Este fic participa en el Reto #12: "Crimenes y misterios" del foro El Rincón Creativo.


El estudio de un hombre es su santuario, su reino, nada ni nadie entra ni sale de aquella pequeña habitación sin su permiso, es justamente por lo que a aquel hombre gordo y de pelo cano vestido de saco y corbata le sorprendió ver un pequeño sobre encima de su escritorio cuando entro.

-Linda, ven a ver esto.- Llamo el hombre a su esposa mientras lo leía

Su esposa entro apresurada en cuanto lo oyó, que él la llamara a su estudio era algo inusual, así que debía ser muy importante. Ella era una mujer joven y hermosa, mucho más joven y hermosa que su esposo, no era difícil saber por qué se casó con él, ella lo sabía, él lo sabía, el hijo de su esposo lo sabía, la servidumbre lo sabía, no era diferente de las últimas tres.

-Que ocurre amor.- Su esposo le entrego la carta. En ella se podía leer "te matare" escrito en sangre.- Le doy puntos por creatividad.

-Lo sé, y aún más teniendo en cuenta que se las arregló para dejarlo en mi estudio.

-Y... ¿Me llamaste solo para mostrarme esto?

-No, quiero que despidas a los de seguridad que estaban anoche.

-¿Y quiénes eran?

-¿Y yo como diablos voy a saber?

-¿Y entonces como esperas que los despida? -Su esposo la miro en forma que quedaba claro más allá de cualquier duda que estaba pensando cosas muy ofensivas respecto a su intelecto. -¡Me tomara todo el día!

-Bueno, si te pagara solo por sexo, serias una prostituta y no una esposa, ¿Verdad? Eso es todo.

Su esposa salió de la habitación muy ofendida, aunque no más que cada vez que "conversaban". El hombre salió de su estudio y descendió las escaleras de mármol de su enorme mansión, donde uno de sus mayordomos le entrego el fajo de sobres de la correspondencia. Facturas de las tarjetas de crédito de su esposa, propuestas de casos, invitaciones a firmas de abogados, demandas, cartas amenazantes, amenazas de muerte, amenazas de un destino peor que la muerte… nada fuera de lo ordinario.

Después de leer el correo desecho lo que no le servía, como solía hacerlo y, como en cada mañana, salió al trabajo. Todo era como cualquier otro día, la misma rutina de siempre.

ooo

-Que sabemos hasta ahora. -Pregunto el detective en cuanto llego a aquella mansión.

-Llegas tarde, Face. -Respondió su compañero mientras se dirigía al cuerpo.

-No es lo que pregunte, pero lo tendré en cuenta.

-Sí, igual que las ultimas cien veces. La víctima fue encontrada por su esposa en su estudio. Fue esta mañana alrededor de las 8 am, decidió entrar a buscarlo cuando no salió a trabajar como lo hacía cada mañana.

Entraron a la habitación, el hombre gordo y canoso estaba sentado recostado sobre su escritorio. A simple vista parecería que estaba durmiendo. La forense ya estaba revisando el cuerpo y el equipo de criminología estaba tomando fotos de la escena y marcando la evidencia. Saltaba a la vista que no había ninguna señal de lucha, pero no era eso lo que más le llamaba la atención a los detectives.

-Demonios, mira estas cosas, creo que esta habitación vale más que mi casa, y eso sin tener en cuenta las antigüedades, en realidad no se de esas cosas. Supongo que podemos descartar robo de los posibles móviles.

-Parece que destruir vidas es un negocio lucrativo.

-¿Piensas cambiar de carrera?

-No, yo si tengo conciencia.

-Chicos, cuidado con lo que dicen, su esposa esta atrás de ustedes.- Dijo la forense dejando el cuerpo y apuntando a una mujer en la entrada del cuarto, una a la que parecía que de hecho le había hecho gracia el chiste.

-Algo me dice que no está interesada en una disculpa. –Susurro el detective.

Face miro al cuerpo y luego a la mujer.- No.

-¿No?- Preguntaron sus colegas sin entender a que se refería.

-No. Es demasiado cliché, quiero decir, literalmente tiene "culpable" escrito en la cara, es demasiado obvio.

-Oh, por favor.- Se quejó su compañero mientras la forense giraba los ojos.- ¿Qué te parece si por esta vez nos apegamos a la evidencia? ¿Que hay para nosotros doc?

-De momento, lo único que les puedo decir es que murió a media noche, no hay señales de lucha, pero no estaba en buen estado, su pelo estaba frágil, se aprecia ictericia leve y la lista sigue, este hombre había estado muy mal por un buen tiempo, pero no podré decirles por qué hasta hacer una revisión completa en la morgue.

-Muy bien, iremos a entrevistar a la esposa. Lo bueno es que no habrá que esperar a que se calme esta vez. Nos vemos en la morgue.

Los detectives se dirigieron a la mujer quien estaba teniendo una conversación "amigable" con uno de los policías. Llevaba un vestido caro, un bolso caro, joyas caras y cirugías igual de caras. El primer pensamiento del detective fue que la habitación de la que acababan de salir no era lo único que valía más que su casa en ese lugar.

-Disculpe, ¿Podemos hacerle algunas preguntas?

-Oh.- Suspiro la mujer decepcionada de tener que dejar la conversación.- Por supuesto.

-Veo que no le afecto mucho la muerte de su esposo.

-Nuestra relación... no pasaba por un buen momento.

-Por su reacción yo diría que ha sido más que por un momento. ¿Desde hace cuando su relación no es buena?

-Desde hace más de lo que me gustaría aceptar.

-¿No se casaron hace menos de 1 año?

-Él nunca ha sido el esposo perfecto, pero era... él era...

-¿Un buen proveedor?- La mujer miro de manera suspicaz al detective y medito por un momento antes de responder.

-Sí, algo así.

-Dígame, ¿Exactamente como era su relación?- La postura de la mujer cambio de inmediato, pies firmes, hombros tensos, espalda recta y expresión desafiante.

-Si no piensa acusarme de nada creo que terminamos.- La reacción de la mujer fue sorpresiva para los detectives, ni siquiera estaban insinuando nada, al menos no aun.

-Solo una pregunta más.-Se apresuró a decir su colega al ver a la mujer intentando irse.- ¿Conoce de alguien que quiera lastimar a su esposo?

-¿Es una broma?- La mujer se veía como si realmente creyera que lo era.- El no solo se encargaba de demandas, el destruía vidas, dejaba gente literalmente en la calle, les arrebataba hasta el último centavo. Así que la respuesta es sí, todas sus víctimas.

-Ya veo, ¿Pero alguno en particular que destaque? Alguien envía cartas amenazadoras o...

-¿Cartas amenazadoras? Todos los días recibe alrededor de cinco, son rutina para él.

-¿Puede entregárnoslas?

-No, todas ya fueron incineradas

-¿Incinera cartas amenazadoras?

-Como le dije, son rutina, nada que valga la pena... Aunque... -La mujer busco en su bolso y saco una hoja de papel.- Esta apareció en su estudio ayer, olvide quemarla con el resto.- Los detectives miraron la hoja escrita con sangre y la metieron en una bolsa de evidencias.

-Gracias. Eso será todo.- Los detectives se alejaron.- ¿De quien crees que sea la sangre con la que está escrita?

-De alguien que no es la esposa, eso te lo aseguro.- Respondió Face distraído. -¿Dónde está el hijo de la víctima?

-En su habitación. ¿Cómo sabes que tenía un hijo?

-Por los trofeos.- Señalo a uno de los estantes en el estudio.

-¿Cómo sabes que son de su hijo? No están grabados.

-No tienen el nombre, pero tienen las fechas, son de hace poco, y mira los eventos, no sé tú, pero yo no veo a este sujeto ganando un campeonato de fútbol.

Los detectives subieron a la habitación del muchacho y tocaron. El chico abrió la puerta y los dejo pasar. Vestía camisa y pantalón, está bien peinado, ninguno de los dos había visto a un joven tan bien arreglado por fuera de la corte.

-Tienes un cuarto muy ordenado.-Dijo Face. En efecto el lugar estaba en completo orden, pero más que eso, estaba desprovisto de ninguna personalidad, todo estaba de blanco, completamente impecable, sin posters, sin ropa llamativa, sin desorden, no parecía la habitación de un chico de 14 años, tenía menos vida que una habitación de hospital.- ¿No has pensado en poner un poster o algo?

-Mi padre dice... Decía, que un hombre solo exhibe lo que ha obtenido con su propio esfuerzo.

-¿Y qué hay de tus trofeos? ¿No deberían estar aquí entonces?- Los puños del chico se apretaron brevemente, pero siempre mantuvo su expresión neutra.

-El quería darles un lugar especial.

-¿Y tú que opinabas respecto a eso? Según la filosofía de tu padre debería ser tu quien los exhiba.

-En realidad no me importa.

-¿A no? Primero te dice que solo tienes derecho a tener lo que te ganes, y luego te lo quita. Yo me enojaría mucho.- Face sintió el codo de su compañero en las costillas intentando llamar su atención discretamente, quería decirle algo, pero él estaba ocupado observando la expresión del chico, o más bien la falta de ella, de verdad era bueno para ocultar sus emociones.

-No me importa, igual solo hice esas cosas por él, quería que destacara.

-Ya veo. Eso es todo.

-¡¿Eso es todo?!-Pregunto el chico frente a él, mientras su compañero hacia uso de todo su autocontrol para no hacer la misma pregunta.

-Sí. ¿Por qué? ¿Hay algo más que quiera decirnos?

-No, bueno... No sé si sea importante.

-Adelante, dilo.

-Bueno, mi madrastra había estado algo extraña últimamente, e insistía en llevarle el café a mi padre ella misma desde hace unos meses. Decía que intentaba acercarse más a él.

-Creí que nadie lo había visto anoche.

-Así es, nadie lo vio anoche, él estaba molesto y no quería que nadie lo molestara.

-¿Sabes porque?

-Sí, tuve... Tuve una pelea con él, nada serio, fue una tontería, no quería ir a la universidad que el quería, realmente fue una ridiculez, solo un arrebato de rebeldía adolescente.

-Entiendo. Muy bien, iré a revisar la escena del crimen y dejare que mi compañero continúe con las preguntas estándar sin importancia. Nos vemos.

Face dejo el cuarto con su compañero dirigiendole una mirada que decía muy claramente "¡¿Qué demonios?!" y después lo oyó haciéndole preguntas similares a las que le habían hecho a la esposa de la víctima.

Face entro nuevamente al estudio, examino cada centímetro pero no encontró nada. Entonces decidió ir a la cocina por un café. Preparo un poco y bebió una tasa.

-¡¿Qué hace?!- Exclamo la esposa de la víctima al verlo, la mujer se puso pálida y muy alterada.

-Lo siento me prepare un poco de café, espero que no lo moleste.- La mujer corrió hacia el pero se tranquilizó al ver un pequeño sobre de café barato sobre la mesa.- Es mi favorito, siempre traigo un poco conmigo.- La mujer lucia confundida.

-¿Su esposo era el único que tomaba de este café?- Pregunto sacando de debajo de la mesa una bolsa de café más caro de lo que un detective podría tomarse el lujo de comprar.

-Sí, era su marca favorita.- Se apresuró a responder.- No dejaba que nadie… más lo probara.

-Ya veo. Bueno, hasta luego. -Face estrecho la mano de la mujer, pero en vez de soltarla la acerco a su rostro. -¿Reumatismo? Una enfermedad seria.

-¿Quién le dijo?- Preguntó la mujer alejando su mano de él. - No se lo he dicho a nadie.- Nuevamente la mujer se veía alterada.

-Sus articulaciones, hay detalles sutiles, descuide, nada que se note a simple vista, se lo aseguro. Bueno, adiós.

ooo

-No es la esposa. -Dijo Face ojeando sobre el hombro de su compañero el informe del forense mientras caminaban por uno de los pasillos de la estación de policía.

-Ni siquiera estuviste cuando entrego el informe, ¿y que tiene que ver el informe con la esposa?

El reporte indicaba que la causa de muerte había sido una intoxicación por oro el cual había sido inyectado en la vena yugular, pero, además de esto, había indicios de una intoxicación crónica con el mismo veneno.

-Envenenamiento por oro, la esposa tiene acceso.

-¿De dónde?

-Artritis reumatoide. Uno de los tratamientos incluye oro, no el mejor según la evidencia médica, pero es el más útil si quieres envenenar a alguien sin llamar la atención.

-No hay citas con reumatólogo en su registro médico.

-Era algo extraoficial, no quería que su esposo se diera cuenta, probablemente la cambiaría por un modelo en mejores condiciones si se enteraba.

-¿Seguimos hablando de un ser humano aquí?

-Dile eso a la víctima. En todo caso, seguro que encontraran el veneno si revisan sus cosas, y concordara con las muestras del sanitario.

-¿Sanitario?

-Sí, ahí es donde tirara el café envenenado que le daba a su esposo, me asegure de ello.

-De todas formas, la causa de muerte fue una inyección de una dosis letal.

-Oh, cierto, no olviden buscar el arma homicida. El incinerador está descompuesto, la esposa asegura un oficial lo descompuso mientras revisaban la mansión… – Face estaba muy entretenido hablando como para oír a su compañero murmurar "Me pregunto quién fue." con sarcasmo. -…y el recolector de basura pasa como en 5 horas por la mansión de la víctima.

-¿Y exactamente como demuestra algo de eso que la asesina no es ella?

-Trae la evidencia, a ella y al hijo de la víctima y lo sabrás. Mientras tanto, espero que te apetezca nadar en basura.

-Tanto como a ti.

-Sí, respecto a eso, yo voy a seguir otra pista. Pero suerte.- Y salió cerrando una de las puerta del pasillo tras el antes de que su compañero pudiera decir algo.

ooo

Y tal y como lo dijo Face, se encontró jeringas en un fondo falso en el escritorio de la esposa de la víctima, y en otro doble fondo sales de oro que concordaban con las encontradas en muestras del sanitario de la habitación de la acusada, junto con cafeína y excipientes que concordaban con el café que la víctima tomaba. Y el arma homicida, una de las jeringas que la sospechosa usaba, estaba en una de las bolsas de basura, ya todas las piezas encajaban en su lugar, solo que paresia que ninguna en el lugar en el que Face decía.

La sospechosa era llevada esposada a la sala de interrogatorios, mientras que el hijo de la víctima aguardaba en una de las salas de juntas.

-¿Tienes alguna idea de lo que está planeando?- Pregunto la jefa del departamento al compañero de Face. Ella era una mujer joven, al menos para el puesto, y venía de un largo linaje policiaco, de hecho la mayoría de sus predecesores eran de su ascendencia.

-Ni idea. Solo sé que mando dos muestras de sangre al laboratorio.-Saco una hoja de su escritorio.

-¿Y qué dice?

-Las muestras coinciden, son de una mujer.

-¿Y qué más?

-Nada más.

-Bueno, eso despejo todas las dudas. –Sarcasmo, obviamente. - ¿Alguna idea de cuándo piensa llegar?

-Ni idea.

-Sera mejor que esto sea bueno.

-Lo será.- Dijo Face mientras pasaba de largo arrebatándole a su compañero la hoja de las manos.- Y lleven al chico a la sala de interrogatorio junto con su madrastra.- Iré en un momento.

-¿A dónde vas?

-Por la evidencia.

ooo

La jefa del departamento y el detective miraban desde atrás del falso espejo. La madrastra y el muchacho estaban sentados en silencio. Ni siquiera se habían dirigido la mirada desde que entro al cuarto de interrogatorio. Entonces Face entro de repente con una caja. – Hola Joe, ¿Qué tal la familia? - Saludo al oficial que custodiaba el cuarto, iniciando una breve conversación casual que incremento el deseo de su jefa de asesinarlo. Se despidió y puso la caja sobre la mesa.

-Veamos que tenemos aquí.-Saco un tarro de pastillas dentro de una bolsa de evidencia.- Sales de oro, tratamiento para la artritis reumatoide y un muy conveniente veneno.- Saco una bolsa de café caro.- Café snob, muy adecuado para envenenar a alguien. Bueno, señora toda parece apuntar a usted. Pero confirmamos su ubicación en otro lugar en el momento en que se dio el golpe de gracia. Una dosis letal del veneno administrada a media noche.

ooo

-¿De qué está hablando?- Pregunto la jefa viendo incrédula lo que ocurría al otro lado de la ventana. -¿Ella tiene una coartada?

-No que yo sepa- Respondió el detective.-Y la jeringa que identificamos como el arma homicida tiene sus huellas. –El detective dejo salir un largo suspiro. -Más vale que esto funcione. Si arruina mi racha de arrestos en serio me molestare.

-¿Te refieres a la que el hizo? No le digas que dije eso.

-Descuida, no necesita que le infle el ego, él puede hacerlo muy bien por su cuenta.

ooo

-Usted tenía un socio, uno que no era paciente.- La mujer parecía confundida.- Porque no nos lo entrega, él ya la entrego a usted.- Face miro al muchacho y la madre hizo lo mismo.- Puede confesar un intento de homicidio o ser arrestada por homicidio. Usted elige.

-Fue su idea. – Respondió ella.

-¡¿QUE?!- Grito el muchacho furioso.- ¡Está mintiendo! ¡Ella lo mato!

-¿En serio? Ella fue muy paciente con su plan, y todo iba de acuerdo a este, ¿Por qué se arriesgaría a matarlo directamente?- Por un momento pareció que el chico iba a decir algo, pero cerro la boca.

-Face. -Escucho que lo llamaban por el comunicador en su oído.- La victima cambio su testamento hace poco, pasaba la herencia de su hijo a su esposa.

-¿Cómo sabes eso?- Susurro él en respuesta

-Trabajo policial a la antigua, básicamente lo que nos pagan por hacer.

-¿En serio creíste que caeríamos con lo del testamento?- los sospechosos parecían confundidos.- La victima cambia su testamento para dejarle todo a ella, ella aprovecha para matarlo. No contabas conque todo acabaría apuntando a su socio. Oficial, lléveselo.

ooo

-¡¿Qué demonios está haciendo?! ¡Si le llevo esto al fiscal me tirara por la ventana!

-Descuida jefa, tiene un plan.

-¿Por qué esta tan seguro?

-Porque es la única forma en la que conservaremos nuestros empleos.

ooo

-¡Se equivoca!-Exclamado el chico tan calmado como podía mientras forcejeaba.- ¡Ella lo hizo! ¡Ella le inyecto el veneno!

-¿Cómo? No tenía acceso a jeringas. –Indago Face.

-¡Claro que sí! La Perra se metía heroína. ¡Están en su cuarto!

-Gracias. Oficial, ya puede soltarlo. -El oficial soltó al chico y Face saco una hoja de papel y un bolígrafo.- Para tu confesión del homicidio, muchacho.

-¡¿Esta demente?!

-No, pero acabas de confesar tener acceso al arma homicida y, corríjanme si me equivoco pero, no recuerdo haber dicho que el veneno fuera inyectado. -Él estaba acorralado y lo sabía, se veía en su rostro, así como se podía ver el alivio y la satisfacción en el de la mujer.

-No tengo motivos.

-Claro que sí, pero hablaremos de eso en un momento, primero; oficial, por favor, ya puede llevarse a la señora y procesarla por intento de homicidio. -La mujer se levantó con una sonrisa de satisfacción de oreja a oreja. -Ah, y de paso... -Face saco cinco carpetas de la caja. -...procésenla por estos cinco homicidios.- La sonrisa desapareció del rostro de la mujer y fue reemplazada por una de shock.- Cambiar de nombre no ayuda mucho si usa siempre la misma arma homicida. Y pintarse el pelo tampoco sirve de mucho, el programa de reconocimiento facial ya demostró que todas las esposas son usted. -La mujer se tornó pálida mientras el guardia la arrastraba fuera de la sala.- Que tenga un buen día, espero que le gusten las esposas, serán la única joyería que usara el resto de su vida.- El oficial saco a la mujer mientras ella miraba con desprecio a Face.- Esa mirada es realmente reconfortante. Ahora, ¿Dónde nos quedamos Juan?

-Mi nombre no es Juan, y ya le dije, no tenía motivos para hacerlo.

-Tu padre te saco de la herencia, cierto, pero eso solo descarta un motivo de la lista.

-¿Que otros motivos tendría?

-Veras, en realidad solo hay tres razones por las que las que las personas cuerdas matan. Venganza, dinero y celos. Ya descartamos dinero y francamente no veo celos por aquí, así que solo nos queda una opción. Venganza.

-Eso le iría mejor a una de las víctimas de mi papa, ¿No cree?

-O quienes los amaran. Es curioso que uses la palabra víctima, ¿no te parece?-El muchacho no respondió nada.- No te llame Juan por error. -Saco varias fotos de la caja. -Eres todo un Don Juan, cambias de novia casi tanto como de camiseta, siempre con una chica sexy diferente a tu lado. Excepto hace un par de meses. De repente todo se acabó, como si de repente no te interesaran las mujeres, o las demás mujeres para ser más específico.- Saco una última foto. Era la foto de una chica, no era atractiva ni de buen cuerpo como las demás, era solo una chica alegre promedio, con gafas y un poco de acné. En cuanto el muchacho vio la foto su mirada se llenó de tristeza y una lágrima se deslizo por su mejilla.- Mientras mis colegas revisaban la casa y tú te asegurabas de que todo apuntara a tu madrastra, yo hice algunas preguntas en tu colegio. Ella solo se lo conto a sus mejores amigas. ¿Y tú?

-No sé cómo se enteró. Jamás le contaría nada a ese monstruo. – El comportamiento frio y calmado de aquel chico desapareció por completo y sus emociones salían a flote, ya no tenía caso permanecer en control.

-Su padre fue una de sus víctimas, lo revise, no tenía el perfil usual, no era dinero fácil o un multimillonario, y hubo varias anomalías en el caso. Casi como si fuera una cacería, algo personal

-El decía que el amor hacia a la gente débil. Q-que me estaba haciendo un favor.*sob*. Dijo que solo quería alejarla, pero igual no le importaba. A él no le importaba nada más que él. Su padre se suicidó, era toda la familia que ella tenía… Ella... Ella... Como su padre... con la misma arma...

-Lo sé.

-No me arrepiento de nada. Hice lo correcto. ¿O va a decirme que el mundo no es un lugar mejor ahora que está muerto? Toda la gente a la que lastimo... ¡¿Cree que se trataba solo de dinero?! ¡Se equivoca! él era un monstruo. Sabe... yo no tenía las agallas para hacerlo. No era como él. Pero aun así fui con la jeringa. Sabía que él me daría las agallas, sabía que él sacaría lo peor de mí, como hacía con todos. No hizo más que burlarse, insultarla… Tenía que callarlo.

-Iras a prisión por homicidio en primer grado, ¿De verdad valió la pena? Todo por venganza.

-No, no era por venganza.

-¿Entonces?

-Para que ella pudiera descansar en paz. -El muchacho se recostó contra el espaldar del asiento.- Al final el obtuvo lo que quería, soy un monstruo como él. Quizás sea mejor así, entre más pronto se borre todo rastro de él en este mundo mejor para todos.

ooo

-¿Cómo supiste lo de la chica, compañero?

-Oh, ya sabes, lo usual. Lo importante es que la verdad salió a la luz.- Respondió Face sentado en el escritorio de su compañero en medio de la estación mientras algunos oficiales escuchaban por sobre el hombro mientras trabajaban en sus respectivos casos.

-¿Te encuentras bien? Tú nunca desperdiciarías una oportunidad para alardear. A no ser... Que no haya nada que alardear. No puedo creerlo. ¡Te enteraste por casualidad!

-Peor, hice trabajo policial a la antigua. No se cómo lo haces, ir por las respuestas en lugar de dejar que vengan a ti.

-Las respuestas no van a ti, yo te las llevo. Excepto esta vez, deberías hacerlo más a menudo.

-¿Seguro? ¿No te preocupa que mi ego crezca aún más si hago todo el trabajo? Sabes, parte de hablar a espaldas de alguien es que no se entere en cuanto lo dices, así que tal vez quieras cerciorarte si tu comunicador está apagado o no antes de hacerlo.

-Lo hago.-En realidad no lo hacía, pero ver la expresión de Face al recibir más de una mirada de burla de los oficiales que los escuchaban valía la pena.

-¿Quieres saber cómo lo descubrí o no?

-Adelante.

-Bueno, mientras ustedes desperdiciaban su tiempo...

-Y ahí está. Ya extrañaba el alardeo- Se aseguró de que el sarcasmo fuera lo más evidente posible.

-...yo investigaba al sospechoso más obvio.- Continúo Face ignorando por completo.

-Aun no has dicho el porque era el sospechoso más obvio.

-Vamos colega, te respeto demasiado para insultar tu inteligencia al decirte algo tan obvio.

-¿Como de cuánto será la condena por dispararle a tu compañero?

-Cero años si dependiera de mi.-Interrumpió la jefa mientras pasaba de largo.

-Cómo iba diciendo.-Continuo Face.- Investigue a todo el que tuviera contacto con el chico, no fue muy difícil descubrir lo de la muerte de la chica, fue toda una conmoción en la escuela, era una chica muy querida. Investigue los antecedentes y lo conecte con la víctima, ahora solo faltaba conectar todo con el muchacho, así que entreviste a las amigas de la chica y logre hacer que me contaron todo.

-Bien hecho.- Dijo la jefa, quien esta vez caminaba hacia ellos.-Aunque habría sido mejor que incluyeras a todo el departamento en tu investigación, ya no eres un privado Face.

-Lo tendré en cuenta. Igual que las ultimas cien veces.-Añadió adelantándose a su compañero, el odiaba que hiciera eso así que procuraba no hacerlo, salvo por esta vez, era una especie de venganza por lo de hace un rato.- Además, resolvimos otros seis homicidios, así que no se podrá decir que desperdiciaron recursos y tiempo en el sospechoso equivocado.

-Cinco.

-Seis. -Dijo sacando una carpeta del escritorio.- Olvide esta. Tal vez puedan alcanzar al oficial, aunque dudo que haga mucha diferencia. Es más probable que su abogado encuentre a un político honesto a que la saque de prisión con los cargos actuales.

-¿Y qué hay del muchacho?-Pregunto el compañero.- ¿Cuantos años de prision le darán?

-Hablare con el fiscal, dadas las circunstancias tal vez le den...

-Cero años.- Interrumpió Face y la jefa lo miro como si hubiera perdido la cabeza mientras los demás presentes esperaban algún chiste.

-¿Te importaría explicar por qué?

-Claro, síganme.-Face fue hasta una de las salas de juntas y la jefa y su compañero lo siguieron dejando a los demás oficiales confundidos y curiosos.

-Ira a un centro de salud mental donde recibirá la ayuda que necesita.- La jefa lo miro esperando a que dijera algo más, pero no lo hizo.

-Entiendo lo que tratas de decir, pero no funcionara, revise su historial, en realidad es un chico problemático, la única razón por lo que seguía en esa escuela era por su padre.

-Bueno, yo también era un chico problemático, hasta que tu padre decidió ayudarme. -La jefa se quedó en silencio, recordaba muy bien la historia de Face el joven prodigio de la estafa y como su padre pudo haberlo mandado a la cárcel, pero en vez de eso decidió darle una oportunidad en la vida y ayudarlo a ser detective. No se podría decir que lo había corregido del todo, pero al menos ahora estaba del lado correcto de la ley.

-Un lindo sentimiento, compañero, pero la jefa tiene razón, el sentimentalismo no convencerá al fiscal.

-Lo sé, Mateo, puedes meter tus dedos en mis llagas con esto.- Face saco una hoja de papel un poco arrugada y con una mancha de café en una esquina, eran los resultados del análisis de ADN que le había quitado de las manos a su compañero hace tan solo unos minutos.

-¡Solo la tuviste como por media hora!-Dijo tomándola de una esquina.- ¿Y a qué horas estuviste tomando café?

-Solo imprime otra.

-Bien, ahora podrás explicarme porque motivo exactamente no debería descontar el valor de esa prueba de tu salario.-Interrumpió la jefa.

-Bueno, tristemente esto se relaciona por completo con el caso.-La expresión de Face se puso seria de repente. Su compañero y su jefa intercambiaron miradas, cualquier vestigio de seriedad por parte de Face era mala señal. -Las muestras eran de la carta y la chica.

-¡¿La carta estaba escrita con sangre de la chica?!- Exclamo su compañero ante la revelación. -¡¿Como la consiguió?!

-Solo hay una forma en que pudo haberlo hecho. -Respondió Face, trato de permanecer tan estoico como podía, pero aun así la tristeza se asomaba en su voz.- Él estaba ahí. Estaba ahí cuando lo hizo. Ella lo culpaba, y quería que lo supiera.-La jefa se quedó mirándolo en silencio.- Jefa, usted oyó lo que dijo el chico, si va a prisión hará que lo maten y lo sabe.

-No lo hará. Me encargare de ello.

-Gracias.

La jefa salió de la sala dejando a los dos detectives solo.

-Estas bien Face?

-Sí, ¿Por qué no lo estaría?-Aun había un poco de tristeza en su voz cuando salió de la sala, pero no duro mucho. -¡Y con esos son siete!- Grito al departamento en general haciendo que todos se distrajeran de su oficio.- ¿Quién necesita ayuda con un caso? Vamos chicos, solo me faltan cuatro arrestos antes de que termine el día para superar mi marca. Solo necesito un caso, los otros los puedo hacer en el proceso como en este.

-Y ahí está de nuevo.-Dijo el compañero para sí mismo.- Supongo que algunas cosas nunca cambian.- Comenzó a caminar hacia la salida

-Jenkins, ¿Ya lograste descifrar que el sujeto robo su propio bugatti para evitar que su esposa se lo quedara en el divorcio? Puedo ayudarte con eso.

-Face, ya no molestes a los detectives de verdad. Ven, necesito un trago.

-Pero, mi record.

-Vamos, yo invito-Respondió sin dejar de moverse.

-¿Cuantas?

-¿Cuantas quieres?

-Bueno, ya que insistes.- Y ambos dejaron la estación de policía rumbo al bar al que solían ir, a beber y reflexionar sobre lo que habían vivido en ese caso como solían hacerlo. Solo otro día más de trabajo para esta pareja de detectives.