N / A:

1. Viñeta compuesta para la iniciativa «Dos semanas de locura» traída por el GE, siendo el último día, (día 15): El objeto a tu derecha + tu estado de animo.

2. Los personajes y la historia son de mi completa autoría.

3. Por lo extenso de la historia he optado por presentarla como un conjunto de viñetas. Está narrado en primera persona por ser algo así como una autobiografía de un día de bloqueos.

5. Si ven esta historia fuera de mi Facebook, la cuenta del grupo y mi cuenta de FP, por favor avísenme. Juntos digámosle NO al Plagio.


De melancolías y bloqueos:

Ya era costumbre de los días lluviosos que me encontrase melancólica y en estado de introspección. Me entretenía viendo las gotas golpear contra la ventana y saboreaba mi humeante café con leche. Podía también pellizcar alguna cosa de la heladera y luego volver al escritorio a escribir.

Sin embargo aquel día pensamientos de mi niñez no me dejaban continuar la novela que había empezado a desarrollar hacia unas semanas atrás. Por lo que en vista de ese inesperado bloqueo de escritor, tomé el reproductor de música que se encontraba a mi derecha, me calcé las botas y el piloto saliendo luego a la calle.

La lluvia venía en esta ocasión acompañada de frío y niebla, así que mi pensamiento se decantó por caminar hasta un café y rumiar ideas frescas para mi novela.

Fuera de casa prendí mi reproductor y, (dado mi estado de ánimo), elegí mi carpeta de música de anime. Al sonar la primera canción ya me sentía como en una película y todo a mí alrededor se movía al ritmo de los openings y endings que se iban sucediendo.

Siempre me era divertido ver como hasta la cadencia de mis pasos adquirían el compás de las melodías. Algunos temas calaban más y me hacían recordar situaciones o personas en particular. Incluso de vez en cuando alguna lágrima se me escapaba seguida de un suspiro y una sonrisa.

Para mí no había mejor combinación que un día lluvioso, algo de música y la nostalgia. Salvo tal vez que todo aquello me sirviese para seguir escribiendo mi novela. Mas las palabras rehuían mi pluma y las imágenes mentales se desvanecían en el aire.

Al percibir el humo frío que se colaba de mis labios al suspirar, apuré el paso para cruzar la calle. Ya me sentía algo más relajada a pesar de seguir sin ideas.

La lluvia había menguado un poco, mostrando un paisaje menos desolado y permitiendo caminar más a gusto. Asimismo pronto llegué a mi destino y me puse a resguardo de todo clima.

Dejé que el calor del bar acomodase la temperatura de mi cuerpo y me senté en una mesa cercana a la ventana. El mozo*, que ya me conocía, me acercó una lágrima* con dos coquitos* y el periódico del día.

—¿Otro día sin ideas, Alexiss? —preguntó con una sonrisa.

—Así es, Ariel —respondí con una media sonrisa.

—Necesitas un amor —dijo en tono jocoso.

—¿Y es que acaso pensas en hacerme el favor? —Le devolví la broma.

—Por mí encantado —Se le escapó entre carcajadas.

Iba a decir algo más pero una voz a mis espaldas interrumpió.

—Parece que hoy andas de galán.

—Sólo con las señoritas faltas de inspiración —Se escudó Ariel respondiéndole a esa voz.

Me giré despacio para contemplar al individuo que interrumpía. Una mujer como pocas, (con cabellera rojiza, ojos marrón aceitunados y sonrisa risueña), se me presentaba ante mis ojos.

—Él es así siempre —Atiné a acotar sin poder quitarle los ojos de encima a la joven—: Por cierto soy Alexiss Mocçia.

—Me imagino —Peinó su cabello con sus dedos—: Un placer Alexiss, soy Elpis bueno mi nombre artístico lo es.

Un breve silencio se instaló por la huelga que hicieron las palabras en mis labios.

—Me desenvuelvo en las artes plásticas —Hizo tronar los dedos de sus manos—: En realidad, pinto cuadros vendiéndolos luego en los subtes y en las plazas.

—Oh, suena muy interesante —comenté al recuperar mi voz—: Y eso me recuerda que también te mi nombre artístico.

—¿También pintas?

—¡¿Eh?! No, eso no es para mí —Me apresuré a decir y viendo su expresión, (¿desagrado tal vez?), agregué—: No tengo talento para ello, se me da mejor escribir.

—¿Así que escritora entonces?

—Algo así —Tomé un sorbo de mi café—: Escribo por placer y hace poco logré publicar a nivel local.

—Eso suena muy bien —expresó con tono jovial.

—Sí, pero me comprometí a hacer una secuela —suspiré derrotada—; y hace unas semanas que no logro avanzar ni medio renglón.

—¿Bloqueo? —preguntó interesada.

—De esos que crees has caído en un pozo.

—Estoy igual con un cuadro que me han encargado —confesó con expresión ensombrecida.

—Y… ¿sí se ayudan? —Se escuchó de pronto en la voz de Ariel.

—¡¿Qué?! —exclamamos juntas con cierto tono interrogador.

—Lo que escucharon —afirmó dejándonos unas medialunas que corrían por su cuenta—: Ambas están bloqueadas y quizás si hablan de sus proyectos puedan encontrar una veta que no pueden por estar inmersas en sus trabajos.

Elpis y yo nos miramos sopesando la propuesta de Ariel.

—Por mí no hay problema —dije extendiéndole mi mano a Elpis.

—Por mí tampoco —Hizo una mueca que no logré descifras y, estrechándome la mano, añadió—; al contrario me resulta interesante intentarlo.


N/A:

1. Mozo: Mesero, camarero en Argentina y Uruguay.

2. Lágrima: Cafe con leche, en el que se sirve más leche que café. Siendo este como una gota de ahí lo de lágrima.

3. Coquitos: Un dulce a base de una masa horneada de coco y leche que acompaña la merienda y que es conocido en otros países como cocada. En Argentina incluso pueden tener relleno de dulce de leche.