Disertación sobre el Amor.

Durante años, la Humanidad se ha visto inclinada a creer en un ser superior, para sentir que la vida tiene algo de valor. Lo cierto es que pocas personas podrían tolerar la idea de una existencia vacía sin un objetivo mayor, establecido por alguien o algo que va más allá de nuestra comprensión. Por eso la gente reza, suplica, aclama a ese ser posiblemente inexistente al que llama "Dios", porque para la mente humana, el ser lanzado al vacío de la inocuidad es condenarla a la locura. Lo cierto es que el secreto de esa veneración no es creer en alguien superior si no en el amor en sí. Lo único que le da sentido a esta vida es el amor en su más pura expresión: el de una madre por un hijo, el de un hermano por otro, el de un hombre por su pareja, el de un ser humano por un animal de otra especie. El amor es lo que al final le da un verdadero objetivo a nuestra existencia, en donde nunca estaremos seguros de que haya una divinidad que vele por nosotros. Una persona sin amor por sus semejantes se vuelve un sociópata, alguien para quien la vida deja de tener valor; el amor de un humano por sus congéneres, por el contrario, lo llevará a protegerlos hasta límites insospechados. Al final de nuestra vida no importará cuánto rezaste ni cuántas riquezas acumulaste sino cuanto amor pudiste dar.

Es la única verdad.