Hola lectores de La Vampiresa de la Avenida Saint-Bartholomew Nº 13.

Ha pasado "algo de tiempo" por decirlo. Bien, corresponde la siguiente actualización titulada "Licantropía Parte II: Cacería Salvaje"… este capítulo retoma los sucesos del anterior capítulo, especialmente lo sucedido con Olivia Siegenthaler y ahora continuare con los sucesos posteriores o los siguientes eventos para finalizar dicha "mini-saga" y retomar la vida de los protagonistas centrales.

Vayamos con el capítulo iniciando con la última parte de la mini-saga y una pequeña explicación:

Nota al margen: Los nombres, ubicaciones, situaciones e incluso sucesos involucrados en esta historia son completamente ficticios con el único fin de entretener a los lectores principalmente. (En ocasiones T a M, dependiendo del capítulo).


La Cacería Salvaje, es un mito sumamente popular europeo que implica el paso de un grupo de cazadores fantasmales o sobrenaturales. Dicho grupo pueden ser elfos, hadas o los muertos, y el líder de la caza suele ser una figura asociada con Woden u otros reflejos del mismo dios. Llamado también El Ejército de Woudan de Suiza Central, Suabia o Etc.

Incluso se asocian a figuras históricas o legendarias como Teodorico el Grande, el rey danés Valdemar Atterdag, el mítico psicopompo galés Gwyn ap Nudd. Hasta figuras bíblicas sean Herodes, Caín o el Arcángel Gabriel.

Ver la "caza salvaje" se consideraba un presagio de catástrofe, sea una guerra o plaga. O en el mejor de los casos, la muerte de quien la vio. Las personas que se encontraban la "Cacería Salvaje" podían ser raptadas al inframundo o al reino de las hadas. Se creía que los espíritus de la gente podían ser arrancados mientras dormían para unirse a la cabalgada.


Licantropía Parte II: Cacería Salvaje

París, Francia, comienzos de abril...

–¡Yo soy inocente!– dijo Loris Bissegger.

El fiscal de la investigación y los agentes de la policía francesa intentaban saber "la verdad" de la investigación, en contra de Loris Bissegger. Todo comenzó hace dos semanas, en la empresa donde se desempeñaba como sub-gerente y con acceso a las cuentas bancarias, lamentablemente en la última semana extraños movimientos de dineros transferidos a una cuenta bancaria en el extranjero, específicamente en un paraíso fiscal en las Bahamas.

Todo apuntaba a Loris Bissegger.

Él negaba cualquier acusación y el fiscal Maxence Celice, intentaba llegar a la verdad o conocer los nombres de los cómplices.

–¡Yo soy un hombre inocente!– gritó Loris, golpeando la mesa continuamente e insistiendo en su inocencia. –¡Aquí la única criminal resulta ser Olivia Siegenthaler!...¡Esa mujer se encuentra prófuga y coincidentemente, se me acusa de robar dinero de mi propia empresa donde trabajo!...¡Yo soy inocente!– reafirmando su posición.

El fiscal Maxence mantenía una expresión serena y preguntándose cuantas veces escucho sobre esa supuesta inocencia, en sus años de carrera como fiscal.

–Monseiur Loris. Estoy al tanto de la búsqueda, en toda Europa de su ex-pareja que huyó de una institución mental para criminales y es cuestión de tiempo para capturarla. Pero, solo deseo su cooperación y "la verdad" – dijo Maxence Celice.

–¡¿La verdad?!– Loris parecía escuchar un mal chiste. –¡Yo soy inocente!... ¡Alguien intenta culparme y me encuentro en arresto domiciliario hace tres días. Olivia, intenta destruir mi vida y verme en la ruina!.

–Insisto, solo deseo su cooperación y poder entender ciertos sucesos. Ese dinero llegó a una cuenta en un paraíso fiscal y hemos estudiado todos sus movimientos financieros de las últimas semanas pero nuevamente... otra fuerte suma dinero, fue transferida. ¿Posiblemente un cómplice?– pregunto Maxence. –Su actual pareja Tania Lussier ha comprobado cada cuartada que nos ha dado pero ella fue de compras a una exclusiva tienda de ropa, hace una semana. ¿Que me puede decir?...

–El mes pasado recibí, un bono monetario y deseaba darle un pequeño "gusto".

–La investigación continúa en curso– replicó el fiscal.

–¡Soy inocente!– insistió nuevamente Loris. Ni hablar de un abogado, los expertos en la materia de fraudes económicos habían cerrado cualquier posibilidad de tomar el caso y recurriendo al extranjero para buscar un profesional dispuesto en ayudarlo.

El fiscal Celice ordenó, llevar de regresó a su principal sospechoso. En Francia, las estafas de dinero son duramente castigadas con años de cárcel y compensaciones económicas, a los afectados pero Loris Bissegger continuaba insistiendo en su inocencia.

Loris, nunca fue la clase de hombre imponente. Delgado, carente de musculatura, cabello negro cortado a la moda y vestido con una camiseta blanca, pantalones de mezclilla, sudadera gris y un par zapatillas.

Los oficiales de policía ni se molestaban en ponerle esposas, solo lo guiaron hasta el vehículo y recuperando sus objetos personales sean el teléfono celular, billetera y un par gafas. Lamentablemente, las noticias parisinas hicieron gala de la situación y constantemente los medios de comunicación intentaban obtener alguna declaración. Apenas emergieron hacia la vía publica, una horda de periodistas inmediatamente intentaba obtener información del acusado, los oficiales de policía guiaron al principal sospechoso hasta el vehículo policíaco y abordándolo.

Loris intento cubrirse con la capucha y viendo a Olivia Siegenthaler, entre la multitud de periodistas. Sonriendo cruelmente por la situación de Loris.

–¡No!– gritó Loris.

Olivia Siegenthaler, desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

Dos horas después, residencia Bissegger-Lussier…

–¡Ella está aquí!...

–¡¿En París?!– pregunto.

–¡Por supuesto!. ¡Ella está aquí y viene por nosotros!.

–Por ti– replicó.

–¡¿Es broma?!. Fuimos nosotros dos, los responsables. En ponerla en ese sitio y ahora vendrá por nosotros. Nuestras cabezas terminaran, en bandeja de plata.

–Es una demente.

–Pero una demente con ayuda. Sin duda, esos "amigos" que tanto mencionaba deben estar apoyándola y parecen ser muy poderosos.

La patrulla con los dos oficiales designado para vigilar la residencia Bissegger-Lussier. Cumplían su primera hora de vigilancia de la jornada. Pero, los ocupantes de la casa intentaban comprender sobre la repentina aparición de Olivia Siegenthaler en París, Francia. Posiblemente estaba utilizando pasaporte falso o logró burlar a los oficiales de la frontera francesa-alemana o francesa-suiza.

O tal vez, ingresó a la nación francesa por el sur o en este caso por España. Lamentablemente, existía una orden de aprensión a nivel europeo. El pasaporte falso resultaba ser lo más probable para ingresar a la nación y deambular libremente por toda la capital.

–Ella va despedazarme– dijo Loris.

–¡Y luego seré el postre!. No puedo creerlo, le tienes miedo a esa mujer. Poséis una pistola y puedes poner fin a su miserable existencia.

–¡No lo entiendes!– gritó Loris. –Solo piensas que puedo jalar del gatillo y acribillar. Eso es imposible, ella se pondrá de pie y se dará un festín con nuestras viseras.

–¡Qué asco!– dijo Tania. –Hablas como si se tratara de un demonio o un ser de una película barata de espantos. Es ridículo, lo que dices sobre ella.

–Nunca sabes nada, Tania.

Loris sabía lo que hablaba. Todo parecía ser un muy mal sueño y esa figura imponente de ojos brillantes saciando su hambre con una presa, el olor a sangre fresca, y aquella magnifica perlas blancas llamadas comúnmente colmillos.

Garras negras cubiertas de sangre y el horripilante aullido que calaba hasta los huesos en las noches. Él conocía perfectamente los denominados "métodos" de los licántropos y especialmente la furia de Olivia. Los medicamentos suministrados por su persona permitieron dejar inconsciente a la mujer y enviarla a la institución mental. Ahora, resultaba estar libre y esperando el desenlace de la situación.

Una figura corriendo por las noches e ingresando en la habitación matrimonial. Fue pan de cada noche, especialmente al recuperar su forma humana.

–¡Tuvimos que matarla!– indicó Tania.

Loris estaba dispuesto a gritar toda la verdad de Olivia. Coincidentemente, el sonido del timbre de la puerta principal interrumpió la discusión.

Uno de los oficiales de policía encargado de custodiar a Loris Bissegger, se presentó en la residencia trayendo consigo un magnifico ramo de flores y un mensaje.

–Una mujer…. si me permite decirlo. ¡Guapa!... nos dejo este ramo de flores y el mensaje. Deseaba que lo recibieran por vernos fuera de aquí, prefirió dejarnos este encargo– comento el oficial de policía.

La pareja recibió el ramo y agradeciendo el gesto de buena fe por parte del oficial. Nuevamente, a solas y estudiando el magnífico ramo de flores.

Tania leyó en voz alta:

–¡Ha sido un largo tiempo!... deseo poder cenar con ustedes y beber un buen vino o licor. Con toda estima Olivia Siegenthaler.

¡Olivia Siegenthaler!... parecía una broma de pésimo gusto y demasiado oportuna. En la opinión de Loris. Ese "presente" proveniente de la ex-mujer de Bissegger podría tener un significado especial o una burla… ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones de Olivia?, se preguntaron abiertamente.

–Ella puede entrar o incluso estar aquí. Olivia, desea nuestras cabezas en bandeja de plata.

–¡Loris!– gritó Tania, apunto de quitarse uno de los zapatos de tacón alto y fino. E intentar golpearlo en repetidas ocasiones a su cónyuge.

La relación amorosa entre ambos desafortunados seres humanos. Surgió en Suiza específicamente en la capital de la nación helvética y Tania con solicitar empleo en la reconocida empresa transnacional francesa, convirtiéndose en la secretaria personal de Loris. El resto de la historia se resume en largas horas después de la oficina, mutuo coqueteos y finalmente terminando con Olivia encerrada en una institución alemana reconocida en toda Europa Occidental.

Los amantes increíblemente terminaron en la "ciudad del amor" y disfrutando los beneficios del nuevo puesto de Loris Bissegger. Ahora encontrándose en serios problemas con la justicia bajo los cargos de estafa y apropiación ilícita. Pero, insistía en su inocencia y hacia responsable a Olivia Siegenthaler.

Loris podía aceptar su destino pero resultaba ser un hombre sumamente inteligente y ambicioso. E una idea o intento de lograr, atraer a la mujer "supuestamente responsable" de su situación y ajusticiarla debidamente.

– ¡Tengo una idea y puede funcionar!– exclamó Loris.

Y Tania, estuvo de acuerdo en escuchar.

Una semana después, por una carretera anexa hacia la frontera belga…

El plan de Loris implicaba una situación que empeoraría absolutamente todo el caso en su contra. Todo comenzó con un pequeño engaño por parte de la pareja simulando irse a dormir temprano, aprovechando que los dos oficiales de policía registraban dicho evento, escaparon por el patio trasero y abordaron un vehículo rentando por Tania a pocas calles, emprendiendo el rumbo hacia la frontera francesa-belga.

Afortunadamente, el tribunal francés decidió "No" colocar una tobillera electrónica. Decretando el arresto a domiciliario con vigilancia las veinticuatro horas y siete días a la semana a Loris.

Luego de un viaje de tres días hacia la frontera francesa-belga, utilizando un nombre falso y pagando en efectivo, rentaron una cabaña alejada de cualquier ciudad y realizando rápidos viajes a un pequeño pueblo, comprando las provisiones necesarias y resguardarse en la cabaña.

La siguiente parte del plan consistía, en atraer a la mujer llamada Olivia Siegenthaler y recibirla con un sinfín de objetos de platas fueran cubiertos, joyas y un crucifijo del metal noble. Básicamente, o siguiendo la tradición de las antiguas leyendas contra los licántropos, la plata resultaba ser veneno puro contra ellos y posiblemente provocaran la muerte.

En el regreso a la cabaña. Loris relataba a su actual pareja sobre la historia de la familia Siegenthaler.

La historia familiar Siegenthaler, se remontaba aproximadamente cerca del siglo quince en la nación helvética de aquel tiempo. Aparentemente, un miembro de la familia fue atacado por una extraña criatura en plena cacería, enfermando severamente quedando al borde de la muerte y milagrosamente recuperándose… por las siguientes generaciones, los miembros de la familia Siegenthaler heredaron dicho "cambio" y con los siglos venideros aprendieron a dominar cada transformación, explotar las fortalezas y conocer las debilidades.

Olivia Siegenthaler, resultaba ser la última descendiente del linaje y heredera de una fortuna personal que le permitía llevar una vida relajada en varios aspectos y dedicándose a las bellas artes. Tania Lussier mantenía firmemente las manos sobre el volante, tragándose un montón de absurdas fantasías de niños y conteniendo una carcajada.

–¿No me crees?– pregunto Loris.

–Jajajajaja… me parece demasiado fantasioso. No puedo creerlo– contesto Tania virando a la derecha y bajo un poco la velocidad. –Hablas de mujeres que pueden transforman en animales, seres oscuros y debemos matarla con "plata"… me imagino que simplemente debemos clavar nuestro fino juego de cubiertos de plata en el cuerpo de ella.

–Básicamente eso funcionaria.

El reloj marcaba cerca de la ocho de la noche y la carretera estaba completamente despejada. Había caído una fuerte lluvia en las primeras horas y en el transcurso de las siguientes horas, el frío se apodero de la provincia limítrofe con Bélgica. Loris, se sumergió por unos instantes o específicamente, en una época universitaria con una joven mujer que resaltaba a simple vista y el deseo de las noches de los estudiantes o uno que otro maestro.

Olivia Siegenthaler, parecía ser la propia diosa Afrodita en persona. Hasta su propio caminar hipnotizaba a los estudiantes y Loris vivió en un mundo onírico. Claro, toda la absurda fantasía duro hasta descubrir la verdad del último miembro de la familia Siegenthaler.

Cierta noche o en la intimidad de la habitación matrimonial. Ella cambio de forma y Loris siendo testigo de todo lo sucedido comprendiendo esa "verdad oculta" de tiempos primigenios. Donde seres como vampiros, licántropos o similares han estado ocultos de la humanidad.

Inesperadamente, el vehículo conducido por Tania frenó estrepitosamente. Ambos quedaron completamente confundidos deteniéndose en medio de la carretera cubierta por una extraña niebla grisácea ocultando por completo los tenues rayos del sol.

Lo que fueron segundos, parecieron minutos.

Ambos observaron detenidamente, el entorno que los rodeaba esperando avanzar y refugiarse en la cabaña en la brevedad posible. Loris cogió de la guantera del vehículo rentado la pistola con siete tiros, el crucifijo de plata y dos cuchillos del mismo material.

Tania trago saliva con las manos posadas suavemente en el volante, esperando acelerar a fondo y huir.

–¿Olivia?– pregunto Tania notando que ambas manos temblaban.

–Posiblemente– contesto.

Los siguientes segundos fueron terribles, la niebla grisácea iba intensificándose con el pasar del tiempo, parecía que incontables bestias esperaban atacar el vehículo y comer a los ocupantes. Loris controló su mano temblorosa que sujetaba la pistola.

Tania gritó.

Loris intento mantener la calma y parte de la cordura.

–¡Algo paso sobre el auto!– dijo Tania. –Parecía un animal.

–¡Voy a salir!– replicó Loris. Tania estaba completamente petrificada pero la niebla grisácea, lentamente se iba acercando. –¡Olivia!– gritó, controlando sus nervios e intentando apuntar correctamente.

Dio uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco pasos. Tania instintivamente encendió las luces del vehículo, iluminando el camino de Loris.

Loris se sentía algo más tranquilo por contar con las luces del vehículo e increíblemente recordaba ese temor de la oscuridad proveniente de los niños/niñas. Lo que parecía un tonto recuerdo de la infancia de temer a la oscuridad, regresaba para recordarle sobre ser un niño asustadizo deseoso de correr hacia su madre para recibir "protección".

La niebla grisácea parecía retroceder con cada paso de Loris y jugando con la mente de la pareja. En ocasiones, imaginaban que la niebla se transformaba en alguna clase de bestia pero inmediatamente regresaba a su estado primigenio.

–Este sitio… solo juega con mi cabeza y nervios– se dijo. Loris girándose sobre sus pasos y alzando la vista contemplo a ese ser.

La bestia murciélago estudiaba a la pareja inquisitivamente y colgada de cabeza de un enorme roble. Loris apenas daba crédito a dicho ser que pudiera existir fuera de la imaginación de algún escritor de horror o ciencia ficción, la mujer descendió del vehículo en un intento de regresar a la cabaña pero con dirigir la mirada hacia el ser.

–¡¿Es un demonio?!– pregunto Tania.

–¡No!– replicó Loris. Olivia le mencionó en cierta ocasión sobre la extraña habilidad de los vampiros de transformarse en esas bestias murciélagos y solían moverse en parejas. –Siempre son dos.

–Do…do…¿Dos?– pregunto Tania, temblado de miedo.

Loris percibió por detrás de la nuca, esa mirada cargada y girándose lentamente. La segunda bestia murciélago emergió por detrás del vehículo lanzando distintos sonidos que respondió su compañera colgada del roble.

Los dos seres mantenían una especie de conversación. Loris, en un intento de dominar la situación disparo en repetidas oportunidades hacia el segundo ser descargando por completo su arma.

¡Bang!...¡Bang!... ¡Bang!... intentando lograr imponerse. La segunda bestia murciélago lanzó un aullido retrocediendo unos metros, la otra bestia colgada de cabeza ni demostró intenciones de apoyar a su congénere pero emitió un singular sonido prácticamente imposible de ser reproducido por un murciélago normal.

La pareja logró tener el espacio suficiente para abordar el vehículo y la bestia murciélago con las balas en su interior se retorcía en el suelo mientras los proyectiles iban cayendo lentamente fuera de este y las heridas cerrándose rápidamente.

–¡Acelera!– dijo Loris. Tania intentando arrancar el vehículo.

La niebla grisácea avanzaba lentamente, les pareció ver jinetes montados, enormes mastines, aves utilizadas comúnmente en las cacerías del siglo XVIII, bestias de pesadillas y la siguiente figura femenina se iba abriendo paso.

–¡Olivia!– dijeron.

Imponía una altura de dos metros, pelaje oscuro, ojos dorados, filosas garras y exhibiendo una larga hilera de colmillos blancos. Lanzando un escalofriante aullido.

Finalmente lograron hacer andar el vehículo, acelerando e intentado embestir a la mujer. Uno de los seres generados por la niebla grisácea permitió desviar el intento de atropello, el exceso de velocidad y la escasa visibilidad terminaron por pasar la cuenta a la pareja.

El vehículo en cuestión impacto contra una barrera de seguridad recientemente implementada por el municipio local. La pareja quedando completamente inconsciente con heridas superficiales.

Olivia, Nub y Eckbert avanzaban. Y la niebla grisácea finalmente se iba desvaneciendo por completo.

–Tuvieron bastante suerte– se dijo Olivia.

Desde Olivia Siegenthaler.

–¡Sera una velada encantadora!– anunció Olivia. –Y cenaremos como una familia feliz.

–¡¿Olivia?!– dijo Loris, medianamente consciente de la situación.

–¡Por amor a dios!– gritó Tania. –Sí, deseas matarnos. ¡Hazlo!...

Olivia dio un par de zancadas, quitándose el guante de cuero y abofeteando a Tania, en un movimiento simple con elegancia descarada.

–¡Ya,ya!… somos seres civilizados para empezar. Eso nos distingue de los animales, bruta– dijo Olivia. Girándose rápidamente y destapando la cena. O básicamente comida recalentada de la pareja y aprovechando la ocasión. –Les recuerdo sobre mi estadía en ese horrible sitio. ¡¿Podemos ser íntimos amigos?!. ¿Qué desean probar primero?– pregunto con una sonrisa cruel.

La ropa de la pareja estaban completamente estropeada por la sangre, lucían heridas corto-punzantes, moretones e intentando recuperar la noción del tiempo. Olivia, vestía una camiseta sin mangas de color blanco, un pantalón de eco-cuero ajustado, botines y un abrigo de piel colgado en el perchero. En cambio, los singulares acompañantes de Olivia, se encontraban en el exterior vigilando los alrededores y esperando cualquier eventualidad.

–¿Qué quieres?– pregunto Loris. Intentando soportar el dolor.

Olivia bebió lentamente una copa de vino y dijo:

–Deseo verlos en mi lugar. Ustedes, me drogaron e inventaron una historia.

–¡Eres un monstruo!– dijo Tania.

–¡¿Un monstruo?!– dando un pequeño bocado a la cena. –Es algo irónico. Yo puedo ser un considerada... "un monstruo" pero ustedes han cometido actos peores. Querida Tania, las otras internas intentaron convertirme en un juguete pero fácilmente logre imponerme y fui temida. Viendo el grado de participación de tu persona…. Tendrás una condena de un par de años y las reclusas disfrutan de la "carne fresca".

–¡Estás loca!– replicó Tania. Viendo el vaso de agua cercano a su persona.

–Bueno, eso es bastante subjetivo– dijo Olivia. –Solo deseo tener esta charla... pasaras los siguientes años en prisión y todos tus bienes serán rematados para saldar lo que "robaste". En cambio, mi fortuna se encuentra en otro sitio como me la robaste sin impunidad alguna. La recupere íntegramente.

–¿Es broma?– pregunto Loris viendo a su actual pareja. –¿Tania?– pregunto.

Tania había bebido con cierta dificultad un vaso de agua puesto frente a ella. Lamentablemente, contenía un somnífero cayendo completamente dormida.

–Debo reconocer que fue una charla interesante– bufó Olivia. –Son las 10 de la noche y dentro de una hora, la policía llegara a esta cabaña. Ni debes agradecérmelo, mi amigo se encargo de ayudarme con este pequeño asunto, querido Loris. Y en tu cuenta personal otra suma de dinero se acaba de sumar proveniente de tu empresa.

Él intento ponerse de pie pero lamentablemente su cuerpo seguía demasiado débil por el accidente cayendo al suelo y requería asistencia médica inmediata. La policía conocía el escondite de la pareja por medio de un mensaje anónimo proveniente de un lugar cercano. Olivia, simplemente cogió su abrigo de piel y dijo:

–¡Buena suerte, en prisión!– saliendo de la cabaña.

Loris aulló clamando que la mujer regresara al interior. Olivia ignoró cualquier llamado del hombre que fue alguna vez su pareja sentimental y sintiéndose algo más complacida con cierta sensación de cerrar un capítulo de su vida.

A la distancia, se escuchaba las primera sirenas de las patrullas avanzando a toda velocidad y sus singulares acompañantes aguardaban a bordo de un vehículo todo terreno. Tomando algo de distancia hacia la frontera belga, los dos singulares acompañantes de la mujer ni emitieron comentario por lo sucedido.

–¡¿Eckbert?!– pregunto Olivia. –Te sientes en condición para manejar o deseas que tome, el volante por los siguientes kilómetros– inquirió.

–Fue un descuido de mi parte pero los humanos siempre suelen disparar desesperadamente. Al menos expulse todas las balas de mi cuerpo– contesto Eckbert acelerando un poco pero su vestimenta disimulaba perfectamente las manchas de sangre.

Nub, dijo:

–Entonces… ni los despedazasteis o mutilasteis.

–Ni era necesario. Simplemente deseo que paguen por lo que me hicieron y pasaran un buen tiempo detrás de las rejas. Ellos planearon todo hace unos años y me acusaron de ser una demente con tendencias homicidas– contesto Olivia. –Deseo algo de chocolate. En la próxima parada debe ser una tienda/gasolinera.

El vampiro del Clan de los Rampantes, aceleró y escuchando a la distancia a la policía que finalmente llegaba a la cabaña.


Finalmente, capturado el fugitivo Loris Bessigger y su pareja Tania Lussier. Quedaron bajo la supervisión de la policía francesa, el juicio se desarrollaría en el mes de agosto y en el mes de septiembre se dictó sentencia.

En cambio, en la zona donde se desarrollaron los sucesos y especialmente de aquella jornada por la noche, los lugareños hablaron sobre esa extraña niebla grisácea que perduró un par de horas.


Septiembre, Suiza. Mansión del Clan de los Rampantes…

–¿Cuál fue la condenada?– pregunto Mors.

–Loris debe cumplir una sentencia de 15 años y retribuir todo el dinero "robado" pero las propiedades a su nombre serán rematadas para recuperar el dinero. Tania… esa vulgar mujer, debe cumplir cinco años por facilitar medios y ser cómplice– contesto Olivia.

Ambos caminaban por el extenso pasillo de la mansión, descendiendo hacia niveles inferiores e ingresando a la biblioteca privada de Mors.

–Al menos, logró recuperar su fortuna persona. Los paraísos fiscales afortunadamente respetan la privacidad de los clientes– comento Mors.

–¡Agradezco profundamente su ayuda, Mors!– exclamó Olivia. Recibiendo por parte del antiquísimo vampiro una cuenta donde se encontraba su dinero, esperaría un tiempo con el Clan de los Rampantes y viajaría al continente americano, según las palabras de Mors. –Debo reconocer que esas "dos botellas" fueron bastante útiles.

–Magia proveniente de la desaparecida Hiperbórea– indicó Mors.

El legendario vampiro relato la particular historia del maestro ladrón Satampra Zeiros(Ciclo-Hiperbóreo- El robo de las treinta nueve fajas de Clark Ashton Smith). Junto a sus compañeros, utilizaron una botella de cristal similar para perpetrar el robo y ganando una exuberante fortuna en el proceso. Olivia, le aterraba esa siniestra sabiduría de los tiempos primigenios y conocimientos sobre magia que resultaba romper cualquier lógica establecida por la ciencia y tecnología.

Posiblemente, el Clero-Vampírico intentaría apoderarse de los extensos conocimientos pero el legendario vampiro, ni resultaba ser una presa fácil y existiendo una que otra historia sobre intentar asesinar a Mors de los Rampantes.

–Mi padre solía leer todo lo referente a las antiguas civilizaciones. Lomar, Hiperbórea, Atlántida, Lemuria, Mu… "Corona Mundi"…

–¡Corona Mundi!– dijo Mors, saboreando aquel nombre de la titánica ciudad ubicada, en una zona remota de la Antártida. –El techo del mundo. Un sitio solo para valientes y sedientos de conocimientos dispuestos a poner en juego su cordura.

–Un sitio maldito.

El vampiro extendió su mano hacia un librero cercano,y un voluminoso texto de cubierta de cuero con hojas amarillenta levito hasta la mesa de la biblioteca y cambiando rápidamente las páginas.

–Veezi Phenquor. Fue el último mago hiperbóreo de poseer uno de los frascos utilizados pero solo contaba con uno. Al menos fue sensato en escribir sobre la fórmula mágica y compartirla con un grupo selecto de aprendices– dijo Mors

–Mi padre me hablo sobre uno de esos "frascos"… utilizado por el emperador Cómodo, en un banquete provocando un verdadero escándalo pero los guardias pretorianos decidieron silenciar a cualquier testigo pero uno de los pretorianos decidió registrar la historia– comento Olivia.

–Existe todo un mundo oculto– dijo Mors. –¡Aquí esta!– indicando la página que trataba sobre la botella que contenía aquel hechizo.

El legendario vampiro aplicando todos sus conocimientos del gutural idioma hiperbóreo tradujo en cierto modo e intentado explicar claramente el proceso de fabricación y "maduración". Tardaba aproximadamente cien años, recitando cada luna llena los conjuros correctamente pronunciados y finalmente dejar descansar otros cien años.

La botella que contenía el hechizo resultaba ser del tamaño de una botella de vino, y con un corcho tallado. Finalmente la boca de la botella y el corcho se unían, sellando completamente con arcilla o greda… aquel punto de la boca cubierta por el corcho, dejándolo por los siguientes cien años madurar pero se sugería con el paso de los siglos dicho hechizo resultaba ser aún más efectivo.

–Esas dos botellas tenían cerca de 400 años pero tendré trabajo por los siguientes doscientos años– comento Mors. –Me quedan cinco botellas de quinientos años.

–Tienes tiempo de sobra por los siguientes doscientos años– replicó Olivia.

–Por el momento debemos centrarnos en la siguiente parte de nuestro trato– dijo Mors. –¿Conoces Norteamérica?... específicamente Canadá.

–No he tenido placer de vacacionar en el continente americano. Ni hablar de Canadá– contesto.

–Antes de partir solo deseo saber sí, existe algo más que pueda hacer por ti y escucharas lo que diré detenidamente– señaló Mors.

–Bueno… espero que sean rápidos– contesto Olivia. –Lápiz y papel. Un "amigo"…

En cambio…

Kaspar Elrach podía decir o reafirmar que los terribles sucesos de la Mansión de Dunwich. Formaran parte de los recuerdos de su vida y por tal evento, terminando con algunas heridas leves pero logró finalmente presentar su tesis y obtener su diploma.

A finales de septiembre del 2019, desarrollando un artículo que publicaría en una reconocida revista psiquiátrica alemana y relatando sobre la pasantía realizada pero omitiendo cualquier detalle de la paciente Nº 214.

Esa tarde de viernes, continuando con su artículo e ignorando incluso el correo ingresado por debajo de la puerta. Y Siendo casi las cinco de la tarde, preparado un poco de café, sirviéndose una rebanada de strudel de manzana comprado en una tienda de repostería cercana a su departamento.

–Creo que esta noche. Lo tendré listo y enviare el lunes a primera hora.

Decidió tomarse un pequeño descanso y aprovechar de revisar el correo. Mayoritariamente resultaba ser cuentas de los servicios básicos, la fractura de su plan de teléfono celular, internet y una carta carente de cualquier sello que pudiera indicar.

Rápidamente la abrió y leyó:

Mi querido Kaspar… posiblemente sea una sorpresa enviarte una carta y retroceder en el tiempo. Pero es una forma de evitar... ser rastreada o capturada por la policía europea, en fin. Increíblemente cuento con un amigo "poderoso", y me ha prestado su ayuda, permaneceré por algún tiempo lejos del continente y viajare hacia América.

Se me comento por uno de los hijos de mi amigo sobre la obtención de tu diploma… desearía compartir una pequeña fiesta con tu estimada persona pero lamentablemente debo mantenerme lejos y ser una fugitiva de la ley.

Te deseo una vida prospera y un éxito profesional. Quién sabe, nuestros caminos se pueden cruzar nuevamente en un futuro incierto y compartir una copa de vino o beber algo más fuerte.

Tú amiga Olivia Siegenthaler.

Posdata: Me debes una copa de vino y un baile. Juro cobrarte la palabra, mi querido Kaspar.

Releyó nuevamente la carta, admiró aquel elegante estilo de escritura una docena de veces y la firma plasmada en el papel inmaculado. Extrañamente, la carta estaba impregnada de un inusual aroma. Le parecía percibir el olor a roble, grosellas y vino tinto italiano.

Podría coger las llaves, celular y billetera. Entregando "información" de la fugitiva y cooperar en lo posible pero decidió guarda la carta, leyéndola cada noche. Regresando a la redacción de su artículo.

–Sería un delito contra la libertad. Resulta ser un animal salvaje que fue metida a un zoológico pero ahora podrá correr libremente– reflexionó.


Y en la siguiente actualización retomaremos, la historia con nuestros protagonistas y para abril tendremos doble actualización. Realmente ame escribir este capítulo en todo sentido especialmente con el desenlace de la mini-saga de Licantropía.

Finalmente en esta primera parte del año tendremos, varias actualizaciones y concluyendo el segundo arco argumental por decirlo de alguna forma. Espero que disfrutaran de la nueva publicación y nos vemos pronto.