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Susana saltó cuando la alarma de su celular sonó la mañana siguiente. La apagó rápidamente, intentando evitar despertar a su acompañante, que seguía dormido a su lado. Bruno sólo se acomodó más en la almohada que estaba usando, pero pareció no despertar. Ella pasó una mano por su cabello, intentando arreglarlo. La noche anterior la había dejado tan cansada que no lo cepilló antes de caer dormida. Daba igual, pensó, la última vez que había visto el reloj de su mesa de noche antes de dormir eran casi las cinco de la mañana.

Se apoyó en un hombro y contempló a Bruno, aún durmiendo a su lado. Eventualmente, se habían dirigido a su habitación, donde la cama grande de Susana les había dado la bienvenida. La espalda ancha y desnuda de él invitaba a que ella pasara sus manos a lo largo o al menos plantara un beso entre sus omóplatos. Decidió no hacerlo, recordando que no deseaba que despertara aún. No hasta que ella pudiera terminar de entender en qué situación se encontraban y si eso era algo que ella quería.

Hacía mucho Susana deseaba a Bruno. La primera vez que se dio cuenta fue durante una pequeña fiesta por el lanzamiento de su primer libro. En un inicio, pensó que se debía al alcohol que había consumido esa noche. Sin embargo, mientras pasaban los días, aquella atracción no parecía irse a ningún lado. Ella hubiera intentado hacer algo, invitarle a comer sin utilizar excusas del trabajo, pero el hecho de que él estuviera casado le impidió poner en marcha cualquiera de los planes que fabricaba en su mente. La verdad era que, aunque cada vez que Bruno se acercaba a ella no podía sacarse el olor a caoba de su mente, no estaba enamorada de él y era egoísta intentar terminar un matrimonio por algo que ella no consideraba tan importante.

Sin embargo, ya eran dos semanas desde que Bruno le informó que iba a divorciarse. Sintió que había cruzado la raya cuando puso su mano sobre la de él mientras le contaba acerca de su separación, pero fue su primer instinto. Agradeció que él no alejara su mano si lo había hecho sentir incómodo. ¿Había estado incómodo? El hecho de que hubieran pasado toda la noche buscando nuevas formas de tener sexo apoyaba la hipótesis de que, quizá, él también había estado deseando aquello por bastante tiempo.

Susana observó las cuatro marcas de manos impresas en su espejo de pared. También estaba la posibilidad de que su inminente divorcio lo haya dejado tan mal, a pesar que lo negara, que necesitaba despejarse y el sexo había probado ser una buena solución para ello. Tal vez él había notado la forma en la que ella lo miraba y supuso que no le negaría la entrada si venía a visitarla con un par de rosas. Aquella posibilidad no ofendió a Susana. No le había prometido nada antes de que comiencen a besarse. Ella, al responderle el beso sin cuestionarle sus motivos, había aceptado la posibilidad que esto podía significar algo o no.

Susana suspiró, dándose la vuelta en su cama. Boca abajo, buscó su celular y lo puso en Modo Silencio, de forma que no volvería a sonar aunque aparezca algún video en reproducción automática de alguna red social. Comenzó a revisar las últimas publicaciones de sus amigos en Facebook, revisando de vez en cuando algunas noticias. No pasó mucho tiempo hasta que le llegó un mensaje de María, la secretaria de Bruno, con quien había formado una amistad en los últimos meses.

Susana, ¿ya viste?

La mujer frunció el ceño, confundida.

¿Qué cosa?

Aparecieron unos puntos suspensivos en su pantalla, dándole a Saber que María estaba escribiendo su respuesta. Aquello puso inusualmente nerviosa a Susana. ¿Qué había pasado?

Busca tu nombre en Google Noticias. No te preocupes, esto se va a arreglar. Bruno no contesta su celular, pero él también te va a ayudar.

Sintiendo su corazón latir más rápido, Susana salió de la aplicación de mensajería y abrió su navegador. Rápidamente digitó su nombre en el buscador y presionó la pequeña lupa. Los segundos que siguieron mientras cargaba la página fueron eternos. Siendo recibida por el primer resultado, su página web personal, Susana rápidamente buscó la pestaña de noticias y entró a buscar qué era lo que María iba a intentar solucionar.

Muchos titulares, uno después de otro, aparecieron en la pantalla de su celular.

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