Nota: En caso de que a medida de que vaya leyendo no entienda, y al terminar tampoco, no se preocupe, pues quién lo escribió sigue buscando el significado de lo que plasmó en unas hojas y word.


A Cuatro Patas.

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Era como ser libre.

No sabía en qué lugar estaba, no lo conocía pero era hermoso; era de un verde hermoso. Solo corría, corría sin parar aun cuando desconocía el motivo, por aquel serpenteante camino de césped.

La ilusión del viento golpeando contra ella ante lo rápido que se movía, sus piernas, sus pies, la impulsaban con fuerza hacia delante mientras sus brazos y manos eran su apoyo, el equilibrio que le faltaba. Entre más corría, más notaba lo que la rodeaba; el cielo era de un hermoso celeste con algunas nubes de algodón, no hacía calor.

Siguió corriendo, había algo.

A su derecha, siempre, había una interminable cerca de alambre tejido con postes de madera sosteniéndola; a su izquierda había un terreno elevado casi un metro del suelo en donde orgullosos se levantaban árboles altos y frondosos. Sentía como si corriera un interminable pero a la vez corto trecho para luego doblar fácilmente en una curva y continuar; era algo sin fin, como si se repitiese una y otra vez.

Había algo, estaba buscando. Tenía que encontrar algo.

En ningún momento dejó de correr. Nunca se detuvo hasta que cerca de una curva pasó por enfrente de dos personas, una mujer de remera roja y un hombre, quienes estaban ¿Parados o sentados? Y a los cuales no les podía ver sus rostros. Lo sabía, para ellos era extraña, no necesitaba escucharlo; en realidad no sabía si lo había escuchado de ellos o había sido su propia conclusión, al fin de cuentas, ¿Acaso no era extraño correr tal cual un perro? Sintió vergüenza, perdió concentración.

Rara. Todo era tan raro por lo normal que resultaba y a la vez no.

Fue cosa de instantes, no se había apoyado bien sobre su mano derecha y eventualmente fue cayendo, dando vueltas en el suelo para luego quedar bocabajo. Se levantó, siguiendo con su carrera a cuatro patas como si nada hubiese sucedido y dobló en la curva con rapidez, pasando a aquellas personas, a esos obstáculos.

Buscaba a algo, o a alguien.

Siguió corriendo hasta que alguien más apareció, conocía a esa persona. Por un momento, diagonalmente, a su izquierda le pareció ver una cerca de madera y casas atrás, en el terreno. Sin bajar la velocidad vio un chango rojo para bebé, empujado por su prima enferma aunque en esos momentos esa persona estaba sana, con el cabello un poco por debajo de los hombros, negros, y usaba una bonita campera de jean; además de ir acompañada por alguien.

A alguien, buscaba a alguien. ¿A quién buscaba?

El sendero era interminable y ahora ya no sabía si seguía a cuatro patas o caminaba sobre dos. Buscaba a alguien, una persona; no, un grupo, ¿A sus amigos? No, no lo sabía, todo era demasiado confuso.

Un callejón sin salida.

Eran como retazos, destellos que aparecían en su mente y eran enfocados por sus ojos mientras seguía moviéndose. ¿Su madre? No había nadie más que ella pero sabía, sentía que había alguien más, sentía a su mamá; ¿Un grupo de personas? Se repetía lo mismo, destellos, cambio de escenario imaginario.

Cerca y lejos, veía un callejón de hermoso césped, ¿O tierra árida y una carreta de madera rota? Había una, dos, muchas personas pero sola estaba ella; aun corría. Todo era confuso, se mezclaba, se difuminaba y no entendía pero lo había encontrado, lo que buscaba, eso era…

Y abrió los ojos de repente, despertándose. Se llevó un brazo hacia la cara, escondiendo sus ojos, ahora cerrados.

—Mierda. —murmuró a la nada.

¿Ahora, ese sueño, qué significaba?

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