Hola queridos lectores les saludo cordialmente esperando que esta nueva historia sea de su agrado y una buena aceptación por su parte, básicamente me centro en el argumento clásico del espíritu mágico japonés que se enamora de un humano, en esta ocasiones sera el ya reconocido Kitsune o zorro mágicos, ambientada en el japón moderno.

Tendremos de todo acción, comedia, romance y bastante fantasía de por medio. Sin contar otros elementos como situaciones cotidianas dentro de esta historia de mi propia autoría además veremos otros seres míticos pero recién estamos iniciando.

Sera una historia bastante larga y cada capítulo puedo ir variando según en extensión, solo pónganse cómodos y disfruten el capitulo.

Nota al margen: los nombres, lugares y sucesos, son completamente independiente a la realidad, esta historia solo tiene como fin, entretener al lector e imaginar.


Esta es una historia de hace mucho tiempo…..quizás mucho tiempo sea una completa exageración al decirlo. Se podría afirma que es una historia de tiempos más sencillos a diferencia de la actualidad.

Esta historia proviene de un pequeño pueblo rodeado por un enorme bosque vinculada a cientos y cientos de leyendas locales,... esto sucede en un día de verano con un joven cazador buscando a un faisán que estaba merodeando por la zona desde hace varios días..., aquel joven necesitaba solo un arco y flecha recordando las enseñanzas de sus antepasados, prefería utilizar aquellos objetos en vez de alguna escopeta para evitar espantar a los habitantes del bosque…..antes de adentrarse al extenso sitio, hizo una pequeña parada en el templo local pidiendo a los espíritus juguetones, una cacería tranquila y evitar algunas de las travesuras que solían jugar al interior del bosque.

En gran parte de su jornada busco por todo el bosque, aplicando los conocimientos heredados de su padre y abuelo….en ocasiones se encontraba con pequeños animales, aves e insecto de los más diversos colores y tamaños.

Cuando la noche se dejo caer sobre la región, aquel joven cazador desistió de su búsqueda y regresando por la ruta conocida por él, inicio su retorno a su hogar con sus seres queridos...En ocasiones podía ver a los lejos extrañas luces de colores suponiendo...eran los traviesos mapaches, prestando de cierta forma su ayuda, pero la naturaleza de aquellos espíritus juguetones fácilmente podía hacer alguna broma y perder el camino a casa, prefería mantener la concentración en la ruta. Luego de unos minutos diviso a los lejos las luces del pueblo pero antes de dar otro paso, un extraño sonido metálico seguido de un horrible aullido atrajo su atención cambiando por completo su rumbo y buscando entre los arboles el origen de aquel grito desgarrador…solo necesito andar un par de pasos antes de encontrarse al causante de aquel terrible grito de dolor….sus ojos apenas daban crédito a lo que estaban viendo…un hermoso Kitsune de ocho colas con las puntas rojas lo miraba mientras su pata derecha trasera estaba atrapado en una trampa para animales, el joven cazador admiraba en silencio la hermosa piel del mítico ser siendo observado por este con una mirada de desprecio.

Muchos hombres en su posición podía acertar el golpe definitivo sobre el Kitsune, pero su familia descendía de cazadores antiguos que respetaban el bosque como sus habitantes sin importar animales o espíritus. El joven cazador dejo de lado su arco y flecha, acercándose con calma hacia él, liberándolo de la trampa.

-Regresa con los tuyos- dijo el joven cazador tomando la trampa y llevándola consigo de regreso al pueblo.

El Kitsune solo se limito a observarlo regresando con los suyos mientras el joven cazador se quedo en el mismo lugar.

Solo pasaron dos días antes de regresar al bosque en búsqueda de cada trampa para evitar alguna situación similar a su experiencia cercana con el Kitsune, fue trabajo de largas horas buscando en cada rincón hasta la noche, regresando a la aldea con las todas las trampas que pudo encontrar. La figura del mismo espíritu del zorro se presento frente a él estudiándolo de pie a cabeza antes de pronunciar unas palabras.

-…Te he observado por dos días e incluso estuve en la aldea de los humanos, puedo ver en tu ojos un espíritu noble y respetas el bosque como a todos sus habitantes, en vez de llevar un arma de fuego que envenena las almas de los hombres portas con orgullo un arco y flechas, honrando a tus ancestros en sus antiguas practicas de cacerías…soy el líder del clan de las colas rojas de esta región, te debo mi vida.

Aquel joven cazador solo se limito a realizar una reverencia frente al imponente Kitsune, argumentando en seguir las enseñanzas de su padre, abuelo como ancestros.

-…Mi padre y abuelo siempre suelen cazar en este bosque e incluso los he acompañado en el pasado, solo pido para mi familia tener alguna buena cacería en tiempos tan difíciles como los que corren. Solo he seguido las enseñanzas de mis ancestros en honrar este bosque que nos alimenta, juro nunca hacer algún daño e incluso revisare todo el bosque para quitar las horribles trampas colocadas por los falsos cazadores- contesto el joven cazador.

El líder del clan de las colas rojas era conocido entre los demás espíritus del bosque, como alguien justo, sabio e incluso generoso ese joven cazador había logrado ganarse el respeto del espíritu y dijo:

-En señal de buena fe entre mi clan y tu familia, prometo entregar a mi nieta favorita como futura esposa a tu nieto favorito para unirse en matrimonio así con esta unión, seremos una familia.

El joven cazador afirmo que no era digno de tal honor pero el Kitsune contesto que su humildad frente a él, era razón suficiente para cumplir esa promesa entre las dos familias, luego de sellar la promesa de matrimonio ambos regresaron con sus respectivos seres amados para continuar con vidas.

A pesar del paso de tiempo aquel joven cazador continúo recorriendo el bosque quitando todas las trampas para animales, a vista y paciencia del Kitsune. El tiempo continuo su curso, ese joven ahora era un hombre y se caso, teniendo tan solo un hijo, ese niño luego creció aprendiendo las enseñanzas de sus antepasados, trasmitiendo el ancestral conocimiento a sus hijos esperando en cumplir la promesa entre ambas familias.

El joven Naoki Hayashi de tan solo 8 años, se quedo esperando alguna otra parte del cuento de su abuelo Ryuzo.

-¿Eso es todo?- pregunto Naoki.

-Si…- contesto él. –Esa es la historia, Nao-Kun…..en fin….va siendo hora de ir a dormir.

-Pero sobre la promesa…una historia no puede terminar así- protesto. –No es una historia sino tiene un final.

-Nao…..en ocasiones las historias pierden algunas partes y esta perdió hace tiempo su final. Solo imagina un final adecuado para esta historia, en si tiene un buen mensaje que la generosidad y desinterés puede valer más que todo el dinero del mundo- dijo Ryuzo.

El niño se quedo pensativos por unos segundos por las palabras de su abuelo, lanzando un bostezo.

-Si, tú lo dices- dijo Naoki. –Buenas noches, abuelo….Descansas- entrando en la casa.

-Buenas noches- contesto Ryuzo. –Mañana iremos a recorrer el bosque- le indico.

El abuelo Ryuzo se quedo por al menos una hora más en el exterior de la noche de verano observando en silencio las estrellas como hacia el bosque distinguiendo a los lejos algunas luces de colores, el anciano hombre esbozo una sonrisa viendo como una pequeña llamarada en particular se trataba de acercar a su casa en búsqueda de algo o alguien en especial.

-¡Que niña Kitsune tan ansiosa!- se dijo. –Solo debe esperar unos años antes de casarse con Naoki, pero no la culpo ha estado visitando los alrededores del pueblo para conocerlo- viendo la luz merodeando por el sitio.


Una Kitsune En Tokio

Naoki Hayashi había cumplido los 18 años apenas llego su carta de aceptación a la universidad de Tokio, ingresando a estudiar Literatura en la prestigiosa institución. Su familia apenas se enteraron de la noticias, enseguida le prestaron toda la ayuda comenzando por buscar un sitio para residir, encontrando en una zona residencial un pequeño apartamento con tiendas cercanas solo debía caminar unas cuantas calles hasta la estación de trenes y abordarlo rumbo a la universidad.

-Nada mal saque 85 puntos, en mi examen pero aun tengo problemas para conjugar algunas palabras. Quizás debería comprar un diccionario de sinónimos y antónimos para empezar o podría tomar uno prestado de la universidad y sacarle fotocopia eso me puede ahorrar mucho dinero- continuando su camino a casa. –¡Que hambre!...

Aquel viernes por la tarde se dirigía a su hogar, luego de una semana bastante exigente tanto en la universidad como su empleo de medio tiempo para obtener algo de dinero extra trabajando en una tintorería algunos días de la semana quedando libre el fin de semana para dedicarle algo de tiempo a su proyecto.

-No puedo tener una idea solida, necesito una historia con un mínimo de 10 hojas para presentarlo al concurso o sino deberé esperar hasta el próximo año para tener una nueva oportunidad- se dijo.

En la facultad de literatura de la universidad de Tokio se abría cada año un concurso para publicar una historia original o basada en alguna leyenda del territorio para evitar conflictos legales, siendo publicada en todo el campus, existía una fecha límite hasta fel 30 de diciembre siendo el ultimo día de entrega antes de la decisión final, la cual sería publicada en la revista de la universidad.

-Creo que comeré algo y después simplemente me pondré a trabajar frente a la computadora- continuando su camino.

Antes de ir directamente a casa hizo una rápida parada en la tienda de víveres que se encontraba a menos de dos calles de donde residía. Había comprado todo lo necesario para hacer algunas hamburguesas como un par de gaseosas de cola dietética y una lata de bebida energizante. Saludo algunos vecinos de los niveles inferiores se camino por la escalera subiendo hasta el segundo piso notado la figura de una hermosa chica que estaba a un lado de su puerta principal.

-¿Estará perdida?- se pregunto buscando al interior de su sudadera la llave. -¡Es guapa!- se dijo

La chica en cuestión vestía un hermoso kimono de colores rojo y amarillo, con algunos estampados de flores sujetado todo por un obi o cinturón de color morado, calcetines blancos, sandalias y una tradicional sombrilla de papel además de un bolso a un lado de ella, sus facciones físicas reflejaban claramente una joven mujer rondando los 18 años, de cabello largo sedoso color negro, todo recogido un peinado elegante, su piel era pálida y suave, su figura estaba adecuadamente proporcionada, sus ojos tenía un extraño color morado destellantes y sin contar de la emisión de una singular aura que hacía verla como alguna clase de princesa.

-Hola- dijo la chica en un tono suave y esbozando una sonrisa coqueta. –Es gusto poder conocerte, Naoki-Kun.

-Ho…hola- contesto él tratando de descifrar como sabia su nombre. –También es un gusto….

-Nozomi- respondió ella. –Mi nombre es Nozomi, provengo del mismo pueblo del cual naciste y creciste antes de venir aquí a Tokio- señalo.

-Nozomi- se dijo tratando de recordar si alguna antigua compañera del instituto tenía ese nombre pero estaba completamente seguro que no conocía a nadie. –Disculpa no te recuerdo….

-No te preocupes- contesto ella. –Es la primera que me conoces, pero yo te he estado observando hace mucho tiempo, la persona que me explico cómo llegar hasta aquí fue tu abuelo Ryuzo-sama.

-¡Mi abuelo!- dijo sorprendido. –Él te dijo como llegar hasta aquí- inquirió a ella.

-Si- fue su respuesta. –Vengo a estar contigo- mostrando nuevamente esa sonrisa coqueta. Antes de dar una respuesta lentamente comenzó a caer las primeras gotas de lluvia hasta volverse más intensa.

-Mejor sigamos charlando adentro- dijo Naoki. –Pasa- abriendo la puerta.

-Muchas gracias- contesto ella intercambiando una breve mirada con él. –¡Querido Naoki!- viendo como él se sonrojada y soltando una pequeña risilla.

La chica se quito el calzando con suma elegancia cargando en todo momento su bolso y dejando en la entrada principal su sombrilla, explorando con gran fascinación todo el pequeño apartamento.

-Es bonito- dijo Nozomi. –Sin duda Tokio es una gran ciudad para vivir, espero poder conocer toda la ciudad.

-Si….- contesto Naoki. –Esta chica realmente es algo extraña, pero no me da miedo tampoco se ve como alguien con malas intenciones- se dijo para sí mismo.

Tras quitarse las zapatillas converse como su abrigo quedando con la polera color azul, pantalones de mezclilla ajustado llevando en sus manos las bolsas con la cena de aquella noche, ella lo estudio en silencio por unos segundos hasta decir.

-Eres delgado pero tienes una constitución fuerte, el cabello esta algo largo y es negro azulado pero sin duda alguna….¡Eres guapo!- lanzando nuevamente una risilla y un extraño destello en sus ojos.

-Ehm….- solo decir mientras todo su rostro se transformaba como un tomate por las palabras de la desconocida. –Grac….racias- tratando de articular la palabra.

Naoki miraba fijamente como esa chica del kimono se movía por toda su sala principal a pesar de ser un pequeño lugar para vivir, la sola presencia de ella cambiaba por completo aquel pequeño sitio en un lugar más cálido y menos solitario. El sonido de la lluvia estaba intensificándose mientras Naoki miraba desde la cocina a la chica, ella estudio todo el sitio antes de realizar una pregunta.

-Veo que tienes dos cuartos además de este que coincide con la cocina…. deduzco que el primer cuarto debe ser el baño y…. ¿Este de aquí?- pregunto y señalando hacia la puerta de la derecha.

-Es mi habitación- contesto. –Estos apartamento son algo antiguos, por eso tienen una habitación para dormir apartada de la sala y la cocina, obviamente la puerta junto a la entrada principal es el año.

-Eso es fantástico- contesto ella. –Puedo utilizar tu habitación, necesito revisar algo en mi bolso con suma urgencia- mostrando esa sonrisa que de cierta forma hacía sentir un poco incomodo a Naoki.

-Clar….claro- respondió él. –Adelante.

-Gracias- dijo Nozomi tomando su bolso y cerrando detrás de ella la puerta del cuarto de Naoki. -¡No espíes!- viendo a él sonrojado nuevamente.

Naoki trataba de poner algo de orden en su cabeza apenas quedo a solas se le vino a la mente varias preguntas, comenzando por saber quién era aquella chica, que estaba esperando por él o porque razón su abuelo no menciono nada luego de hablar con él esa mañana temprano antes de ir a la universidad.

-El abuelo Ryuzo es imposible que se le olviden asuntos tan importantes como enviar a una chica que no conozco hasta Tokio- se dijo antes de siquiera preparar la cena, su celular comenzó a sonar viendo de quien provenía. –¡Abuelo Ryuzo!- contesto.

-Hola querido Naoki- Kun….- respondió el abuelo. –Espero que te encuentres bien, pero quería saber cómo te fue con la hermosa Nozomi-chan….

-Ella está aquí- señalo y hablando en un tono de voz más bajo. –Ella dijo algo de quedarse conmigo, ahora se encuentra en mi habitación revisando sus pertenencias….¿Ella dice que me conoce?- indico.

-Jajajaja…..Naoki….creo que ha llegado el momento de decirte la verdad- respondió su abuelo.

-¿Verdad?- pregunto.

-….Veras todo comenzó cuando tenía tan solo 16 años y era el fin de la guerra….- comenzó a relatar a su nieto.

Por breves minutos Naoki escucho la historia de su abuelo coincidentemente era aquel relato que solía oír en las noches de verano durante su infancia, él proceso cada palabra de la historia comenzando unir cabos sueltos de ese cuento y comprendiendo algunas situaciones en particular durante su infancia, en especial cuando solía acompañar a su abuelo a caminar por el bosque en búsqueda de trampas de cazadores.

-Esa es la historia- concluyo su abuelo. –El anciano Kitsune espera conocerte la próxima vez que vengas a casa, te sugiero venir para año nuevo y conocer a tu futura familia. Ella se quedara contigo según las tradiciones de los Kitsunes….podrán conocerse sin mayor impedimento….. ¡Confió en ti!...Luego de terminar la llamada se quedo en absoluto silencio, meditando cada palabra dicha por su abuelo Ryuzo.

-¡Una Kitsune!- se dijo. –Siempre que iba al bosque con el abuelo, me sentía observado. Entonces…

-¡Naoki-Kun!- dijo Nozomi en un tono dulce. –¿Necesitas ayuda con la cena?- pregunto.

-N…no- contesto él. –Ni siquiera se cambio de ropa, sigue utilizando el kimono…..me pregunto por qué tardo tanto.

Naoki había comenzando por preparar las hamburguesas, la chica con solo verlo se puso de pie tomando un cuchillo limpio comenzando a pelar los tomates con suma destreza. El pelinegro miro de reojo a la chica mientras ayudaba en la cocina preguntándose si era aquel ser mencionado por su abuelo.

-Ehm…..no debes molestarte, eres mi invitada- señalo él.

-No te preocupes- contesto. –También debo ayudarte en los quehaceres como la preparación de la comida…..no quiero ser una entrometida y nada de eso….pero estabas hablando con Ryuzo-sama- inquirió a él.

-Si….- respondió. –Me pregunto cómo estaba todo…..y….además…..- balbuceando. Nozomi se oculto una sonrisa traviesa percatándose, como él buscaba abordar cierto tema mencionado por su abuelo.

-Te estás preguntando si realmente, Ryuzo-Sama. Solo te está jugando una broma o quizás esté diciendo la verdad- comento con esa sonrisa coqueta.

-Mi abuelo…..- dijo en el momento de llevar su mirada hacia la extraña chica, quedo sin palabras por ver sus orejas y una cola que terminaban en una punta color rojo. Naoki abrió los ojos de par en par tratando de asimilar en su mente aquel espectáculo.

-Espero que te gusten mis orejas, en especial mi cola terminada en la punta roja- señalo Nozomi. -¿Qué te parece?- pregunto.

El joven Naoki se quedo mudo de la impresión pero tratando de reaccionar, ella se acerco tomando sus manos colocandolas sobre sus orejas para que percibiera por medio del tacto.

-….No tan fuerte, son sensibles- indico ella completamente sonrojada.

-¡WHOA!- por medio de sus manos toco suavemente las orejas de la chica confirmando las palabras de su abuelo. –Son….reales…..muy reales…..- llevando su mirada hacia la cola.

-¿Quieres tocar mi cola?- pregunto. –Para confirmar que todo es real….

Él estaba dispuesto a tocar la cola de Nozomi pero vio en su rostro algo de preocupación, como de cierta forma estuviera haciendo algo indebido si tocaba su cola.

-Con las orejas bastan- contesto Naoki. –Necesito preguntarte algo antes de servir la cena.

-Si….claro- contesto. –Qué necesitar preguntar….

-Dijiste que me conocías….¿Verdad?- viendo a la chica.

-Si….así es- contesto.

-¿Desde hace cuanto me estas observando?- pregunto. La joven Kitsune en silencio comenzando a contar con sus dedos para calcular exactamente el tiempo, cuando lo vio por primera vez.

-Tienes 18….desde….los 6 años- contesto finalmente. –Mi abuelo en una noche de verano me llevo hasta tu casa, estabas durmiendo recuerdo claramente….en los siguientes años estuve siempre vigilándote, principalmente solía seguirte de tu casa a la escuela…..o si ibas al bosque con Ryuzo-sama…..también estuve presente, el día en que viniste a Tokio para comenzar tus estudios siempre oculta entre las sombras….

-¡Ok!….-contesto y quedando pensativo por unos segundos recordando algunos pasajes de su vida previa a Tokio.

Naokio en compañía de Nozomi preparando la cena de noche de viernes, de cierta forma el joven Hayashi estaba aceptando la presencia de su futura esposa.

(Unas horas después).

-Realmente ha crecido, mi querido Naoki- se dijo Nozomi. –Antes era un niño que solía simplemente correr de un lugar a otro para jugar, luego se convirtió en adolescente y ahora es todo un hombre independiente- recordando las incontables ocasiones que vigilaban a su prometido desde las sombras.

Luego de la cena y viendo las noticias locales de Tokio, especialmente ver el pronóstico del tiempo anunciando para día siguiente siendo sábado donde la lluvia continuaría gran parte de ese día. Tras limpiar todo lo utilizado para la cena, se encontraba en la habitación de Naoki utilizando un espejo y un cepillo para su largo cabello como cola. El pelinegro le facilito el espejo de tamaño mediano para verse, ella prefirió encerrarse en la habitación de su prometido mientras él se encontraba trabajando en un proyecto bastante importante según sus propias palabras.

-Tiene muchos libros, en su sala principal. Realmente debe leer bastante y ese proyecto lo tiene completamente concentrando apenas limpiamos y vimos el pronóstico del tiempo, se puso a trabajar- recordando sus palabras. –Disculpa debo trabajar en una historia que entrara a un concurso y será publicado a fin de año.

Ella continúo cepillando su larga cabellera, antes de pasar a su cola. Un quejido atrajo su atención percatándose que provenía de Naoki, al dejar de lado su cepillo para el cabello se presento en la sala principal del pequeño apartamento viendo al joven de espalda mirando fijamente el techo.

-¿Naoki-kun?- pregunto. –Sucede algo malo.

El pelinegro se quedo en silencio por unos segundos, mirando hacia el vació notando la presencia de la joven Kitsune, llevando un pijama de tirantes y pantalones cortos.

-¡NOZOMI!- dijo alarmado. –Pensé que estabas durmiendo.

-No….- contesto. –Me estaba cepillando el cabello…..pero me preocupo aquel quejido….¿Esta todo en orden?- pregunto acomodándose junto a él.

-…..emmm….disculpa….no quería preocuparte- contesto. –Es sobre mi proyecto para el concurso literario, he pensando en varias ideas pero ninguna es lo suficientemente concreta para desarrollar.

-Uhm….¿Cuanto llevas pensando?- pregunto.

-Quedan dos meses para presentar la historia, esta puede ser una historia original o basada en alguna historia local llevo pensando desde hace un mes la idea, en ocasiones se viene algo a la cabeza pero al final siempre me cuesta mantener el argumento- le explico.

-¡Oh!- contesto. –Quizás deberías descansar…..puedes pensar en algo sencillo que escribir.

Naoki se quedo sin palabras por los dichos de Nozomi, en el fondo le costaba asimilar un poco que aquella Kitsune estuviera varios años espiándolo y aprendiendo todo en relación a su persona.

-Ella sin duda ha estado observando hace mucho, eso suele decírmelo mi madre- se dijo recordando cuando fallaba en algo. –Quizás…..descanse un poco he estado casi todo el día fuera de aquí. Y hasta fue una semana bastante difícil.

-Entonces debemos dormir- dijo Nozomi. –Yo no….no…tengo problema en compartir la cama, tampoco veo que tengas un sillón…..

-Claro…- intervino sonrojado. –Yo no te quiero verte incomoda …..- antes de decir otra palaba, Nozomi tomo su mano mientras sus mejillas se iban ruborizando y una sonrisa se dibujo en su rostro.

-Es hora de dormir.

Minutos después tras colocarse la pijama compuesto por una polera gris y unos pantalones cortos de color negro, ella se acomodo junto a él sin apartar la mirada en ningún momento estudiando sus facciones faciales e incluso llevo su dedo índice a recorrer su rostro.

-¿Qué haces?- pregunto.

-Digamos que en ocasiones te espiaba en mi forma de zorro….me refiero a mi forma completa….no esta la que llevo….solía verte por la ventana de tu habitación, me quedaba pasada la media noche- comento.

-¡Oh!- dijo. –Es algo gracioso…..recuerdo en ocasiones que una sombra siempre me seguía, creo que me percate cuando tenía unos 11 años…..le dije a mi padre….solo me dijo que podían ser mi imaginación por leer tantas historias….pero siempre era seguido…..¿eras tú?- pregunto.

-Si…- fue su respuesta. –¡Qué vergüenza debe pensar que soy una acosadora!- se dijo.

-En realidad sabes todo de mi- comento a la Kitsune. –Yo…..mejor...es algo….extraño….esa historia que relataba mi abuelo siempre fue mi favorita, pensaba que era una antigua historia…una vez le reclame por no saber el final….

-¿Cuál crees que sea el final?- pregunto Nozomi.

-Creo que la historia solo está comenzando- contesto con una sonrisa. –Es mejor vivirla….

Ambos continuaron charlando hasta entrada la noche, pero la joven Kitsune se quedo en silencio estudiando las facciones del rostro de su prometido. En principio pensaba que podía tomarlo mal por aquel pacto entre ambas familias pero el joven de cabello negro azulado la había aceptado y ahora estaba junto a él.

-Es igual a como era de niño- se dijo y dándole un pequeño beso en la frente. –¡Buenas noches!...

(A la mañana siguiente).

Cuando Naoki despertó a las 9.45 de la mañana del sábado busco con la mirada a Nozomi, encontrando las ropas de la chica dobladas sobre una silla e incluso su kimono estaba de manera impecable sobre esta. Al ponerse de pie reviso su teléfono celular saliendo de la habitación encontrando en la pequeña sala del apartamento específicamente en la mesa un autentico desayuno bastante similar a los ofrecidos por los hoteles.

-¡WHOA!- dijo Naoki llevando su mirada hasta donde estaba la chica vistiendo un sweater de color beige, un par de pantalones cortos de mezclilla, medias negras que le llegaban un par centímetros sobre la rodilla, exhibiendo sus orejas como la cola que se mecía suavemente.

-¡Buenos días, Naoki-Kun!- dijo Nozomi con una gran sonrisa.

-¡Buenas!- contesto él estudiando la mesa. –Es un gran desayuno…..¿Como obtuviste todo?- pregunto.

-Desperté cerca de las 9, no tenía intención de despertarte. Luego fui a comprar a las tiendas que estaban cerca e incluso encontré algo de fruta fresca, espero que te guste- contesto.

-¿Y el dinero?- pregunto confundido. –Ojala que no engañara a nadie- pensó recordando las antiguas leyendas.

-Como ya sabes en todos los templos se venden amuletos de protección, pergaminos e incluso objetos para atraer la buena fortuna a pesar de ser Kitsunes, también solemos fabricar esos artículos, los monjes no sospechan nada siempre obtenemos una gran compensación económica por la venta de esos objetos.

-¡Oh!- contesto completamente sorprendido. –Realmente se han adaptado al mundo moderno.

-Mi abuelo conoció a otros Kitsunes ancianos que se negaban adaptarse a los nuevos tiempos, a los pocos años…..ellos y sus clanes desaparecieron. A pesar de ser un mundo siempre cambiante aun quedamos bastantes en todo el Japón y nos resulta fácil mezclarnos con los humanos, en ocasiones somos niños o adolescentes siguiendo las antiguas tradiciones, incluso he ido con mi hermanos y hermanas al cine…..me gusta ver las películas de Europa y Norteamérica…..o cuando tenemos la oportunidad vemos series….- comento.

-¡Esto es Tokio, podemos ir donde plazca, podemos ir al cine cuando queramos, también tengo servicio de internet- señalo.

-Gracias- contesto. –Pero el resto de mis cosas llegaran dentro de un par de días…. Ryuzo-sama, se va a encargar de todo.

-¡Genial!- contesto. –Creo que es hora de desayunar.

-Si- fue la respuesta de Nozomi invitando a desayunar a su prometido. –¿Quieres que te lo de en la boquita?- pregunto con una sonrisa.


Y hasta aquí llegamos con este primer capítulo, espero que fuera de su agrado, pueden dejar con total confianza sus reviews como impresiones, opiniones y hasta especulaciones.

El próximo capítulo se titula ¡Una Cita Con Una Kitsune Parte I!, creo que estará en un plazo bastante corto según como este mi imaginación.

La portada no conozco a su autor u origen, solo me pareció atractivo para utilizarlo. Pero le agradezco todo su esfuerzo en crearla y sus respectivos derechos.

¡Hasta la próxima o en otras de mis historias!...