Bienvenido a América

En Punto de Marcharme

Ahora son me sentando en una cámara de rueda en el Estrecho de Florida, mirando el sol subir sobre el horizonte en el Este. Es la vista más bonito que he vido en mi vida.

Decidí a marcharme tan pronto como Fidel dijo que podemos. ¿Por qué no quería ir a América, país de abundancia? Aquí no es nada. No hay comida suficiente. Todo el día hacemos fila fuera la tienda, y finalmente, si tenemos suerte, obtenemos un trozo de pan. Toda mi ropa es vieja. Trabaja todo el día, y no ganaba suficiente por una casa, mi familia—mi madre, mi hermana viuda, su niña—compartía con otra. En los Estados Unidos, podría trabajar. Podría mandar dinero a mi sobrina para su futuro. Quizás un día podría la traer para estar conmigo en América. Pequeña Lucía podría ser cualquier cosa que quiere en América—medico, banquero, actriz, cualquier.

Recuerdo—voy a siempre recordar—el día que Fidel nos dejó marcharnos. Fue como venido fuera de una cárcel que he sido en toda mi vida. Lloré. Todos nosotros lloremos cuando juntamos alrededor la tele crujiente prehistórico, bailamos toda la noche. Toda la calle, todos nuestros vecinos. Vamos a ir a América. Vamos a ir fuera de aquí.

En América hay casas con dos pisos y un jardín. Nadie puede decirnos que pensar, nadie va a aprisionarnos porque no son dispuesto de trabajar como esclavos. En la tele podemos ver que queremos. En América, el gobierno sabe su lugar. No es hincando su nariz en todos partes donde no es deseado. La gente tiene sus propias vidas, encuentran sus propias decisiones sobre donde vivir y donde trabajar. Es este venerando incesante de Fidel que no puedo endurar. No es un santo. Es el hombre que nos hizo trampa, nos roba, nos mataba sobre décadas cuando decidimos vivir en otro país, hasta que finalmente ponío furiosa con los Americanos. Naturalmente, la situación con América no ideal por los que esperar entrar América legalmente, pero por muchos, es ideal. El gobierno no nos mata por intentando marcharnos. Este es todo necesito por muchos de nosotros arriesgar hundido, pasando hambre o sed en el mar, pasando meses o años en Guantánamo.

Cualquier cosa para escapar aquí.

Salido fue muy dura. Pensí ¿qué difícil puede ser para construir una balsa de cámaras? Muy, muy difícil. Los cámaras fueron muy caros. Gasté todos los ahorros de mi familia. Ahogue por semanas. Ahogue por meses. Con cada día que pasó fui más asustado que van a encontrar un acuerdo.

En el fin, robé un cámara. No soy orgullo de este. No es como fui educado.

Pero fui desesperadora. He vivido bajo la opresión por demasiado tiempo. Es fue el solo tiempo en mi vida que he robado cualquier cosa.

Y muy temprano en la mañana, fuimos a la playa, toda mi familia y las familias de la otra gente en mi balsa. Lucia lloró.

"Regresa, ¿si?"

"Si."

Espero a Dios que no menté.

"¿Tiene toda la gente en América una casa?"
"Si."

"¿Y dice que quiere, con no Gobierno a prevenirlos?"

"Si."

"¿Y mándame caramelos de América?"

Casi reié, pero no, porque echaría a llorar.

"Si. Muchos. Estar una buena niña ahora por mama y abuela."
"Si."

"Aborda la balsa," dice el señor que fue organizando la balsa.

Abordé la balsa, esperé hasta que Lucia no pudo ver, luego lloré. Puedo ver Miami como si sería antes de mis ojos, pero cuando miro de vuelta—he ya rompido mi promesa a mi mismo a no mirar de vuelta—pienso que casi ver Cuba. Y espero que no voy a verlo otra vez, pero desesperadamente quiero verlo.

Es más calentita ahora, el sol calenta mis brazos, la noche es menos oscuro. Y aunque las ondas son subido y el viento es duro en el centro del mar, es reconfortante.

Si somos pillado en una tormenta, no seriamos pillado en el noche. Si, el mar es menos sólido cuando yo soy en lo que aparece de la tierra. Y es un horriblemente largo distancia al fondo. Pero somos libre. Este es que tengo pensar, cuando el fondo de mi estómago duele, y pienso y casi espero que soy soñado.

Somos libre. América es el País de los Libres. Nunca vamos a ser esclavos otra vez.

Acabas de Llegar

Miami es maravilloso.

Cuando estaba pequeña, mi madre contaba a mi cuentos de hadas. La princesa, después de muchos apuros, llega al país de las hadas. Y las joyas crecen en los árboles y los ríos son de diamantes. En esta tierra de maravillosas, el suelo flue con leche y miel. Y bastones de caramelo.

Este es el país de las hadas. Este es la Tierra Prometida. Llegé al aeropuerto a un cartel con "¡Bienvenido a América! ¡Bienvenido al País de los Libres!"

Las cámaras fotográficas destellaron. Una docena micrófonos fueron empujado en mi rostro. "¿Cómo sienta ahora es en los Estados Unidos?"

No supe como sentí. No pude respirar. La luz fue cegador.

"¿Echa de menos a Cuba?"

"Un poco." Como un agujero en mi corazón. Como una herida enorme abierta. Algo que cubierto con una costra y no miro.

"¿Cuándo se marchó de Cuba?"

Este fue fácil. "Cinco días hace." Casi hundimos. Casi pasamos hambre. Fueron salvado por un barco Americano y traído a Cayo Hueso, a un centro de Guardacostas. Luego por aire a Miami.

"¿Qué son sus planes aquí en América?"

Pero no pudé responder. Fue demasiado cansado, un fotógrafo fue me empujando.

"¿Qué le impulsa a marcharse a Cuba?"

"¡Denuncia la régimen Castrista!"

"¡Denuncia el bloqueo Americano!" gritó alguien otra aún más alto.

Y estuve de pie al pavimento, con un rugido en mis orillas, agarrando una cartera, todavía húmedo y salado, con todo que tiene en el mundo. Ropa interior, peinilla, billetera con pesos Cubanos y una foto de Lucia, pañuelo y mi solo collar, que la gente en Cuba ha admirado, pero apareció muy desgastado contra los collares de las Americanas, de metal verdadero. ¿Supemos que mío fue de plástico?

Sentí un mano en mi brazo. "Viene conmigo. A un hotel. Estos periodistas son maleducativos."

Abordamos un taxi, un taxi verdadero con sillas mullidos de cuero. Nunca antes he sido en un taxi. Sentí y miré fuera de las ventanas y tirité.

Mientras el sol bajó sobre Miami, cada vez más luces encendieron. Luces de neón, todos los colores imaginables. Rojo, rosa, azul, amarillo, violeta. Destellaron, se movieron, cambiaron color. Anuncios por cantinas, casas de juego, restaurantes, hoteles. Todos. ¡Y tantas publicidades! Carteleras enormes, iluminados. Por perfumes, por vacaciones, por coches, por ropa, sobre toda por ropa. Por cosas que nunca he oído de antes. Una machina de hielo. Mil y uno cosas por el baño o algo. Algunas cosas… ¿financieros? Probablemente, muchos tuvieron cuadros de un cerdito.

¡Y el numero de los coches! Es verdad, toda la gente en América tiene un coche. Grandes coches, ruidoso, veloz, lujos. ¡Como quiero tener un coche! Se adelantaron delante de nos, los cláxones hicieron me saltar. Tanto ruido, tanta libertad, tanta modernidad. Seguro, este es un país salido adelante. Y quiero que sea parte de este.

¡Y el hotel! Si el taxi fue un sueño, en el hotel morí y fui al cielo.

La habitación fue muy grande, y totalmente blanca, con todo olido de perfume.

Había una cama blanco enorme, como un montón elástico. La cama más grande que he vido en mi vida. Había una ducha con agua caliente empañado. Pasé una hora en la ducha. Jugué con todas las cosas en pequeñas botellas. Cuando salí de la ducha, olí de rosas y espliego y naranja y Dios sabe que.

Había un secador de pelo. Había un acondicionador. Había un tele enorme. Oh, este tele. Hay tantos canales en América. Juro, hay una canal por cada persona en América. No sé que fue en el aire. Había gente hablando, gente bailando, muchos los mismas cosas que en Cuba. Pero fue simplemente la variedad. En América, hay canales independientes, que no son controlado por el Gobierno. Transmiten que quieren. Vemos que queremos. Muchos fueron publicidades. Tanta preciosa ropa, tanta maravillosa coches, la comida, los electrodomésticos. ¡Y no tenemos que pagar! No por meses, no por un año. En Cuba mi ropa estaba vieja, comí patatas todo el tiempo. En América toda la gente tienen toda. Yo quiero tener un collar de diamantes verdaderos. Yo quiero un coche, un coche grande, lujoso. Un coche Americano. Yo puedo tener todo. Voy a vivir en uno de estas casas, un día. Con un jardín con un rociador. Puedo comprar una tele como este por mi propio, y tengo diez meses para pagar. ¡Es verdad! Todo es posible en América.

En mi habitación, había un teléfono. Había folletos por todo que podía imaginar, y más, todo disponible por teléfono. Comida china, pizza, pinchos, todos, que gente en América reparten en una furgoneta al hotel y traen a la habitación. Comí pizza. Podía tener tanto que quiero, porque el Gobierno fue pagando por este noche.

Pienso que no dormí. ¿Como puedo dormir con una tele para jugar con?

Y si confesé a mí mismo, si dormí, lloraría.

En la mañana, comí pasta de chocolate. ¡Por desayuno! La gente en América come como esta cada día.

Pedí por todos los periódicos. Porque puedo. En América, leemos que queremos. No encarcelaron periodistas aquí. Hay una presa libre. No entendí mucho, pero no importa. Que importa es el principio del presa libre. Hay muchas cosas terribles sobre Cuba en la presa Americana que nunca observaba cuando vivía en Cuba. ¿Este sola demonstra, no, como taimado el Gobierno en Cuba es?

Luego fue la vacación terminado. Tuve que escribir a Cuba. Dice a Lucia que toda fue bien. Pedí que está buena por mama y abuela.

Dice a madre que toda fue bien. Pedí que escribe pronto.

Mandé a María una botella de acondicionador de la habitación. Dice que dar Lucia un beso de mí.

Y luego lloré, pero, por mi orgullo, no en el papel. La familia no sabrá que lloré.

Luego tuve que ir al Congreso Católico. Aplicó maquillarse, así que no sabrá que lloré, que fue en el autobús.

Cuando era pequeña, el Gobierno desalentaba ido a la Iglesia, y aunque cuando finalmente ponían sus narizes fuera de nuestros almas abuela, quien crecía antes de la Revolución, siempre animaba que voy, no era la más diligente. Esperé que sería una prueba.

Todo fue bueno. La dama digo que va a mándame a Arizona, donde hay muchos hispanoparlantes. Hay muchos trabajos en Phoenix, y es una ciudad muy bonita. Me gustaría mucho. Y la dama sonreió mucho, mostrando muchos dientes muy blancos.

Después sentí en la zaguán para leer los folletos del Congreso, sobre todas las maneras en que son encantando a ayudar los Católicos Cubanos. Y juro que no importa cual ciudad mandan los Cubanos, todos son ciudades muy bonitas con muchos trabajos. ¿Y porque no? En América las oportunidades son infinitas. Pero aún yo, de Cuba, sé que Detroit no es una ciudad bonita con muchos trabajos. Después de la dama sonriente ha mando una madre joven y su niño allí, llamó a la puerta.

"¿Hay ciudades en América que no son bonitas con muchos trabajos?"

La dama frunció el ceño, antes la sonreía regresa.

"¡No esta abs—! Quiero decir, no, en América, hay posibilidades por todos partes."

Ojalá.

Cinco Años Después

Soy una deshonra a mi familia. Soy un fracaso. Agarró la Tierra Prometida en ambos manos y luego metía la pata. Estoy cansada de la Tierra Prometida. Estoy muy cansada de todo.

Me moví a Phoenix el día siguiente. Alquilaba parte de una casa en un barrio no muy agradable en la periferia, en el borde del desierto. Algunas casas deterioradas, y luego nada. Sola piedras, polvo, okupas del desierto en tiendas de campaña, que han perdido sus granjas y pensido que tendrían suerte en la ciudad. Todavía alquila parte de esta casa.

Si, hay muchos otros hispanoparlantes en mi barrio, muchos inmigrantes—frecuentemente ilegal—de México. Pensaba que esta gente sería menos extranjero, pero no. Mexicanos han vido televisión Americana. Tienen parientes en América. Vienen de un país capitalista. Saben como funciona aquí. Hay otra gente aquí. Gente blanca, gente negra. Todos pobres. Muchos desempleados. Algunos malhechores baladís. O menos baladís.

Encontrí un trabajo en una tienda. Doce horas por día, siete días por semana. Con el dinero, puedo pagar la renta. Puedo comer. Y estaba seguro que en pocos semanas, tendría mi casa con un jardín. Tendría una machina de huelo. Y mi sobrina sería rica, con un futuro fuera de un desintegrando tiranía. Este otra gente tienen que ser hacido algo incorrecto. Este pobreza no es necesario en el País de los Libres. Yo no soy perezoso, o tonto o una malhechor. Cámaras de rueda a un lado. Yo voy a tener éxito.

Fue molesto cuando en el Sábado siguiente solo tiene cincuenta centavos para mandar a Cuba. Y promesé que mandaría caramelos a Lucia. Compré una paquete por veinte centavos. Y luego tuve solo treinta. Mandé el dinero y promesé que voy a intentar más dura el semana siguiente. Pero no ví como puedo. Tuve que comer. Tuve que pagar la renta. Tuve que pagar por seguro de salud. Seguro de salud. ¿Quién oieó de como cosa? Y cada semana parece que había más cuentas. Cuentas por el agua, por la electricidad, seguros que no quería a tener, pero tuve que tener, y pagar.

Trabajaba cada día. Después de dos meses, fui acabado. No tuve el tiempo o el dinero para ir a la bar, ir al teatro, ir a cualquier parte. Quería leer libros en Inglés para mejorar mi Inglés, pero son demasiado caro. No hay muchos libros en América. Mucha gente no lee mucha. ¿Cómo pueden, cuando apenas sobrevivir? No puedan permitirse los.

En el tarde, voy a clases de Inglés. Son gratis, gracias a Diós, o de no manera me permitiría los. Pero algunos veces dormía.

Cuando lograba ahorrar algunos dólares, mandaba los a Cuba. Lucia obtenía caramelos, y una vez una muñeca.

Mis vecinos eran simpáticos, en una manera altiva, como sería un niña ingenua.

"Accepta mi consejo, dama," digo un señor viejo que vivía enfrente de mi casa antes de ser tirado por una pandilla de diez-años-viejos desesperados con rifles pero no dinero. "No trabaja. No va a obtener dinero por trabajo."
"¿Pero no es que trabajo es por? ¿Una suelda?"

"No pagan suficiente."
"¿Qué significa "No pagan suficiente"?"
"No pagan suficiente. ¿Piensa que le importa si se convierta sin techo y muere en el desierto? Hay otros. Siempre hay gente en América. Siempre hay más inmigrantes. Es más barato que pagando."

"Pero este es…"
"Vida."
"Pienso que necesito clases de administración de dinero."
"No es administración de dinero. Es inanición lento. Clases son simplemente una cosa más que paga por."

"Oh… OK."
"No malgasta su juventud trabajando por nada."
"¿Así que que?

"Venda drogas. Roba coches. Trafica Méxicanos."

"Pero venía aquí para trabajar. Para ganar dinero honestamente."

"Asi que, regresa."
"¿A Cuba?"
"Si."
"Pero me gusta la libertad Americana."
Reió.

"¿Libertad para hacer que?"

No podía responder. En este momento, no podía ver nada para hacer.

Así que gana la vida honestamente.

Fue cortado del teléfono, había días cuando fue cortado del agua, pero sobreveví.

Luego hice dos cosas tontas.

Un taller ofrezó algo que se llama compra en cuotas. Así que un Sábado, después de trabajo, fui al taller. La sala de exposición fue bonito, todo brilló, había tantos colores, pienso que me hizo loca. Con a posteriori, es la sola explicación. Pero en el tiempo, fue un milagro. Coches grandes, pequeños, rojos, azules, platos. Este fue América. Aquí, ahora. Y no tengo que pagar ahora. Puedo pagar mañana, en una semana, un año. Oh, compra en cuotas es un milagro, un milagro…

El vendedor fue muy simpático. Me mostró toda. Fue maravillosa. Y no necesité decidir inmediatamente, tuvimos todo el tarde. Si, con placer me mostraría el Cadillac rojo… ¿Señora gustaría ver la Peugeot? Naturalmente, naturalmente, señora necesita sola decir.

Señora podía apenas creer sus ojos. Todo fue nuevo, nuevo, nuevo, y mi, mi propia. Podría tener cualquier quería.

Eligí un coche de deporte. Rojo. Resplandeciente. Como en las películas.

Y el hombre digo que no tendría pagar hasta que Lucia completa la escuela. Va a recordar que soy. Necesito solo decir.

Y agradecí a lo.

El segundo cosa fue unido con un sindicato para protestar contra trabajando cada día. En Cuba hay un sindicato. El Gobierno la controla, y no hay otros. Pero hay este.

En Phoenix, podemos unir con un sindicato. Es en la ley. Pero el día siguiente, cuando perdí mi trabajo en la tienda, toda el barrio reió a mi. No debía han unido un sindicato. Fue un idiota. Ahora cuando podría pagar la renta. ¿Y donde viviría?

"Voy a traerlos a tribunal."
"¿Con que dinero?" digo Elizabeth, hija de un granjero en Texas, que dejó escuela cuando tenía dieciséis años y fue embarazada, perdí el apoyo del Gobierno un año después cuando se casó, y ahora, con veinte y dos años, divorciado, con dos hijos más, vive en mi casa y vende drogas.

"Con…" Fue correcto, naturalmente. No tengo dinero.

"No es posible encontrar otro trabajo ahora." Roberto, inmigrante sin papeles, o probabilidad de obtenido papeles, de México. "Su jefe va ha contado a cada empleador en Phoenix que es un problema."

"Asi que, ¿que puedo hacer?"

"Este," digo Elizabeth. "Drogas. Crimen. Suicido."

"No."

Engoguo los hombres.

Tenía suerte. Obtuve otro trabajo, pero por un sueldo aún peor. No osí unir un sindicato. Tengo vergüenza. Cruzí el mar porque tuve que. Pero este fue por un sueño. Una vida mejor. Való la pena del riesgo.

¿Pero porque destruir mi vida para nada?

Nunca he sabido tan humillación.

Trabajo como limpiadora en una tienda en el centro. No fuimos pagando suficiente para vivir y ellos saben este. Espiabannos constantemente. Buscabanos en el comienzo y el fin del día. Tratabanos como delincuentes. Gracias a su sueldo, muchas de nosotros fueron delincuentes.

Pero yo nunca. No hasta mis dos desastres. El taller pedió por doscinto dólares ahora.

Y la renta subió.

No puedo sufrir las memorias de la calle esta noche. No había gritando o llorando. Solo la desesperanza silenciosa de gente acostumbrado a este. Que he hacido este antes y van a hacerlo otra vez. Muchas veces. Al dueño, no importaba nada que pasa con nos. Si no podríamos pagar, encontraría otra gente que podría.

El día siguiente, fui a la oficina prestaciones sociales. Aparece como una cárcel y quiere que. Sois deshonores. A tu familia—si tienes—a este país, a las calles decentes de gente decente. Y si no sois buenos, la cárcel es donde acabarás en.

La dama aquí sonría mucha. He aprendido no confiar en funcionarios que sonríen muchos.

"Tengo deudas y no puedo pagarlas."

Suspiró. Obtuve la impresión que escuchaba a este mucho.

"Va a la cárcel."

"¿No puede ayudarme?"
"Francamente, no. He vido demasiado de su variedad. Tu apostías. Bebías."
"No. ¡No es verdad!"
"Igual. Arregla tu vida o va al cárcel. Esta malgastando mi tiempo u tu propia."

"Pero, no entiende. Debeo más que pagué."
"Si, este es como interés funciona."

"¿Qué?"
"¿No crees que esta gente presta dinero por generosidad?"

No. Naturalmente no. Esta no como América funciona.

"No, pero digo que no tendría pagar hasta que Lucia termina en la escuela."
"¿Quien es Lucia?"

"Mi sobrina."
"¿Y el vendedor digo este?"

"Si." Por el primer vez fui optimista.

"¿Tienes este escrita?"
"No."

Agitó su cabeza. Mi corazón se hundió. "No bueno."
"¡Pero digo!"

"No tengo duda. Pero que un vendedor dice es tanto tontarías hasta que lo escrita."
"¿Significa… a me engaña?"
"Naturalmente. No puedo ayudarte." No soño como le importó.

"Pero no puedo pagar mi renta."

"Pues, vive en otra lugar."
"No hay otra lugar."
"Hay pisos para alquilar."
"No son apto por habitación humano."

"Peda su jefe por un aumento."
"¿Aumento? ¿Cuenta chistes? Perdí mi trabajo por unido un sindicato."
"En América." La dama mira con furia a me. "No hacemos este. Este sola occure en dictaduras."
"Bien… Uní un sindicato y luego, por total coincidencia, perdí mi trabajo. Olvida pedando por un aumento."

"Administra tu dinero mejor."

"¿Qué dinero? Escucha, no se comparte como este es mi culpa. No soy pagando suficiente."

"Obtena otro trabajo."

"No puedo. Tenía suerte con este. Soy un problema ahora, entiende."

"Trabaja más dura."
"¡Más dura!" Reí. Casi lloré. "Trabajo con un contrato flexible. Algunos días trabajo trece, catorce horas pro día. Y otros días, no trabajo nada, pero ¿adivina que? no soy pagando."

"No entiendo que esperas que hago."
"Ayudarme."

"Tienes trabajo. No mereces dinero desempleo. Estás enferma?"

"No."

"Asi que no mereces ayuda."
"Pero." Hablé más alta. El pánico araño me. Pensí que fue mi Inglés. Explicué mejor. "No puedo pagar la renta."
"Este no es mi problema."

"¿Asi que, donde voy a vivir?"

"No es mi problema."

"Pero es el Gobierno. No puede abandonarme."
"Abandonamos miles de gente como tu cada mes."

"Pero…." No podía entender. Todavía no puedo entender. ¿Cómo puede un Gobierno fracasar en su deber más fundamental? "¿Por qué?"

"¿Por qué?" La dama frunció el ceño, como nunca ha sido pedido esta pregunta antes. Y quizás no ha. "Porque este Gobierno no tiene suficiente dinero para pagar por una horda de gorrones, especialmente no gorrones inmigrantes que vienen sus propios país donde trabajan porque piensen que la vida es fácil en América."

"Si tiene dinero. Hay dinero para mis jefes, por sus casas grandes, y coches pijos. Hay dinero por la gente que visitan mi tienda. Por su ropa. Gana cientos de dólares en ropa. ¿Por qué no hay dinero por mi?"

"Porque esta gente ha el dinero ganado."
"Pero yo trabajo. Mi jefe no. Solo contrata y echa."

"Tiene la empresa no tiene que trabajar."
"¡Pero el tiene dinero! ¿Así que porque no yo?"
"Señorita, pienso que no entiendes en lo más mismo como el mundo funciona."
"Donde yo de, no funciona como este."

"Pues, aquí si."

"¿Es justo que tanta gente vive como este?" Fui llorando ahora. No puedo controlarme.

"Es perfectamente justo. Todos empezaron del mismo empiezo, como ciudadanos de los . Y luego toda tiene la misma oportunidad por éxito. Tenemos que hacerlo por sus mismos, señorita. América fue fundado en independencia y libertad, no en la interferencia del Gobierno. Nosotros somos el País de los Libres."

"¿Si soy sin techo, que libertad tengo? ¿Para optar que cubo de basura para rebusca en?"
"Tienes la libertad de vivido en una democracia, con las mismas oportunidades por éxito como todas las ciudadanos de tu país. Y quizás aprendes la lección del valor de trabajo duro."
"¿Trabajo duro? No entiende la primer cosa sobre trabajo duro. He tenido días de horas de trabajos. ¿Entiende? Y si yo merece ayuda. Usted es mi país. Si no me ayuda, no vale nada."
"Vas fuera de mi oficina. Cuando necesito un clase en socialismo, no voy a ir a un idiota de las pocilgas."

La realidad hundió en. Esta mujer no ayudaría me. Mi esperanza última ha fracasado. "Te jodas," espeté.
"¿Suplico a tu perdón?"
No dice nada. No tengo casa, no tengo dinero por Lucia, no tengo nada pero deudas. ¿Por que no ir al Rio Grande, y terminar con todo? He pasado esperanza, desesperación, lágrimas y rabía inútil. Estaba sola cansada.

"Los como tu," hablando muy lento, con un mundo de acidez en cada palabra. "Deben tratar con los como mi con más respeto. Somos allí para ofrecer un servicio. No necesitamos hacer cualquier cosa para ti. Así que el vez siguiente que hablas con migo, mostra tu gratitud. Somos la gente trabajador, moral, civilizado. Y eres el fracaso. No te importa a nos. No eres nada. Y nunca olvidala. Ahora va fuera de mi oficina."

Todavía recordar con un brillo de orgullo que no me desmelané hasta que fui fuera de la oficina y la puerta ha cerrado.

Lloré hasta que mi garganta fue seca. Cuando no tuve lágrimas más, todo la esperanza, todo el sueño, todo que ha me traedo a América, fue fuera con las lágrimas. Solo una cosa quedó: mandar dinero a Lucia si puedo.

Así regresa a la casa y hizé exactamente este. Frio, resuelto. Nunca lloré más. No podía. Miraba a mi rostro en el espejo y vía un duro y hueco, con ojos vacíos.

Como mis vecinos, los que la Tierra Prometida rechazó.

Porque ya no fue ganando la vida honestamente. Oh, no.

Todavía iba a trabajo cada mañana, pero solo para robar mis empleadores.

Un poco aquí, un poco allí. Cada vez más mientras ganaba la confianza.

Escondía mi botín en el forro de mi chaqueta. Es un truco aprendía de Elizabeth.

Mentía a mi familia, naturalmente. Dice a la que he recibido una promoción. Estaban muy orgulloso de mi. Y estaba muy feliz con la expresión en el rostro de Lucia cuando mandé a la una botella de esmalte rosa.

Ya no quería traer Lucia a América, y no solo por mi empleo. Las escuelas aquí no son buenos. No ofrecen oportunidades a niños de casas pobres. En Cuba, los hijos de mecánicos y granjeros pueden ser médicos y profesores. En América, tienen suerte a encontrar un trabajo en absoluto. ¿Así que, porque molestarse a trabajar duro?

Como la sola cosa creíble en la presa Americana es reportajes infinitos sobre la ignorancia y el analfabetismo de aún los estudiantes en las universidades. La inteligencia y el pensamiento no son animado aquí.

Por algunos meses, todo era bueno. Pagaba la renta, pagaba parte de mis deudas. Escuchaba a las noticias por las elecciones. No podía votar, porque no soy ciudadana, pero esta no prevenió muchos abandonaros pulsando folletos en la puerta.

Muchos hombres en trajes resplandeciente y mujeres con sonreías relucientes miraba a mi cada día, rogando o halagando o, los especialmente impertinentes, demandando mi voto. Ofrecían promesas radiantes lustrosos y tan similar no podían distinguir entre los candidatos. Todos tienen coches grandes, casas grandes y escritores de discursos talentosos. Ninguno son dispuestos a darnos dinero. ¿Sabe que hay literalmente docenas de partidos en los y cada solo uno de ellos es mierda?

Mis vecinos son en acuerdos con migo. "No vale la pena, chica," dice Joe. "No vale la pena. La mayoría de nosotros discubrió este muchos años hace."

"Sus propios empleados son esclavos, su propia gente es gorrón y todos inmigrantes son basura," digo Roberto.

Pienso que tiré los folletos en el cubo de la basura. Hasta acá por la democracia celebre de América.

Pero me convertía engreída, corría demasiados riesgos. Mis empleados se convertía sospechosos, y en muy poco tiempo, resolvían que estaba yo.

Ahora soy en una estación de policía, con policía, abogados y intérpretes que apenas hablan el Inglés, olvida Español.

"Debes estar avergonzada de tu misma," dice el policía.

"No estoy avergonzada. Él debe ser avergonzada. Tomé que merceczo por el trabajo que hago. No más. No he robado cualquiera otra."

Preguntaron me muchas preguntas extrañas, preguntas personales que no tuvieron nada que ver con mi caso. Aún mi propio abogado—dado a mi por el Gobierno porque no puedo pagar por un, un hombre perezoso y tonto que sabe que va a obtener su sueldo ganar o perder y no se molesta intentar—intentó a me convencer que soy un drogadicta y puta y fue mejor confesar a mi crimen. Así él puede ir a casa y dormir, supongo.

"¿Has sido empleado desde hace entrando en los ?"

"¿Qué trabajo tiene tu familia en Cuba?"

"¿Fuiste perseguido por el Gobierno en Cuba?"

"¿Trabajaste por los disidentes?"

No, no he trabajado en la política en absoluto.

"¿Así que, porque viajaste a los ?"

Me preguntaron este una y otra vez. Toda la gente.

"¿Porque viajaste a los ?"

"¿Porque viajaste a los …?"

Mañana es el juicio. Sé que voy a ir a la cárcel por mucho tiempo, o de vuelta a Cuba, o ambos. Anhelo a regresar a Cuba. Soy avergonzada a admitirlo, aún solo a mi mismo, porque fui a los por Lucia, y ahora no puedo mandar la dinero. Pero soy tan cansado. Cansado de la Tierra Prometida.