser nivel Zero, el nivel más importante y más aclamado de todos, su lema me gustaba " Zero emociones, Zero fallas, Zero remordimiento, Zero piedad", me gustaba mucho eso, por el simple hecho de que ayudábamos a la sociedad a deshacerse de los criminales, y así crear un lugar donde la gente no tuviera miedo de salir en las noches, dejarían de vivir esperando a que algo malo les pasara, no tendría que preocuparse de que sus hijos estuvieran solos en la calle, todo seria mucho mejor... pero yo estaba muy equivocada, cuando entre a la organización tendría alrededor de 14 años, era impulsiva y arrogante, me gusta alardear de mi fuerza y destreza, mi habilidad y agilidad eran mis armas, sin embargo al poco tiempo de haber entrado me di cuenta de que había un largo camino que recorrer y que no seria nada sencillo, pero eso me gustaba, sentir la adrenalina y superar a los demás era mi meta, lo único que me importaba, ¿a dónde me llevo?, a mi propia ruina y devastación, cada día era un nuevo reto para mi y eso era la único importante, sobresalir y ser la mejor arrasar con todos y no dejar a nadie en pie en mis entrenamientos, eso era lo único que me importaba, ya había tenido demasiado sufrimiento y dolor en mi pasado que lo único que quería era infringirlo para así aliviar un poco el peso que estaba en mi alma, desde que recuerdo era humillada por los demás y despreciada, mi padre quien se había casado con otra mujer porque según el mi madre ya no lo satisfacía, me despreciaba decía que era por mi culpa que el amor que le tenia a mi mamá se acabara, dado que mi mamá siempre me ponía en primer lugar, y no era para menos, habían pasado la mitad de su matrimonio tratando de tener un hijo y no la habían logrado, hasta que finalmente mi mamá se embarazó y me dio a luz, yo era lo más preciado que tenia, y eso no le gusto a mi papá, así que la dejo, y yo era la única persona que ella tenia, pero cuando me llego la tan mencionada edad de la rebeldía me salí de mi casa y fue así como llegue a la organización, y comencé a sentirme admirada por los demás, cosa que en la escuela jamás pasaba, todos los chicos incluso las chicas eran tan superficiales que jamás prestaron a atención a lo que de verdad importaba, me aislé de todos, y de los pocos con lo que tenia una amistad, eran los delincuentes de la escuela, los respetados pero aún así yo no era la gran cosa, tan solo era la cara bonita que daba los recados y los sacaba de apuros, así que cuando vi como me admiraban por ser yo, me gustó, y decidí convertirme en un ídolo, para ellos, y lo logré, nadie había llegado a nivel Zero antes de los 18 incluso los 20, pero yo lo hice, poco después de cumplirlos 17 era nivel Zero, nadie podía creerlo y varias veces me pusieron a prueba, y bueno debo admitir que la mayoría de la veces al iniciar la pelea terminaba muy mal, pero después de eso, les ganaba, ya que mi habilidad de recordar los movimientos siempre me ayudo, nadie usaba métodos diferentes a los de los entrenamientos por eso siempre podía predecir lo que iban a hacer y así ganaba, y como dije ya era arrogante, veía a los demás como basura que solo servían para limpiarme la sangre que hacia que derramaran, no me importaban en lo mas mínimo, solo quería ganar y si para ellos debía pasar por los demás lo haría sin dudarlo, así era yo, en los primeros años, cuando pase de ser nivel 10, a 7 y luego a 5, mi destreza era inigualable, aunque claro recibía unas palizas que nadie soportaría en la vida cotidiana, tras los primeros 2 años de entrenamiento pasaba más tiempo recuperándome en el hospital que ni aprendiendo, ya que quería avanzar más rápido que nadie y desafiaba a los mejores y terminaba al borde de la muerte, pero después de eso una vez que me recuperaba los enfrentaba de nuevo y esta vez terminábamos en empate, no fue hasta que era nivel 3 que logre vencerlos, pero no salí nada limpia, termine con varios huesos rotos, costillas, un brazo, la ceja reventada al igual que mis labios, apenas me sostenía en pie, pero no me derrotaban, terminaban cansados de tanto intentar hacer que me quedara en el piso, cuando cumplí los 17 años, estaba tan entusiasmada ya que sería la primera vez que saldría a acompañar a un nivel Zero a hacer una misión, yo no tenía ni idea de a quién mataría esa noche, pero sería verdaderamente impresionante, ver trabajar a alguien tan superior a mi, me emocionaba, deseaba verlo cuanto antes, pero tenía que esperar a la noche para camuflajearnos en la oscuridad y pasar desapercibidos, ya que un solo error significaría que en lugar de morir el criminal lo tendría que hacer el vengador, lo cual para mi en ese entonces valía lo mismo, ver una u otra muerte era lo mismo para mi, tan sádica era yo en mi juventud, no estoy diciendo que ahora a mis 22 años sea vieja, pero realmente me sorprendo cuando pienso en como era antes, afortunadamente para mi descubrí la verdad a tiempo, de lo contrario, hubiera sido lo que ellos querían, aunque lo fui durante los 4 años que estuve bajo su cuidado. En fin esa noche que fui con el mejor del momento un Zero S, con la gran emoción que sentía no me percate ni del lugar al cual fuimos, ni que la persona que iba a ser asesinada tenía una familia linda que lo adoraba y él a ellas, tanta fue mi emoción al ver como sigilosamente se deslizo por el techo hasta llegar al cobertizo de la cochera, y saltar tan ágilmente que ni un solo ruido hizo al caer, que no vi lo que ocurrió después de la muerte, tan solo lo vi esperar pacientemente junto a la entrada principal, y cuando el sujeto en cuestión llego, un rápido corte a la yugular con una espada corta, fue el final de su vida, cayo en el suelo abriendo la puerta y dejando ver a dos personas con lagrimas en sus ojos y un gran dolor en su corazón, esto no me importa en lo mas mínimo, mi superior llego tan rápido y sigilosamente como se fue, y en unos minutos nos encontrábamos en las afueras de la ciudad, tanto deseaba yo hacer eso, que no podía ni quería pensar en que lo que estábamos haciendo no era lo que nos enseñaron; de regreso al cuartel, mi superior reporto su misión como un existo y se marcho, pero en mi mente todavía estaba presente el momento en que lo mato, que no pude dormir, practique ese movimiento toda la noche y los días siguientes hasta que lo logre, y aunque no sabia del todo que estaba siendo observada, yo seguí con lo mio, practicando en la noches para superar a los demás, a mitad de año logre mi objetivo, me convertí en nivel Zero, y a partir de ese momento me fueron asignadas misiones de asesinato encubierto, misiones que completaba sin ningún percance, nadie me veía, y terminaba igual de rápido que mis superiores, jamas sentí remordimiento ni me paraba a pensar en lo que los demás sufrían con mis actos, para mi solo estaba el hecho de completar la misión con éxito, y justo cuando estaba en la cima y lograría entrar al escuadrón de asesinos profesionales, me di cuenta del enorme error que estaba cometiendo durante 6 meses, cuando cumplí los 18 años y se me dio la misión de matar a un grupo de criminales, salí de inmediato pues tenia que rastrearlos y luego asesinarlos, tenia que ser rápida y sin error, tan decidida iba que no me percate de un pequeño y según yo insignificante detalle en la misión, y ese era el grupo delictivo a cual tenia que matar, cuando llegue al lugar donde se supone estarían antes de irse cada uno a su hogar me di cuenta de que todos ellos eran padres de familia que habían ido a poner una demanda por un asesinato cometido hace poco en las cercanías de su hogar, y si mi memoria no fallaba esa muerte había sido obra nuestra, nadie sabia que clase de misión obtenían los demás, pero por primera vez sentí que debía averiguar mas, y desobedecí la regla de la organización, me descubrí, y les pregunte sin rodeos

-¿A quién asesinaron cerca de su domicilio?- el señor me vio extrañado y no era para menos, vestía ropas oscuras, y traía unas espadas cortas en las botas

-Un joven estudiante fue asesinado, sin motivo alguno, según los reportes fue atacado en la noche y degollado

-¿Por qué lo hicieron?

-No lo sabemos, el era alguien tranquilo, bastante curioso, los oficiales encontraron unos papeles, parecen ser lo que el asesino buscaba- el verlo tan devastado, me hizo pensar que si no estábamos cometiendo un error, pero mi deber era matarlos, no podía arrepentirme ¿o si?

-¿Y qué eran esos papeles que tenía?- el hombre me miro extraño, y supe lo que estaba pensando, si yo no era un policía podía ser el cómplice del asesino

-Una investigación acerca de una organización que entrena a asesinos profesionales para llevar a cabo su planes- esas palabras resonaron en mi cabeza, nosotros no estábamos librando a la sociedad del mal, tan solo lo estábamos propagando

-Ya veo, gracias por decirme esto, a propósito, ¿quiénes más lo saben?

-Todos los que estábamos aquí sabemos eso

Agache la mirada y me trague mi orgullo, me hinque y aun cuando no debía hacerlo ya que conocía la verdad no me quedo más remedio que matarlos por el simple hecho de que ya me habían visto... termine con todos ellos en menos de 10 minutos, fue la primera vez que tarde tanto, eran tan solo 6 personas y me devore mas de lo pensado, mire al cielo implorando el perdón de todos aquellos a los que mate, tire mis espadas cubiertas de sangre al igual que mis manos, no importaba cuanto las limpiara mis manos permanecerían manchadas durante toda mi vida, ya que le arrebate la vida a personas inocentes con tanta facilidad y deleite que me odie a mi misma, en esa noche oscura rodeada de los cuerpos aun calientes de las personas que pedían justicia, llore... y lo hice como nunca lo había hecho,todo lo que me gustaba era un error, ya que jamas vi el dolor de las personas, fue entonces cuando recordé la primera muerte que vi, recordé a esas dos mujeres llorando junto al cuerpo de su esposo y padre, pidiendo ayuda, suplicando que no se muriera, y yo disfrutando eso, como si fuera lo mas natural del mundo, me odie y aun me odio cuando lo recuerdo. Regrese esa noche a la organización y di mi reporte como siempre, me felicitaron y me aplaudieron y según escuche pensaban hacerme parte del escuadrón oficialmente, un nudo en mi estomago me impidió hablar e incluso levantar la mirada, me retire cabizbaja a mi habitación la cual compartía con una joven de 15 años, quien se unió por el mismo motivo que yo, me dio vergüenza verla a la cara, así que me metí en mi cama y me tape toda, las lagrimas no paraban de fluir, me dolía tanto el alma que desee morirme.

Cuando el sol alumbro la habitación me di cuenta de que no había dormido nada, ya que cada vez que cerraba los ojos veía los rostros agonizantes de todas mis victimas y a mi sonriendo con maldad y disfrutando el tener su sangre en mis manos, me levante y me quede sentada un momento para pensar en que debería hacer, afortunadamente ninguno de ellos sabia donde estaba mi madre, y ellos eso me alegraba ya que no podían hacerles daño si me negaba a cumplir sus ordenes, mire por la ventana y vi ese cielo azul profundo tan sereno y tranquilo, que en lugar de hacerme sentir mejor me hizo sentir repulsión por mi misma, tenia que irme de ahí, y tenia que hacerlo ya, de lo contrario no viviría otro día; pase todo el día sumida en mis pensamientos, no comí, no me duche, ni siquiera quería estar cerca de nadie, verlos entusiasmados por su entrenamiento y discutiendo como podrían llegar a ser nivel Zero mas rápido que los demás, me hizo darme cuenta del por que del lema "Zero emociones, Zero fallas, Zero remordimientos, Zero piedad", tal y como un asesino debía ser, sonreí con amargura, el día se me hizo eterno, y por fin cuando llego la noche, llego mi fin en ese lugar... deserte el 14 de enero del 2010, viaje durante toda la noche hasta llegar a la estación de autobuses, me infiltre en el maletero del camión y llegue a no se donde, cuando el camión se vacío y salí, era en un lugar tranquilo, pero no poda quedarme a disfrutar, me impuse a mi misma el castigo de no disfrutar nada, hasta que no derrumbara a esa organización, hasta que eso pasara yo no podía ser feliz, viviría con mi madre, y trabajaría duro, pero jamas olvidaría el rostro de ninguna persona que sufrió por mi culpa; pedí información de donde estaba, realmente no conocía el lugar así que espere a que un camión saliera hacia la ciudad para reencontrarme con mi familia, y empezar de nuevo, redimirme con esfuerzo y dignidad... pero... ahora yo era la victima que debía desaparecer, esa decisión y la de unirme fue mi ruina y perdición.

Viaje durante al menos 5 horas en ese compartimiento y no fue nada lindo, estaba pequeño, apestoso y casi no podía respirar, pero como no tenia dinero y no quería mendigar, pues todavía conservaba un poco de orgullo, aunque la arrogancia era mayor, ya que todavía veía a los demás por lo bajo, así que tuve que aguantarme, afortunadamente el lugar donde el camión se detuvo estaba a unas horas a pie de mi ciudad, así que decidí caminar para desentumir mis piernas y espalda, además de que necesitaba pensar en una excusa para mi ausencia estos 4 años, aunque no fuera del todo necesario, antes de irme de la casa le dije algo doloroso a mi madre

-No quiero estar mas aquí contigo, me enfermas eres la peor madre que existe, dejaste ir a mi papa, y ahora estas con otro, muérete vieja inútil- ah es increíble que aun recuerde con exactitud lo que le dije, y aun así mi madre solo sonrío con lagrimas en sus ojos y se fue de mi habitación

Soy la peor hija que exista, ella siempre me eligió primero, aun cuando se volvió a casar, jamas me dejo a un lado y no me lo impuso, en realidad que era una pequeña engreída y malagradecida, sin duda me odio y por muchas razones, me pregunto si mi madre me perdonara, su corazón es enorme y supongo yo aun estoy dentro de el, o tal vez no, tal vez mi hermano haya hecho que mi madre se olvidara de mi, bueno por el momento lo único que puedo hacer y que haré cuando llegue sera suplicar su perdón y ponerme de rodillas ante ella, es lo menos que puedo hacer; Por fin regrese a mi hogar la ciudad que me vio nacer y en la que me crié, pasando por lo viejos lugares en los que pase grandes momentos me hace sentir nostálgica, el parque infantil donde me caí en varias ocasiones del columpio por querer hacerlo sola, la resbaladilla que era un reto para mi por ser la mas alta, las mesas donde comía lo que mi mama cocinaba y el dulce abrazo que me daba cuando me dormía y me llevaba cargando hasta la casa y a mi cama, las calles que me vieron hacer de todo, caerme, reír, llorar, alimentar al gato que no podía llevarme a casa, platicar con mis amigas sobre cualquier cosa (aunque no las escuchaba por ser superficiales), mirar al cielo añorando ser un ave que volaba en libertad, tantos recuerdos, y fueron estas mismas calles las que me vieron partir en la oscuridad de la noche para no regresar nunca más, y mi casa la misma casa de mis recuerdos, de paredes pintadas de verde opaco, el cancel negro que ahora es café (por alguna razón creo que habrá más cambios), la puerta negra, y... una familia que no conozco, lo sabía ellos ya no están aquí

-Gardenia ¿eres tu verdad?, MAMA Nía regreso, y esta muy cambiada- un momento esa voz, no es posible que sea mi hermano mayor- vamos no te quedes parada como tonta entra- si él es mi hermano

-S-Si- no podía creer cuanto había crecido en este tiempo, es mas grande y parece más masculino, el mismo pasillo, y las mismas cosas que había, no ha cambiado mucho- oye ¿de verdad eres Thomy?

-Claro que lo soy, tonta ¿quien creíste que era?- incluso su voz esta cambiada, ¿cuanto me perdí en estos 4 años?, ahora me van a salir con que mamá esta esperando a una niña

-Nía, mi pequeña y linda Nía esta en casa- mi madre envejeció un poco, pero aun conserva su belleza, y diablos no creí que lloraría tan fácil, el solo verla hace que todo mi cuerpo se debilite- vamos cariño no llores, todo esta bien, ven a mis brazos, déjame abrazarte otra vez

-Mama, perdóname, por favor, jamás debí haberme ido- mis piernas fallaron y termine hincada llorando a lagrima suelta, jamás creí que me recibiría con los brazos abiertos- perdóname por favor- tan amable y tan noble mi mamá se hinco a mi lado y me abrazo, y yo no pude no me sentía digna de hacerlo

-Tranquila mi bebe, ya paso todo, no se que hiciste y no quiero saberlo, no hasta que estés lista para hacerlo- no, no ,no, no merezco este amor, yo le dije cosas horribles y aun así ella... ella me abraza- suéltalo todo

-¿Por qué?, ¿por qué eres tan amable conmigo después de todo lo que te dije?- mis lagrimas no paraban y mi voz estaba demasiado quebrada, pero ella me sonreía, y sus ojos no me mintieron cuando la oí decir

-Porque eres mi hija, mi pequeña bebe, jamás podría odiarte y se que tu tampoco lo harías, por eso es que te trato así, por que te...- por favor no lo digas, no me digas que...- quiero, por eso

-Mama, yo... yo...- no podía articular palabra alguna para demostrarle lo arrepentida que estaba, la frase "el amor de una madre no tiene limites" es cierta, no importa que haga su hijo ella nunca lo odiara- estoy en casa- fue lo único que dije antes de llorar como lo hacia de niña en el regazo de mi tan querida y adorada madre

-Bueno yo tengo que irme a la escuela, cuando llegue quiero escuchar todo lo que has hecho hermanita- no podía creer que hubiera tanta amabilidad para una asesina como yo, como pude le dije que si- bien nos vemos adiós má

-Ve con cuidado hijo y llega temprano tu padre regresa hoy- lo olvidé por completo, mi padrastro hace muchos viajes por negocios, y mi madre la espera pacientemente, lo ama y él a ella- venga Nía debes estar hambrienta, el desayuno esta listo, vamos antes de que enfríe

La seguí hasta la cocina, si mal no recuerdo solo era un cuartito algo angosto, en la que solo entraba el refrigerador y la estufa, el pretil ya estaba, pero al menos ese cambio era bueno, ahora tenía una alacena y un gabinete de madera ambos, la estufa era un poco mas grande y el refrigerador también lo era, había más espacio y se podía mover con mas facilidad, la sala estaba donde mismo, había tres escalones y luego estaba el comedor, mi habitación estaba junto a la sala, y el de mi mamá y mi padrastro estaba junto al pasillo de la entrada, creo que estuve demasiado tiempo fuera, pero mi cuarto seguía igual, no habían cambiado nada en lo absoluto, habían acomodado el cuarto del fondo el que estaba cerca de la cocina para mi hermano y el patio siempre estaba recogido, todo era igual, y eso me hizo sentir que jamás me había ido de casa, entre en mi habitación y me senté en mi cama, realmente estaba de nuevo en mi hogar, pero cuanto tiempo duraría, se que no durara mucho, por que ellos me estarán buscando y una vez que me encuentren la vida que tanto había rechazado y la que ahora me abría las puertas dándome la oportunidad de enmendar todos mis errores terminara... no, no dejare que termine, aunque decidí no matar si debo hacerlo solo para proteger a mi familia lo haré, me manchare de nuevo las manos por el bien de ellos, no permitiré que me arrebaten lo más preciado que he recuperado.