Abril 14 del 2009

—Buen día Sr. Hee —dice el chico cabizbaja un poco perdido al unísono.

—Pasa y siéntate ¿Cómo estuvo tu mes?

—Bastante tranquilo, lo normal —lo sentía un poco perdido así que intente preguntarle que le pasaba.

— ¿Y qué me dices del día de hoy? ¿Cómo te sientes? —Levantó su cabeza muy rápidamente y se quedó con la boca abierta un rato—. ¿SeungBae te encuentras bien?

—Sí doctor, es solo que me encuentro un poco cansado.

— ¿Seguro? —dije intentando darle un poco de arranque.

—Bueno, es que he estado muy desconcentrado, de un momento a otro me siento perdido y es como si ya no supera que hacer Sr. Hee —dijo por fin con un poco de seguridad.

—Bueno no te preocupes, hoy intenta relajarte y hablemos poco a poco ¿Okey? —Dicho esto me acerco un poco y poso mi mano en su hombro.

—Claro —Sonríe amablemente y se endereza en la silla.

—Hoy vamos a volver con algo parecido a lo del mes pasado ¿está bien? —dije al escuchar los toques en la puerta y le vi entrar, se sentó al lado de ventana, su piel brillaba muy tenuemente con la luz del sol.

— Se refieres al tema de la infancia ¿no? —Sentí un poco de preocupación en su voz.

—Sí, pero tranquilo, poco a poco recuerda, y tómate tu tiempo ¿te parece si nos centramos más en la época de secundaria? Porque me contaste que lo que fue la primaria en realidad fue instruido por tus padres aunque ¿hubo alguna clase de problemas?

Intenté tener el tono de voz lo más suave posible y amigable, era obvio que hoy se sentía un poco desesperanzado, y no quería asustarlo y hacer que se cerrará, lo mejor era darle espacio y preguntar muy suavemente.

—No en realidad todo ese tiempo pasó bastante rápido, era un niño, así que la verdad no le prestaba mucha atención a mi ceguera —Por un microsegundo se sobresaltó de su asiento y dijo—; De hecho, se me olvidó decir algo que creo que es importante, desde que nací tuve un problema de la vista que fue progresivo hasta los 8 años, de ahí fue cuando todo empezó a ser muy grave y la perdí totalmente.

Él se había quedado por un momento en pausa, como rebuscando en su memoria algo muy importante, pero en un punto se frustró, se acomodó en su silla y siguió;

—Sí, bueno… A pesar de todo, como era un niño no estaba consciente de ello, me hubiera gustado haber prestado más atención a cuando por lo menos podía ver un poco —se quedó en silencio jugando nerviosamente con sus manos, no sé si mirando a la ventana, pues no veía era obvio, pero supongo que aún seguía imaginando y rebuscando en su memoria con nostalgia.

Me daba mucha curiosidad ver sus ojos, quería ver que era lo que él intentaba ver. Me fije un poco más en su aspecto, hoy traía puesto un pantalón rojo a cuadros y un suéter negro holgado, su cabello está vez lucía con unos rizos blancos definidos. Se veía muy diferente a la última vez, esta vez se veía un poco más arreglado la primera sesión había llegado bastante desaliñado.

Se veía bastante juvenil, eso me daba una buena impresión.

—Ah, me decías que de niño las cosas pasaron rápidas.

— ¡Oh sí! Entonces yo la verdad era muy inocente, y mis padres me dieron mucha atención y amor, no me prohibían casi nada aunque no me mimaban de mala forma ¿entiendes? Lo que más hacía era jugar en el parque con los del vecindario —Cada vez más narraba con alegría— Recuerdo que pasaba todo el día jugando los fines de semana o cuando no me daban clases, llegábamos a casa y mi mamá nos horneaba galletas ¡Oh dios las galletas de mamá en ese tiempo eran como probar el cielo! —Comenzó a reírse alegremente, luego creo que se avergonzó y se cubrió la boca.

«Supongo que su etapa de la niñez era bastante normal a pesar de todo, aunque ya comienzo a ver algunos detalles.»

—Ya veo que está claro que tu niñez fue muy divertido, me alegro —sonreí inconscientemente, aún era incómodo saber que él no podía percibir eso me resultaba muy difícil no poder interactuar de esta forma con él.

— ¿Doctor? —dijo sacándome de mis pensamientos.

—Llámame Sr. Hee —dije intentando entrar un poco en confianza.

— ¿En qué piensa Sr. Hee? —dice muy suavemente, su pregunta me hizo quedar pensando un rato tanto que él preguntó de nuevo— ¿Sr. Hee?

—Discúlpame, la verdad es que me siento bastante estúpido a pesar de que llevo tres años en esta profesión, a veces no sé cómo reaccionar.

— ¿Es porqué soy invidente? —Me paralicé, era lo que llevaba pensando pero no de una mala manera, pero al final él lo dijo— Tranquilo no me siento ofendido, ya estoy acostumbrado, debe de ser muy difícil. Por cierto ¿Por qué escogiste este trabajo?

Nuevamente sus palabras me paralizaron "¿Por qué?" yo también me lo preguntaba, pero no haría como si no supiera, tome aire y con firmeza le respondí.

—Porque quiero poder ayudar a las personas, comprenderlas, escuchar a los que no quisieron ser escuchados. Como tú SeungBae, para escucharte —Al decir esto él sonrió irónicamente, pero también con amabilidad, fue bastante confuso pero me gustó.

Pasó el rato comenzamos hablar esta vez de la secundaria, de vez en cuando él me preguntaba sobre mi vida, a pesar de que sabía que es una táctica para que el tiempo se pasara en otras cosas que no fueran sobre él, cedí. Lo mejor era hacernos cercanos de esta manera, pues no encontraba como hacerlo de otra forma, aparte de hablar. Y como era parte de su plan, él tiempo pasó volando, aun así me sentía mejor saber que a pesar de todo él no era nadie cerrado ni amargado, en realidad es como un niño tímido, no podría estar tan seguro aún, pero no es una mala persona ni mucho menos, él hablaba con tanta fluidez a veces, tanto que se perdía en algunas ocasiones.

—La sesión de hoy termina, la próxima cita será el 28 de este mismo mes, continuaremos la etapa de la secundaria —dije mientras guardaba mi libreta y otras cosas en mi maletín— ¿Quieres que llame a tu madre?

—No es necesario gracias —Dijo con un tono muy amable sonriéndome.

— ¿Por qué la cita del mes pasado no querías venir? —Él se veía tan tranquilo y amable, me pregunto cuál sería la razón.

—Ese día me sentía muy mal de la cabeza, y estaba bastante amargado la verdad, lo menos que quería era salir de mi habitación —Una respuesta que la verdad no me convenció, pero decidí no insistir. Comenzó a alistarse, agarró su bastón y antes de salir por la puerta se detuvo un rato y luego giro hacía mí—. ¿Tiene mi número?

Terminamos de despedirnos, él ya era mi último paciente del día hoy. Llegué a casa temprano a descansar, realmente el autobús a casa era muy estresante, siempre está muy lleno y lo menos que quiero es que la gente me esté apretando, a veces siento que puedo perder la paciencia, luego recuerdo soy psicólogo y estoy estudiando psiquiatría y se me pasa. Lo primero hice fue darme ducha larga de agua caliente, luego cenar algo de kimchi* del día pasado, ser estudiante universitario es muy arduo, a veces simplemente ya no eres una persona, eres una masa amorfa con ojeras que solo piensa en "los exámenes, los exámenes".

Me senté frente a mi computador y comencé a estudiar y hacer mis investigaciones sobre tácticas de estudio para con personas discapacitadas y leerme varios estudios sobre la psicología en la atención a las personas con discapacidad. Mis superiores me habían recomendado varios autores y metodologías muy buenas para este paciente. Luego de pasar unas horas leyendo y anotando comencé con mis tareas de mis estudios de medicina, mientras estudiaba más sobre las diferentes etapas de la esquizofrenia paranoide a eso de las 8 y 9pm me llamaron a mi celular, en la pantalla vi el nombre de un viejo amigo de la preparatoria sin más solo rechacé la llamada u dejé el celular a un lado y seguí con mis tares. Luego de haber repetido esto último unas dos veces más, cedí y contesté la llamada.

—Dime Chanwoo ¿Para qué necesitas hablar conmigo con tanta urgencia? —sabía para qué era, pero prefería solo hacerme el desentendido.

—Hola que tal, yo estoy bien ¿sabes?—dice con sarcasmo— no tienes que estar tan a la defensiva entiendo lo que sientes, nunca antes había faltado a la reunión ¿Por qué no viniste?

—Ya estoy harto de esto Chanwoo, no es fácil.

—Lo sé, para ninguno lo es, entiendo que tienes trabajo pero nunca antes habías faltado fue una promesa lo que hicimos y lo sabes.

—No quiero seguir yendo más, solo lo hace más duro, quiero sacar esos recuerdos de mi mente, dejarlo ir. Sabes que en estas fechas no puedo dormir tranquilo. Si de verdad lo entiendes déjame en paz.

— ¿En serio eres capaz de romper una promesa que hiciste tú en primer lugar? ¿Lo vas a olvidar?

Sus palabras me estremecieron, no quería, pero ya no podía aguantar con esa culpa, colgué la llamada y apagué mi celular. Igual lo que estaba allí ya no era él, no tenía caso alguno irlo a visitar a ese lugar, solo era una tortura para mí. Continué con mis estudios mientras comía unas golosinas para incentivar mi concentración, aun así de vez en cuando no dejaba de pensar en ese tema.

Terminé a la una de la madrugada, no importaba mucho, pues tendría al día libre, fui a dormir no sin antes tomar somníferos para ayudarme a conciliar el sueño, esta vez pude conseguirlo más rápido, pero eso no evitaba que no pudiera soñar sobre ese día.

Habíamos quedado en vernos en su departamento, me dijo que teníamos que hablar sobre algo importante, me pareció muy extraño pues la cita fue muy inesperada, no nos habíamos hablado desde que comenzó el año y como nuestras clases eran diferentes nuestros horarios también lo eran. Aunque me agrada que haya decidido hacer una quedada, nuestra amistad era muy fuerte aun así, nos conocíamos desde primaria así que me extrañaba ese distanciamiento. Hoy es 7 de abril del 1998 su cumpleaños era en dos días, así que hoy aprovecharía y antes de ir a su apartamento iría a comprar unas cosas para regalarle.

«Me alisté y fui en bus a la ciudad a comprar, primero fui a una tienda de ropa sencilla, nada muy ostentoso cuando estaba en la caja pagando un suéter manga larga de algodón color beige recibí un mensaje, me estaba preguntando si vendría hoy a su apartamento, le respondí "Por supuesto que sí, hace tiempo que no nos vemos, no me lo perdería por nada" guardé mi celular y pasé a una cafetería donde siempre acostumbramos a desayunar juntos, mis primero recuerdos eran muy divertidos siempre nos decían que guardáramos silencio, entré y pedí un café sencillo y una hamburguesa, no es muy ligero pero me gusta. Terminé de comer y al salir de ahí recibí otro mensaje suyo decía "Me gusta mucho tu entusiasmo espero que llegues temprano, es mucho lo que tenemos que hablar" al instante de terminar de leerlo envió otro "Se me hace un nudo en la garganta el solo pensarlo"…»

Desperté temprano, recordé que tenía que ir a hacer las compras del supermercado e ir a visitar a mi madre. Apenas me levanté recordé lo que había soñado, me sentí un poco mal recordándolo. Intenté no darle mucha importancia el resto del día.