Hola comunidad de Romance de FictionPrees, les saludo cordialmente y presento mi nueva historia, siendo bastante franco es mi primer intento de escribir algo de romance ambientándome en la Inglaterra del siglo 19, en realidad espero que sea de su agrado como sigan esta historia, en lo personal será algo extensa no tengo claro la cantidad de capítulos, solo espero la buena aceptación de su parte como dejando algún reviews o pm. Lo importante es divertirnos todos juntos hasta el final.

En ocasiones pueden ir los capítulos de T a M, en realidad se trataran algunos temas puntuales.

Nota al margen: los nombres, lugares y sucesos, son completamente independiente a la realidad, esta historia solo tiene como fin, entretener al lector e imaginar.


Mi nombre es Caroline Baxter resido en una ciudad llamada Castle-Crane en los límites de Inglaterra y Escocia. La población de la ciudad es una interesante mezcla entre ingles y escoceses hasta la familia más adinerada, los Crane. Tienen sangre de las dos respectivas naciones a pesar de ser una ciudad pequeña en comparación a Londres o Glasgow, es un lugar donde no suceden grandes escándalos o noticias, la mayoría de las personas se dedica a trabajar en sus correspondientes oficios, en cuanto a mi estoy al servicio de la familia Delaney-Sinclair, específicamente bajo la mirada del ultimo miembro de la familia, Edmund Delaney Sinclair.

El amo Edmund no es aquella clase de persona engreída como suelen serlo los hijos de familias acomodadas es algo estoico, frío al momento de hablar y tampoco se le puede ver mucho reír. A pesar de esa personalidad un tanto reservada nunca me ha tratado mal o humillado según mi posición como sirvienta, soy la única persona en la que dice confiar según sus propias palabras.

Mi historia con la familia Delaney-Sinclair comienza en mis 12 años, mis recuerdos anteriores son un tanto confusos pero claramente puedo hacer memoria de una pequeña aldea a varios kilómetros de la ciudad de Castle-Crane. La señora Katherine Sinclair me tomo bajo su servicio en una tarde otoño luego de presentarme en su establecimiento, ella junto a su señor esposo Arthur Delaney, eran los propietarios de un Pub-Restaurant para la clase trabajadora, e incluso solían encontrarse importantes hombres de la ciudad mezclándose con sus trabajadores, en el momento de ser llevada hasta la residencia familia se me presento a un anciano mayordomo de nombre Jasper y su único hijo de 14 años, Edmund.

En mis primeros años de servicio madame Katherine me enseño a leer y escribir como todo lo necesario para llevar la residencia familiar, en algunas oportunidades debía ayudar en el establecimiento principalmente en los días previos a ciertas festividades, en aquel tiempo mi joven amo solía hacer lo que hacen los chicos de su edad e incluso en esa época me tratarme con cierto aprecio, el señor Arthur solía emparejarme con el joven amo practicando bailes de salones o la señora me llevaba a realizar compras fuera de la ciudad con la simple excusa de necesitar mi opinión, nunca fui maltratada por ellos ni por el anciano mayordomo.

Lamentablemente el matrimonio Delaney-Sinclair realizaron un viaje hacia África, contrayendo una extraña fiebre a su regreso y al poco tiempo murieron dejando con tan solo 18 años a Edmund como el nuevo señor de la casa y propietario de su Pub-Restaurant.

En aquel entonces tenía 16 años al año siguiente fue el turno de Jasper, delegándome sus responsabilidades, antes de morir la señora Katherine me pidió cuidar de Edmund y mantenerme a su lado, nunca se ha pasado la idea de renunciar o buscar un mejor empleo con otra familia, se lo debía al señor y señora Delaney-Sinclair.

Ellos me recibieron como una completa desconocida pero fui trataba como una hija a pesar de mi condición de sirvienta, se lo debía por tres años he cumplido mi promesa ahora soy la ama de llaves de la casa del amo Edmund Delaney Sinclair.

Actualmente tengo 19 años y mi amo cumplió los 21 años, nuestras vidas han continuado como siempre mantengo todo en orden en el interior de la residencia, el amo Edmund continúa administrando su Pub-Restaurant, en ocasiones suele asistir a fiestas sociales pero digamos que se aburre rápidamente nunca le ha interesado mejorar su posición social, le gusta mantener una vida simple.

En cuanto a mi persona digamos que en ciertas ocasiones suelo salir a escondidas de mi señor, utilizo el apodo de Mademoiselle Robin en el burlesque local de Castle-Crane, llevo en todo momento una máscara y una peluca además de la vestimenta correspondiente, solo asisto cuando mi amo esta fuera de la ciudad o debe quedarse hasta altas horas de la noche en su negocio, la propietaria del establecimiento comprende mi posición me ha garantizado absoluta discreción, a diferencia de otras mujeres suelo cantar en el lugar por algo de dinero extra pero debo cumplir mi promesa a Katherine Sinclair, cuidar a mi joven amo Edmund.


Arco Argumental Nº1: Todo Sucede En Castle-Crane

La Sirvienta Pelirroja

La ciudad de Castler-Crane estaba completamente cubierta por una densa niebla pero los habitantes de la ciudad solían iniciar sus actividades diarias como de costumbre eso era con los primeros rayos del sol de aquella jornada. En la residencia de dos pisos de la familia Delaney-Sinclair emplazada en una zona residencial para las pocas familias acomodadas de la zona, no era la excepción a la regla.

La sirvienta de 19 años Caroline Baxter despertaba a las 7 de la mañana, era una mujer menuda de cabello largo rojo, ojos color verde, con algunas pecas en su rostro siempre teniendo la esperanza de perder alguna, de piel pálida. Llevaba de manera impecable su uniforme de sirvienta y consigo en todo momento el juego de llaves de la propiedad Delaney-Sinclair.

-Anoche llego tarde apenas ceno pero va necesitar un buen desayuno- se dijo Caroline. –A trabajar.

Luego de salir de su habitación en la primera planta de su residencia y apenas entro en la cocina comenzó a preparar el desayuno para su joven amo.

-Veamos…tengo frutas de la temporada, embutidos, queso, pan...pero casi nunca come embutidos pero pan...con mermelada de frambuesa puede agradarle, huevos...y algo de té- se dijo repasando todas sus opciones. –No es tan quisquilloso...al menos- poniéndose manos a la obra.

Una hora después de tener listo el desayuno, escucho claramente los pasos de su joven amo saliendo de su habitación en dirección de su despacho privado. Edmund prefería evitar comer en la mesa principal de su hogar, la sirvienta comprendía su decisión y llevaba el desayuno hacia el estudio antes de la llegada de su amo. Apenas entro acomodo todo en el escritorio colocando a un lado algunos mensajes llegados en el día de ayer.

-Listo-se dijo y viendo en el umbral de la puerta a un hombre en sus 21 años, alto, figura bien proporcionada, un rostro completamente afeitado, cabello corto de color negro, ojos oscuros vestidos con una camisa azul, una corbata negra, un chalequillo gris, pantalones negros y un par de botas para montar nuevas. -¡Buenos días, amo!- dijo Caroline.

-Mmmm….buenas…- contesto Edmund tomando lugar en su escritorio. –¿Esto llego anoche?-pregunto por los mensajes a un lado del desayuno.

-En la mañana- contesto Caroline. –El cartero vino a dejarlo pasado el medio día, posiblemente venga hoy a dejar otros mensajes.

-Ese cartero viene justo cuando salgo a trabajar -bufo. –¿Acaso ese infeliz te molesta?-pregunto.

-¡No!- dijo alarmada. –Es un buen chico solo charlamos y nada más.

-¡Para su mala suerte y de seguro vendrá hoy!…me quedare hasta pasado del medio día debo sacar algunas cuentas, le dije a Charles que abriera el negocio a primera hora. Algunos trabajadores del ferrocarril están realizando reparaciones como mantención por las noches, el supervisor de la estación ya hablo conmigo va pagarme un buen dinero….al final de la semana….¡Y voy a hablar con ese cartero!- exclamo.

-¡Amo Edmund!- dijo Caroline. –Solo es un chico que trata de entablar una conversación…. ¡No!...debe alterarse

La pelirroja en ocasiones se atrevía hablar de manera desafiante a Edmund, el pelinegro se mostraba algo terco como inflexible en algunas situaciones puntuales.

-Mmmmm…te recuerdo que soy tu amo -contesto y mirándola inquisitivamente.

-En ocasiones mi amo es algo terco- dijo Caroline tratando de ocultar su rubor. –Disculpe-caminando en dirección de la puerta.

-¡Caroline!- dijo Edmund. –No te he ordenado retirarte-indico.

La sirvienta se mordió el labio inferior girándose y mirando de frente a su joven amo reincorporándose, acercándose hacia ella con cierta calma.

-¿Desayunaste?- pregunto.

-Si- contesto. –Aun no he desayunado pero prefiero hacerlo apenas termine de comer usted- se dijo.

-Estas mintiendo- dijo Edmund. –Compartamos mi desayuno- indico.

-Yo soy su sirvienta- contesto Caroline completamente avergonzada. –...Tampoco le he mentido- desviando un poco la mirada.

-Estas mintiendo- le replico. –Cuando mientes sueles desviar la mirada, nos conocemos desde hace 7 años. No me puedes engañar aunque lo intentes.

-Yo….- fue lo único en hablar antes de ser arrastrada hacia el escritorio mientras Edmund tomaba una segunda silla de su despacho tomando lugar. –Pero esta es su silla.

-Eso da igual- contesto. –Me da pereza ir por otro taza y tampoco voy a permitir que salgas de aquí.

-¡Está bien!- contesto completamente resignada pero ocultando una sonrisa frene a su joven amo. – ¡Soy afortunada!- se dijo levemente ruborizada.


Luego de terminar el desayuno con el joven amo regreso a sus deberes comenzando por la limpieza de toda la casa. En cuanto Edmund se quedo en su despacho personal revisando sus mensajes de algunos proveedores como una carta proveniente de Londres, Inglaterra.

Caroline continúo con sus quehaceres encontrándose en la sala principal de la residencia, inspeccionando algunas figuras como adornos de bronce, plata y cristal perteneciente a la difunta Katherine Sinclair, solía en ocasiones realizar una limpieza minuciosa sobre aquellos objetos pero a pesar de la muerte de la señora madre de su joven amo, continuo realizando la limpieza correspondiente a los tesoros familiares como solía decirle su anterior ama.

-Todo en orden- se dijo. –Incluso la fotografía del señor Arthur y la señora Katherina está algo sucia. Realmente me descuide- se dijo limpiando el marco de la fotografía, en aquel entonces solo era unos jóvenes recién casados.

Recordando los comentarios de la difunta Katherine solía relatar, como se conocieron en una fiesta social de la región. Aparentemente Arthur Delaney era el hijo menor de una acomodad familia como tal, solo se esperaba que consiguiera alguna esposa de una familia respetable de la sociedad londinenses pero inesperadamente se fijo y quedando prendando de la joven Katherine Sinclair, una joven mujer de una familia prospera en los últimos años.

-Fue un gran escándalo en la familia Delaney, ellos esperaban que Arthur se casara con una mujer de gran alcurnia pero me eligió y teniendo en claro de las consecuencias de perder su herencia, en realidad prefería ganar su propio dinero, por eso reunión todo lo que tenía en su poder vendiéndolo a sus amigos más cercanos para comprar esta casa y nuestro Pub-Restaurant- recordando las palabras de Katherine. –Ella siempre fue una gran dama, amable y trabajadora- se dijo.

Caroline siempre recordaba aquella historia como en las ocasiones donde solía asistir a Katherine en algunas compras fuera de la ciudad, en ciertas oportunidades le compraba algún vestido que solían utilizar las chicas de su edad perteneciente a la clase adinerada.

-No se preocupe, señora Katherine- continuando con la limpieza. –He cumplido mi promesa de cuidar al joven amo Edmund- se repetía.

Antes de seguir en otros cuartos de la residencia, el golpeteo de la puerta principal se hizo escuchar dejando de lado sus deberes por unos minutos teniendo en mente, la persona que estaba llamando en ese instante. Cuando llego hasta la puerta principal abriéndola y encontrándose de frente al cartero de nombre Peter.

-Hola señorita Caroline- dijo Peter con su pequeño bolso aun lado. –Le llego a su señor, un par de cartas más-depositando delicadamente los sobres en la mano de la sirvienta.

-Hola Peter- contesto Caroline. –Gracias por tráelas-notando cierta ansiedad en el joven cartero.

-Señorita Caroline- dijo Peter mostrándose nervioso. –No quiero ser impertinente y todo eso….pero me preguntaba si usted, le gustaría salir a …..ya sabe a ….-tratando de articular las palabras finales.

-Peter- dijo Caroline. –Creo que quiere salir conmigo.

Las inconfundibles pisadas de Edmund captaron la atención tanto del joven cartero como de la sirvienta. Cuando Caroline miro sobre su hombro vio a su joven amo acercándose a ellos con su usual expresión estoica y una mirada bastante similar a la de un lobo a punto de lanzarse sobre su presa.

-Buenos días- dijo Edmund tomando las cartas de las manos de Caroline y mirando fijamente al cartero. –Gracias por traer mis mensajes y aprovechando que estas aquí. Necesito enviar estas a sus correspondientes destinatarios, te daré una buena propina-indico.

-S…si señor Delaney- contesto Peter completamente aterrador por la presencia de él. –Yo me haré cargo-tratando de mantener la calma.

-Odio cuando asume esa actitud- se dijo Caroline mirando toda la escena en silencio.

-Gracias- dijo Edmund entregando las escritas recién escritas y un par de monedas. –Invita alguna señorita a caminar o cenar, si pasas por mi establecimiento puedo hacerte un precio-indico.

-Lo…tendré en cuenta- contesto Peter. –¡Buenos días!- dijo nuevamente y continuando con su ruta de reparto.

Edmud miro fijamente al cartero cerrando la puerta y posando su mirada en su sirvienta mostrándose de cierta manera molesta por la actitud de él.

-Fui bastante civilizado- dijo a la pelirroja. –Como deseabas.

-Peter es un buen chico- respondió Caroline. –Solemos charla en ocasiones.

-Solo me preocupo por ti- contesto Edmund. –Ya va siendo tarde, debo ir a trabajar.

-Iré por su abrigo, sombrero y guantes- contesto Caroline. –Amo Edmund.

Luego de despedirse del pelinegro, sin tocar nuevamente el asunto del cartero. Caroline regreso a sus quehaceres en la residencia dirigiéndose a la segunda planta específicamente, entrando en la primera habitación de la derecha siendo la recamara de Edmund observando el desastre dejado en la cama por su joven amo.

-No ha cambiado- se dijo. –Cuando era más joven solía dejar su cama completamente desordenada para enfurecer al señor Jasper- recordando el rostro de furia del anciano mayordomo.

Lo primero fue quitar toda la ropa de cama para volver nuevamente acomodarla, seguido de esponjar las almohadas y por ultimo reunir la ropa sucia siendo lo único puesto en una silla de tal manera que se viera algo de orden en el cuarto.

-En eso se parece al señor Arthur, vestir elegantemente y distinguido en todo momento- se dijo estudiando la camisa.

Caroline en ocasiones se quedaba de pie viendo fijamente la camisa aprisionándola entre sus manos mientras esbozaba una sonrisa, por siete años había estado junto a Edmund viéndolo crecer y convertirse en el nuevo señor de la casa.

-He estado enamorada de Edmund desde los 16 años- se dijo. –Siempre estaré a su lado, no importa lo que suceda.


Hasta aquí llegamos con el primer capítulo esperando que fuera de su agrado, nuevamente podamos vernos y leer sus opiniones como impresiones de este primer capítulo, en relación del próximo capítulo tratare de tenerlo en un corto lapsus de tiempo, lo importante que estén atentos y en cualquier momento puede venir el próximo capítulo.

Sobre la imagen de portada, no me pertenece la utilizo con fines de entretener tomada de Pinterest todos sus agradecimientos correspondientes al autor o autora de la imagen, dando un idea como se vería Caroline Baxter en esta historia.

Hasta la próxima o en otras de mis historias!...o en pm o reviews….nos vemos!