Feliz año 2020!...

Hola lectores de La Saga de Varynna la Errante I. Les saludo cordialmente trayendo con ustedes, el Epílogo.

Antes de continuar quiero agradecer a cada uno de los lectores por tomarse el tiempo en leer mi historia y primera saga de Varynna.

Comencé esta historia a comienzo de 2019 y casi un año después, estoy publicando el ultimo capitulo o epílogo de la historia I. Realmente me siento orgulloso por mi trabajo, esfuerzo, dedicación e investigación en torno a la historia… puedo decir que este proyecto tiene para un buen tiempo publicando pero es el fin de la primera saga.

Tampoco deseo que piensen, que es un adiós definitivo sino es el cierre de un pasaje de la historia de la elfa pelirroja pero ella solo debe descansar de sus viajes y pasar algo de tiempo en su hogar junto a su esposo, la idea es básicamente mostrar como Varynna va y viene a su antojo, lo importante es cerrar este pasaje.

En torno a la segunda saga o parte 2. Tras realizar un pequeño análisis, investigación, estructura de la siguiente saga, he decido publicarla en el mes de julio del 2020, tampoco será una historia tan extensa simplemente estará enfocada en las ciudades de los elfos del norte, especialmente con Varynna descansando entre su gente y recuperándose de sus viajes.

Posiblemente tengamos el mismo número de capítulos.

Ahora vamos con los reviews:

Sugar: Muchas gracias por tus palabras, espero que disfrutes del Epílogo.

Y sin mayores palabras, iniciamos con la última actualización:


Epílogo

Varynna la Errante, había viajado por cerca de dos semanas hacia su hogar en el Norte del continente. Abordo, un navío sencillo junto a un grupo de enanos que iban rumbo a las tierras más profunda de la región norteña, luego cruzó los frondosos bosques, valles fértiles utilizado por su gente para los cultivos y acorto camino por una ruta utilizada secretamente por la guardia elfica.

Su llegada ni medianamente paso desapercibida, por sus congéneres demostraban cierta distancia a su persona, las incontables historias sobre el origen de la elfa pelirroja resultaban bordear lo fantástico y real, dependiendo bajo qué punto de vista se vieran y escucharan. Ignoro por completo a la guardia real de la frontera, continuando por la ruta principal hacia la capital del reino elfo norteño. Pero, a menos de medio-día de camino se desvió por una ruta hacia el Noroeste, por todo un día y una noche viajo llegando a su hogar con las primeras luces de la mañana.

Sylceran con solo verla, la cogió entre sus brazos y beso apasionadamente. Esa misma mañana, desayunaron juntos, la pelirroja recibió todas las atenciones necesarias, cariños y palabras dulces de su esposo. Incluso, mantuvieron relaciones sexuales gran parte de la tarde y entrada la noche, cenaron, bebieron y nuevamente expresaron su amor.

Había transcurrido cerca de un mes de su regreso. En la última semana, solo había caído lluvia y pasando cada una de las jornadas entre lectura, ayudar a su esposo en la fragua o realizar algunas tares fuera al interior de su hogar o en el exterior.

El hogar de Varynna resultaba ser una antigua torre, utilizada en el pasado por la guardia del reino.

La familia de Sylceran, habían recibido dicha edificación y tierras, por los servicios prestados a la corona, por medio de su exquisito arte de trabajar la piedra obteniendo ciertos minerales y creando armas, en su mayoría espadas, dagas, hachas o armaduras. La edificación se encontraba a un día y una noche de viaje hacia el Noroeste, de la capital del reino elfo norteño.

La edificación fue construida cerca del bosque, a menos de treinta yarda se encontraba un río que habitualmente se instalaban sedales con carnada para pescar u obtener agua para consumo diario o acarear barriles para la fragua de Sylceran, y la cantera donde obtenía gran parte de su material. El interior del hogar, contaba con algunas habitaciones. pero el cuarto principal se encontraba en lo más alto de la torre, utilizado por el matrimonio.

Había un cuarto de baño, una cocina que daba al jardín frontal que contaba con un pequeño huerto, y una higuera daba higos suficientes para ellos y el rebaño de cabras que solían aprovechar la ocasión de comerlos, cada vez que caían al suelo.

La propiedad se definía por un sencillo muro de piedra de un metro de alto y rodeaba por completo toda la tierra a los pies de la torre, las cabras se mantenían dentro del muro de piedra. Alces, osos, lobos, zorros o glotones, merodeaban cerca de la propiedad y con algo de suerte una manada de unicornio solía beber en el río cercano quedándose por toda una jornada antes de seguir su camino.

En primavera o verano, solían retirar los paneles de maderas de las ventanas, para disfrutar la agradable brisa que provenía de las montañas cercanas. En otoño, el clima resultaba ser llevadero con las ocasionales lluvias, pero el invierno, la nieve imponía su fuerza y las temperaturas rápidamente caían, obligándolos a cubrir cada ventana, cerrar puertas dejando la principal abierta. Incluso, edificaron una pequeña caseta donde almacenaban la leña y las herramientas necesarias para arar, cortar la madera o cosechar.

Un establo con una yegua de tiro apodada Danzarina y una vieja mula llamada Sally. Con un carromato, en ocasiones alternaban a los animales para los viajes a la capital del reino.

Aquella jornada, inicio con una ligera lluvia y dando paso a un débil sol… o señal de los últimos días de otoño antes de la llegada de crudo invierno. Ella vestía una sencilla túnica de color rojo, el cabello suelto y peinado con cierta elegancia, una falda gris con algunos parches que resaltaban a simple vista, un calzado sencillo y una pulsera de cobre en su muñeca derecha.

–Siempre me he preguntado. Sí, los enanos se verán menos feos sin esas barbas– dijo Varynna.

Sylceran, solo llevaba un pantalón negro y con el torso expuesto. Su físico perfectamente definido le ayudaba en sus trabajos de fragua y probar sus armas. Quitándose el polvillo de la piedra donde obtenía los minerales esenciales para fabricar hojas afiladas de toda clase y darles una adecuada empuñadura.

–Son clientes. Ellos pagan y son bastante susceptibles con sus barbas…. Es fácil confundir a las mujeres o los hombres de la especie– contesto Sylceran viendo a su esposa apoyarse en su hombro.

–Pensaba que las enanas, ni tenían barbas solo eran enanas…y eso…– replicó Varynna, jugueteando con un mechón de su cabello y coqueteando con su esposo.–Quizás, debería capturar a uno y afeitarle la barba– considerando la idea.

Sylceran, le basto lanzar una mirada a su esposa. Sabía que podía hacerlo, capturar a un enano y quitarle la barba. Era Varynna, su esposa, mercenaria a sueldo, terror de los hechiceros de magia oscura y nadie podía impedirle esa idea, un enano sin barbas sería algo único y ella podía llevarlo a cabo.

–¡Deja las barbas en paz!... te prometo, comprar algo muy lindo– dijo Sylceran.

–¡Lo prometo!– dijo Varynna, ese pequeño proyecto de quitarle la barba a un enano resultaba demasiado tentador. –Y quiero un bonito peine de plata.

–Quizás un vestido sin ser parchado…– dijo Sylceran, viendo a su esposa. Ni la ropa solía durar, le gustaba ir y venir por el bosque, subir arboles, explorar e incluso fastidiaba uno que otro enorme monstruo que merodeara por el entorno. Varynna, nació para ser libre.

–Pero el vestido me impide, subir arboles o correr…una falda o un pantalón es mejor…– contesto Varynna.

Los enanos cruzaron la pequeña puerta de madera, trayendo consigo todo tipo de piedras mezcladas con algunos minerales esenciales para fabricar hojas de toda clase. El trato era simple, el fraguador Sylcern negociaba ciertos materiales exóticos y los enanos le proporcionaban dichos materiales a cambio de algunas herramientas o armas. Principales martillos, cinceles, pinchos de todos los tamaños, dagas, flechas o una que otra espada.

–¡Ha sido un tiempo, Varynna!– dijo Fozzel, estrechando la mano con Sylceran y Varynna.

Un enano entrado en años, larga barba rojiza que se iba tornando en las puntas grises, ropa de cuero y lana, una enorme barriga y un acento de las regiones orientales. Fozzel, fundador de una pequeña empresa en las montañas norteñas, obteniendo ciertos minerales utilizados en los más diversos oficios o comercializados en los mercados, contaba con 300 enanos para llevar a cabo dicha operación y estableciendo una pequeña ciudad entre los picos de las montañas.

Sylceran, inicio la comercialización con los enanos que acompañaban a Fozzel. En cuanto a él, prefería charlar con la elfa pelirroja sobre los más recientes rumores.

–¿Y en el sur?– pregunto Fozzel.

–Lo usual, los hombres se matan entre sí y compiten por expandir sus reinos… guerra en el Oeste y los marinos hablan de extrañas islas y los hechiceros malvados con solo oír mi nombre piensa que tienen alguna oportunidad…– contesto. –¿Y en el Oriente?– devolviendo la pregunta.

–Lo usual– respondió el enano. –Y guerra…

–¿Es broma?– pregunto la elfa.

–No– bebiendo algo de agua de un barril cercano. –Oro y sangre.

Los enanos y el fraguador, negociaban agresivamente buscando un acuerdo. La elfa y el viejo enano charlaban tranquilamente, él hablo sobre un extraño descubrimiento en las montañas donde residían sus parientes enanos, una enorme veta de oro con joyas muy valiosas fue descubierta por accidente. El rey enano de las regiones orientales, exigía a sus súbditos trabajar día y noche obteniendo dichas riquezas pero ese enfermizo amor por el oro resulto tener graves consecuencias y el príncipe enano, se percato de la enfermedad intentando, en poner un alto a las ambiciones de su padre.

El viejo enano, hablaba con cierto dolor de lo sucedido en las regiones orientales. Los enanos resultaba ser una raza orgullosa pero terca, y aquella terquedad enana les había jugado en el pasado terribles calamidades. Reinos caídos en desgracia, invasiones, incontables muertes y dragones.

–Los dragones, han decrecido en número…– dijo Varynna.

–La enfermedad del oro, puede incluso transformar al más noble enano en una bestia escupe fuego y perder todo rastro de razón. Han existido enanos que han caído en la locura y se han transformado en dragones. El último vivió hace tan solo 300 años, los humanos lograron matarlo pero incluso tuvo consecuencias… un enano que contrae dicha enfermedad, es algo terrible. Olvida por completo quien es, su familia y amigos sencillamente son devorados… se vuelven ruines, paranoicos y esa sed de sangre crece y crece…. Estoy seguro, que nunca has luchado contra un dragón… a pesar de tus poderes sobrenaturales, Varynna la Errante.

–No. Pero puede suceder y se como matar a un dragón… en el cuello, precisamente en una zona que carece de escamas, se puede penetrar con una simple espada y matarlo de un golpe….en ese punto se encuentra su corazón– dijo Varynna. –Un dragón, es una presa difícil pero no imposible de matar.

–Puedes que tengas razón o puedes que estés demente. Un dragón es una maquina asesina perfecta– contesto el enano. –Varynna la Errante contra un dragón. Es algo digno de ver y sería un combate épico… Jejeje. Me pregunto quien ganara– pensó.

–¿Quieres cerveza?– pregunto Varynna.

Fozzel, lanzo una rápida mirada a sus enanos sumergidos en una acalorada discusión con el fraguador.

–¡Claro!– contesto el enano y brindando por el regreso de la elfa pelirroja, a los territorios norteños del continente.

Esa misma tarde, desearon a los enanos un buen viaje de regreso y Sylceran, retomo su trabajo. Varynna, escuchaba las quejas de su esposo por su más reciente negocio con los enanos.

–¡Malditos barbudos!, ¡Miserables!...¡No puedo creerlo!– se quejaba Sylceran. –¡Son unos tacaños!...

La pelirroja decidió aprovechar lo restante de la jornada y pescar algo en el río colindante de la propiedad. Dejando a su esposo a solas, expresando sus quejas por sentirse estafado por los enanos y las perdidas en el negocio, ella solo le dio un beso en la mejilla, le dijo un "te amo" y le comento donde estaría.

Sylceran, solo dijo "sí" y continuando con su trabajo. Varynna, le susurró un par de palabras.

–Sí, quieres puedo cerrar la puerta de la fragua y "jugar" aquí adentro– dijo Varynna e insinuando levantarse la falda.

Media-hora después, la elfa pelirroja iba con algunos hilos de pescas y gusanos que recolectaba habitualmente, secándose el sudor de la frente con la manga de su túnica roja e instalándose en la orilla del río.

Le tomo unos minutos, en preparar todos los anzuelos y arrojarlos. Sin embargo, estudio su entorno y hogar.

–Quizás me tome unos tres años, el mundo seguirá esperándome…– se dijo Varynna la Errante. Disfrutando de su pesca y viendo el humo que salía de la chimenea de la fragua. –Extrañaba esta sensación de libertad… y ¡Paz!...


El fin!... de la saga I, nos veremos en la Saga II que saldrá en julio del 2020. Cuídense. Nos Vemos.