Maximiliano

Benito y Habsburgo,
Dos con mismos ideales,
Pues ambos eran liberales
Su pecado, ser burgo.

Sintiéndose afortunado,
Dejo atrás su legado,
solo para descubrir,
que quedo abandonado.

Puso fe en su nuevo cargo,
sabiendo el destino amargo,
sin embargo no fue excusa,
para dar respuesta inconclusa.

Su amada extraviada,
el perdido en su ego,
fue entonces cuando llego,
una extraña camarada.

La muerte lo saludo,
a Maximiliano exaspero,
aunque no le tenía miedo,
se sentía acorralado.

En su fusilación,
la muerte le hablo con tensión,
"No te estoy matando yo,
lo hace la constitución"