Hola lectores de Kitsune Love, les saludo cordialmente trayendo un nuevo capítulo.

Comenzando el nuevo año 2020, aprovechare iniciar con la nueva mini-saga… en torno al Templo del Sabio con sus respectivas tres partes. El primer capítulo de la nueva saga abordara a otros personajes, especialmente al abuelo de Naoki y la familia Hayashi… como la familia de Nozomi, en cierta medida. Pero esta nueva actualización se sitúa mayormente, en el hogar de nuestros protagonistas.

Espero que disfruten del primer capítulo, dando inicio a la primera parte de la nueva saga. Sin mayores palabras iniciamos, queridos lectores.

En ocasiones los capítulos pueden variar según como se va desarrollando la trama eso quiere decir que se puede establecer como en T a M.

Nota al margen: los nombres, lugares y sucesos, son completamente independiente a la realidad, esta historia solo tiene como fin, entretener al lector e imaginar.


El Templo del Sabio Parte I: Dos Familias

En Nakashidaka…

–Creo que puede ser una buena oportunidad… serán minutos...– se dijo Ryuzo.

Ryuzo Hayashi, actual cabeza de la familia Hayashi o simplemente el miembro de la familia con más edad, luego le seguía su hijo y finalmente sus únicos tres nietos.

–Solo aplicar algo de fuerza… y ¡Listo!– encendiendo su moto-scooter eléctrico.

El denominado patriarca de la familia Hayashi, podía escribir un libro en torno a su vida con sus más diversas experiencias... fuera en la época de estudiante, su primer empleo, amores,o los otros empleos en los más diversos oficios, criar a su hijo y nietos. E incluso encontrarse de frente con el anciano Kitsune en una época difícil de grandes cambios en el mundo.

Quizás, el encuentro con el viejo zorro y pactado el futuro matrimonio de su nieto Naoki. Fuera la primera piedra de su singular vida, solo deseaba cazar un conejo o un faisán para llevarlo a la mesa y termino ayudando a un Kitsune.

Ni le parecía tan extraño, en el fondo debido a la ubicación de Nakashidaka… según, el folclor local esa región apartada mantenía vínculos con los seres sobrenaturales de Japón, antes del año 1890 los viajeros afirmaban experimentar ciertos encuentros por las inmediaciones o el bosque que se extendía por doquier, y sentirse acosados por los "nativos"… que les divertía molestar a los viajeros, todo cambio a partir de 1890, buscando un poco de paz… algunas personas echaron raíces y comenzando una nueva vida, las siguientes décadas fueron difíciles con el proceso de occidentalización, el surgimiento de las grandes industrias y las guerras venideras.

Los nuevos habitantes de la provincia con algo de suerte, lograron imponerse en el territorio. Practicando la agricultura, fabricar carbón, cacería y comercio con los viajeros. Supuestamente los "nativos" ni intentaron expulsar a sus nuevos vecinos, retirándose progresivamente a lo más profundos del bosque e incluso iniciando su debacle… el mundo dejaba atrás una época donde las antiguas tradiciones y supersticiones comenzaron a desaparecer.

La familia Hayashi, resultaba ser una de las primeras familias en llegar a la provincia. Por generación practicaron la cacería, realizando toda clase de ofrendas a los dioses, guardianes o espíritus del bosque, honrando las antiguas tradiciones y rezando por una buena caza dejando un tributo generoso a modo de agradecimiento.

El único hijo de Ryuzo, Ryusuke. Apenas demostró ese interés en la cacería, migrando rápidamente fuera de Nakashidaka pero regresando al poco tiempo junto a su esposa que lamentablemente dicho matrimonio se rompió, y dejando a cargo a Ryuzo de la crianza de los tres nietos. El primer nieto Ikki ingreso a la policía, el segundo nieto Keitaro obtuvo un buen empleo en un banco y el tercer nieto Naoki realizaba sus estudios universitarios en la Universidad de Tokio.

Los dos hermanos mayores nunca aprobaron, la decisión de su hermano menor en seguir estudios superiores. Aparentemente conseguir un buen empleo, tener una familia estable y un salario seguro resultaba ser lo ideal, la vida de un egresado en literatura les parecía algo inestable en el aspecto económico.

Sin embargo, el abuelo Ryuzo lo animó a seguir los estudios superiores y buscar su propio camino. El más joven de la familia Hayashi, apenas se relacionaba con sus hermanos mayores por la distancia, ni hablar de su padre o madre… la relación era algo complicada, pero su abuelo paterno fue el encargado de educarlo y pasando cada segundo de su infancia, adolescencia y final de la vida estudiantil en el hogar de su abuelo… Naoki y Ryuzo se despidieron pero nunca dijeron un adiós. Sino fue un "nos vemos pronto" e incluso una joven kitsune lo siguió con el tiempo.

Ryuzo mantenía con su nieto más joven, bastante comunicación por medio de llamadas de celular, mensajes o vídeos-llamadas, y en las últimas semanas aumentaron las llamadas para saber de la joven kitsune, en su actual residencia de Tokio.

Regresando a la vida del patriarca, luego de pactar con el anciano Kitsune. Su vida parecía seguir "normalmente", finalizo sus estudios y luego fue a buscar algo de fortuna… primero se desempeño de cartero, su segundo empleo en lechero y así sucesivamente. Extrañamente a los 22 años, se convirtió en mecánico, aprendiendo todos los gajes del oficio y regresando a Nakashidaka. En compañía de su esposa y único hijo.

Afortunadamente, en su pueblo natal carecía de un mecánico con los conocimientos del propio Ryuzo. Por cerca de 10 años, resulto ser el único mecánico y el trabajo estaba a la orden del día… fuera reparar un moto-scooter, automóvil, tractor o cualquier vehículo con motor.

En ocasiones pensaba que su extraña suerte se debía al encuentro con el anciano kitsune y los tiempos eran diferentes con cada año transcurrido desde el final de la guerra. Los años transcurrieron lentamente, vio a su hijo crecer y convertirse en un hombre hasta tener hijos.

Fue el propio Ryuzo, en darles un apropiado hogar a sus nietos y verlos llegar a la adultez.

–¡Regresare a la hora cena!– dijo.

Su esposa, se mostró preocupada viéndolo alejarse de la residencia con rumbo desconocido, posiblemente visitara a viejos conocidos, un paseo en su moto-scooter por el pueblo o sentirse joven.

Ryuzo, amaba montar su vehículo que resultaba ser perfecto y recorrer la localidad. Llevaba un casco con un par de goggles circulares, chaqueta de cuero de los años 70 perfectamente conservada, camisa estilo escocés, pantalón de mezclilla y un calzado cómodo. Los habitantes del pueblo, sin importar la edad quedaban sorprendidos por verlo recorrer el camino, en otros tiempos amaba viajar en su vieja motocicleta procedente de Norteamérica y volar por el camino pero la edad le impedía domarla pero seguía manteniéndola en perfecto estado y cubierta para evitar deterioró.

–A los chicos, le gustaba viajar conmigo pero ser viejo es algo odioso pero me siento mejor que nunca– se dijo Ryuzo, saludando a un par de mujeres conocidas cercanas a su edad que suspiraron por verlo, seguía siendo un galán como el difunto actor estadounidense, James Dean. –¡Oh!, carajo… no puede ser, esos cerdos– se dijo por ver en el espejo a una patrulla de policía.

Se detuvo aún lado del camino, los habitantes del pueblo observaron la escena y el oficial descendió de la patrulla.

–¡¿Algún problema oficial?!– pregunto, intentando imitar el acento de los chicos rudos de las viejas películas de rebeldes americanos. –Oficial Ikki Hayashi.

Quitándose las gafas con el ceño fruncido y hablo:

–¡Abuelo Ryuzo!... ¿sabes a qué velocidad ibas?...– considerando en darle una infracción y confiscar la moto-scooter.

–Ehmm… vete al infierno, nieto– contesto Ryuzo, considerando algo decepcionante su respuesta. –Estoy seguro que puedo hacerlo mejor.

–Soy un oficial de policía– replicó Ikki. –Mi misión, es velar por la seguridad y el orden de toda esta provincia especialmente por nuestros ciudadanos mayores.

Iniciando una larga charla sobre su misión como policía de la nación y entre otras cosas.

–Sí, deseas dame la infracción y te ahorras todo ese discurso. Solo déjame divertirme una tarde e iré a visitar a un mi viejo amigo.

–¿Cuál amigo?– pregunto Ikki, cruzando los brazos.

–Un zorro de mil años… ya sabes cómo esa historia del joven cazador– contesto Ryuzo, diciendo la verdad pero sabía que su nieto mayor, ni le crearía ninguna palabra.

–Ya no soy un niño. Esas historias sirven, tal vez para Naoki…– replicó Ikki. –Y ¿has sabido algo de él?... o la vida universitaria lo tiene demasiado ocupado para llamar a sus hermanos mayores– con cierta molestia por la nula comunicación con Naoki.

–Nao, es un buen estudiante y se esfuerza en sus estudios… hable con él, esta mañana por treinta minutos… y ha estado con muchas responsabilidades sea en la universidad o su empleo a tiempo parcial.

–Debería venir más seguido– dijo Ikki. –Keitaro, igual me insiste en preguntar sobre Naoki. Intenta comunicarse con él pero rechaza la llamada o me envía a buzón de voz.

–Ni lo culpo– contesto Ryuzo. –Ustedes, se comportaron bastante mal… se esforzó en ingresar a la universidad y pusieron el grito en el cielo por decirse irse lejos. Vendrá para el receso de navidad y año nuevo, pueden hablar como buenos hermanos y zanjar todo el asunto… los tres han tenido mucho que superar, sea en el divorcio de sus padres y lo que han elegido seguir en su vida… ¿puedo irme, oficial?– pregunto.

–Sí, abuelo– contesto Ikki. –Y procura regresar pronto a casa.

–No te preocupes– contesto Ryuzo, emprendió el camino. Él entendía que sus tres nietos se amaban incondicionalmente, y debían hablar sobre lo sucedido, pero los dos nietos mayores resultaban ser como su padre, Ryusuke. Un hombre cuadrado de mente y algo corto de miras hacia el futuro, ni hablar de su ex-nuera, una mujer algo más liberal pero carente de malas intenciones sumamente preocupada de sus hijos. –Tiempos más sencillos– pensó.

25 minutos después, se encontraba en la entrada norte del pueblo y llegando a un concurrido mirador con acceso a vehículos motorizados de dos ruedas. En el pasado, las jóvenes parejas solían llegar a ese sitio para tener algo de tiempo a solas, él formó parte de la generación de jóvenes que fueron testigos del radical cambio, algunos pares les dificulto bastante en ser parte del mundo occidental en Japón, pero él se adapto, logró cosas y transmitió la herencia familiar a sus nietos.

–Al fin– bajando de la moto-scooter, pagando un pequeño peaje exigido por el ayuntamiento para el mantenimiento del mirador y la limpieza. –No es tarde.

Abordo el elevador que lo llevaría hasta la cima, observando todo el pueblo de Nakashidaka y los 3000 habitantes que residían. Nuevamente observo el reloj de su celular, estaba a tiempo pero sabía que su viejo amigo odiaba a los impuntuales y descendiendo.

Continúo por otros diez minutos, desviándose por un camino adoquinado con un arco de madera tradicional japones. El viejo templo, erigido cerca de 1900 para apaciguar a los originales habitantes de la provincia y sofocar su rabia.

–No es tarde– se dijo Ryuzo, estudiando las viejas estatuas de piedras de zorros, mapaches y otros seres tallados.

–Nosotros nunca llegamos tarde. Solo a tiempo, los humanos son los impuntuales– dijo él.

Ryuzo, se giro viendo a un hombre de cabello blanco como la nieve que resplandecía y luciendo vestimentas dignas de un miembro de la nobleza antigua japonesa, imponiéndose con una altura cercana a un metro con ochenta centímetros.

–¡Honorable Hisanobu!– dijo Ryuzo, realizando una reverencia.

–¡Honorable Ryuzo!– contesto Hisanobu.

Y luego se estrecharon las manos. En lo personal ese saludo occidental le resultaba algo demasiado "extraño" para el venerable kitsune.

–¡Por aquí!– dijo Hisanobu.

En el interior del pequeño templo, habitualmente se dejaban ofrendas para los nativos pero la familia regente de Hisanobu, se encargaba de darle el correspondiente mantenimiento y fingir ser sacerdotes que recibían alguna ocasional ofrenda, comprendía que los tiempos habían cambiado pero los habitantes del pueblo mantenían las viejas tradiciones, en cierta medida.

Los kitsunes se encargaron de poner una mesa con una enorme jarra de cerámica con un elixir, en su interior. Dicho líquido solía ser bebido por los kitsunes, en ciertas ocasiones especiales o reuniones importantes.

–¡Kanpai!– dijeron los dos patriarcas, bebiendo en tres ocasiones.

En el último año, realizaron siete reuniones similares y ahora llevarían a cabo la octava reunión. El venerable kitsune le relato de la visita de sus tres nietos mayores, el patriarca de la familia Hayashi le resto importancia a ese rechazo hacia los humanos por parte de los dos nietos mayores pero el tercer nieto de Hisanobu, Gotaru... comento sobre el bienestar de su hermana.

–Mi tercer nieto, Gotaru. Le basto ver a Nozomi feliz con Naoki, eso me basta y pronto deberemos elegir una fecha para la boda pero… ellos deben atender un asunto– comento.

–¿Asunto?...¿Es importante?– pregunto Ryuzo.

–¡Muy importante!...

El anciano kitsune habló sobre las antiguas leyendas o historias de uniones matrimoniales entre seres sobrenaturales y humanos. Relato cierta leyenda de una mujer que fue desposada por el Dios-Dragón de las regiones del norte, hace más de dos mil años y engendrando a todo un linaje, e incontables ejemplos similares de matrimonios.

–Conozco varias de esas historias– dijo Ryuzo. –¡¿Cuál es el punto?!... me refiero, a Naoki y Nozomi.

–Bueno…– con una sonrisa débil. –Naoki y Nozomi, deben ir al antiguo Templo del Sabio y mostrar sus correspondientes respetos. Afortunadamente ese sitio se encuentra cerca de Tokio.

Dando las instrucciones precisas pero se aseguro de enviarle un mensaje a su nieta y detallando todo lo importante que debían saber, en el momento de emprender el viaje.

–¿Quién es ese sabio?– pregunto Ryuzo.

–Un simio…– contesto el venerable kitsune.

El "Sabio" aparentemente contaba con una edad de 2000 años, pero oficiando varios matrimonios entre humanos y seres sobrenaturales. Aparentemente resultaba ser requisito, conocer al futuro matrimonio, someterse a ciertas preguntas bastante sencillas.

–¡Comprendo!– contesto Ryuzo.

–Ambos deben ir a verlo…. "nosotros", sabes a lo que me refiero. Todos saben que mi pequeña Nozomi será desposada por un humano, asistirán de todo Japón. Pero es recomendable que ellos vean al Sabio y hablen con él… un emisario se presento hace menos de tres días.

–Yo hablare con Naoki y Nozomi, vía celular y envía la carta con las instrucciones– contesto Ryuzo. –No parece tan complicado todo ese asunto, Naoki y Nozomi parecen funcionar bastante bien y será pan comido…– pensó.

–Pronto… muy pronto seremos familia, celebraremos la unión de tu nieto y mi nieta. Beberemos, comeremos y festejaremos… hasta el amanecer por los nuestros y reventaremos de tanto festejar, mi viejo amigo. Mi clan y tu familia será uno solo… ¡Por Naoki y Nozomi!– dijo Hisanobu, cogiendo su copa y brindando.

–¡Por Naoki y Nozomi!– replicó Ryuzo.

Finalizada la pequeña reunión, luego de intercambiar una palabras y despedirse mutuamente. Ryuzo emprendió el camino de regreso hacia su hogar.

Por su parte, el venerable kitsune se quedó contemplando hacia donde se emplazaba Nakashidaka, pensando en el primer encuentro con aquel chico cazador y su ayuda desinteresada, el mundo seguía su curso y los kitsunes lentamente iban menguando. En los últimos veinticincos años, siete clanes de kitsunes habían desaparecido para siempre quedando solo viejas historias y nombres.

Hisanobu, entendía que hasta su propio clan podría caer en el olvido. Ni iba a permitir tal destino, los pocos clanes de seres naturales que habían sobrevivido pronto debería decir entre abrirse a la posibilidad de concertar matrimonios con seres humanos o sencillamente desaparecer. Irónicamente, se le vino cierto recuerdo de juventud de una familia muy antigua de seres sobrenaturales, acostumbrado alimentarse de sangre pero afortunadamente mantenían cierto respeto por sus vecinos sobrenaturales.

–Esa tal, Ena. Sí ese era su nombre y parecía humana pero sus orejas como colmillos delataban su verdadera esencia– se dijo Hisanobu. En lo personal, el mundo había cambiado bastante desde su juventud y posiblemente dicha familia… desapareció.

Días después, Tokio…

–¡Son tres horas de viaje!– dijo Nozomi, revisando el mapa proporcionado por la estación de trenes de la capital japonesa. –Llegaremos al medio-día… y…

En cambio, el joven se encontraba profundamente dormido junto a la joven kitsune. Naoki, prácticamente la última semana estuvo repleta de estudio de la universidad, pasando largas noches estudiando, redactando ensayos, cumplir su horario en su empleo de tiempo-parcial y continuar escribiendo su historia para el concurso.

–¡Lo has hecho bien!– le susurro Nozomi, acariciando el cabello negro del joven. El tren partió de la estación rumbo al destino comentando por el abuelo Ryuzo y Hisanobu.


Y continuara en el próximo capítulo, queridos lectores o en la Parte II. Sinceramente, pensé que resultaría ser algo más acotado pero creo que salió muy bien… en fin sobre la siguiente parte espero que sea algo más extensa, en varios aspectos… obviamente tendremos más detalles…pero quiero trabajarlo con calma.

El propio apellido de Hayashi significa "Bosque". Sobre el nombre del pueblo de Nadashidaka resulta traducirse como "Monte Alto"… simplemente lo elegir al azar pero creo que quedo bastante bien, en lo personal.

Ahora vamos con los reviews:

Sugar: Naonozo… no había pensando ese ship con aquel nombre, curioso. Bueno aprendimos muchas cosas en el actualización pasada especialmente con Naoki y sus amigos cariñosos hasta mal pensado, eso le pasa a Naoki hablar tan neutral…jajaja.

Por último, les deseo un buen comienzo de año y les recomiendo que estén atentos los dos siguientes capítulos tendrá una publicación bastante seguidas una de otra, nos vemos.