Hola queridos lectores de la sección de fantasía, les saludos cordialmente en esta nueva serialización titulada como ya vieron al inicio de la sección de lo que se explicaba.

Ahora bien este capítulo como los próximos será algo más extenso al momento de publicarlos por razones que tendremos situaciones un tanto más profunda en tratar, pero solo deseo que disfruten este primer capítulo debut e iniciamos:

(Como recomendación sugiero discreción tendremos escenas con alcohol, lenguaje vulgar, escenas de desnudos, gore y entre otras cosas por esa razón se clasifica en categoría T y un Leve M según lo a merite).


En el continente del Este se encuentra el "Gran Bosque Sombrío" ubicando en los inclementes territorios de Norte del mismo continente y sus indolentes montañas, donde los habitantes conocidos como Los Lobos Fantasmales por sus extraños poderes sobre generar una niebla tan espesa que incluso la punta de la nariz resultaba imposible de ver y utilizando mascaras emulando los rostros de los lobos e incluso criándolos para ayudarlos en sus cacerías como sus luchas en contra de sus enemigos, emplazándose en torno a clanes de alrededor 50 a 80 miembros liderados por sus correspondientes patriarcas y jefes de las aldeas.

El clan de los Garras Gélidas se había instalado desde hace más de diez generaciones, en el punto más peligroso del norte en las inmediaciones de los reinos que habitan en las cercanías del "Gran Bosque Sombrío" y protegidos por la montaña "Aullido" con el solo interés de enfrentar el inclemente invierno y las posibles amenazas que rondan por el territorio del norte para probar sus habilidades en combate y demostrar porque eran el clan más fuertes entre los Lobos Fantasmales.


Arco Argumental I

El Lobo Perdido

Parte I

(Aldea de los Garras Gélidos, mediados de otoño).

Las lluvias otoñales solían ser de lo más común pero en ocasiones una que otra nevada ocasional anunciaban la inminente llegada del inclemente invierno en los territorios del norte. Poniendo un pie fuera de su hogar, sus mejillas se sonrojaron levemente y el aire que exhala por su respiración era visible en todo momento, cargando su hacha al hombro continuando su camino para obtener algo de caza en territorios más favorables.

-¡VIENTO BLANCO!- grito y emitiendo un silbo. –¿Dónde se metió?...- buscando por los alrededores de su choza.

Luego de emitir un segundo y hasta tercer silbo, finalmente la figura de un enorme lobo color blanco como la nieve corrió en su dirección lanzando algunos ladridos en señal de respuesta a los continuos llamados de su dueña.

-¡Buen chico!- acariciando al can por debajo de la barbilla. –Debemos ir de cacería antes del invierno…pronto vendrá y tendremos que arreglarnos por nosotros mismos…ya sabes como siempre.

Torvi consideraba por los miembros de su propio clan de los Garras Gélidas como una paria, luego que su padre fuera ejecutado tras cometer ciertos crimines en contra de sus propios camaradas del clan, de estatura promedio no tan menuda, su cabello era de color miel rojizo levemente oscuro peinado, en una larga trenza llevando en la frente un pañuelo forrado con piel que cubría en parte las orejas, de piel blanca, ojos grises azulados y en su lado derecho del rostro resaltaban dos cicatrices que atravesaban su rostro. Vestida con pantalones grises, una camisa blanca por debajo, luego una túnica que le llegaba hasta la cintura, un abrigo desgatado con capucha, un par de botas forrada con piel de marta y en la cintura portaba un cinturón con hebilla de hierro contando con un cuchillo de cacería en su funda, una cuerda y un pequeño bolso en la parte posterior de la cintura.

-Iré hacia las tierras bajas, casi nadie de la aldea suele aventurarse hacia ese lugar…prefieren cazar por los alrededores…yo iré por una mejor presa…- se dijo y apurando el paso seguida de Viento Blanco. Aprovechando que el sol había salido hace tan solo unos pocos minutos, la oportunidad de iniciar el viaje pero la imponente figura de un hombre la llamo en ese instante.

-¡TORVI!- dijo el patriarca. -¿Dónde te diriges?- pregunto.

-¡Maldición!- se dijo y mordiéndose el labio inferior. –Buenos días, patriarca- contesto y girándose.

El imponente hombre la miro de pie a cabeza por unos segundos, teniéndole una cantimplora fabricada de piel de venado y dijo:

-Debo suponer que viajas a las tierras bajas…

-¡Sí!- contesto mientras acomodaba en su cinturón la cantimplora. –¿Es licor de maple?-pregunto.

-Sí, para mantener tu calor corporal- respondió. –Prométeme que regresas cuanto antes…los habitantes de las tierras bajas han tenido algunas luchas internas en el último tiempo….o si logras matar alguno…tráeme su espada o hacha de combate…siempre es necesario un buen acero.

-¡Está bien!- viendo directamente al patriarca. –Algo más- inquirió a él.

-Pues…- pasando la mano por la frondosa barba. –No quiero presionarte y siempre te he visto como una hija, pero creo ya va siendo tiempo para que te busques un buen hombre y te cases….digo no quiero obligarte, básicamente te la arreglas bastante bien estando tu sola….desde lo sucedido con…

-En una paria por el crimen de mi padre- se adelanto a él. –No estoy sola, tengo a Viento Blanco- acariciando el lomo de su lobo.

-Esta niña- se dijo girando los ojos. –Podría hablar con otros patriarcas y ellos enviarían algunos muchachos de tu edad, siempre he tratado de actuar hasta donde me permite mi posición pero….con Torstein creemos que si te casas, los demás empezarían a tratarme con más igualdad-indico.

-Usted y el jefe Torstein siempre se han preocupado por mí- contesto Torvi. –Agradezco ese gesto profundamente…dudo que alguien se quiera casar con una paria.

-Por lo menos piénsalo- dijo el patriarca.

Cuando Torvi se despidió del patriarca deseándole buena cacería, camino algunos metros seguido de su fiel Viento Blanco. Antes de adentrarse aún más al bosque se quedo unos segundos mirando sobre su hombro y reflexionando en su mente por dichas palabras emitidas por él.

-Nadie elegiría a una paria como esposa, tampoco voy a someterme a uno de estos brutos…- se dijo y continuando su camino hacia las tierras bajas.


Sí en los territorios al norte del "Gran Bosque Sombrío", era un sitio exclusivamente para los clanes de Los Lobos Fantasmales, al sur de aquel sitio tan temido como evitado por los aldeanos adherentes y los ciudadanos de la capital del reino de Theodor.

El reino de Theodor fue fundando hace tan solo 300 años, luego de una sucesiva series de guerras en los territorios del Norte por antiguos caballeros de los reinos aledaños quedando en el exilio, siendo liderados por Leopoldo I Theodor, antiguo caballero proveniente de un reino vecino que reunión bajo su propia estandarte a un pequeño grupo de seguidores con el pasar de los años lentamente la población del nuevo reino, comenzó a prosperar hasta volverse lo suficientemente fuerte para reclamar territorio aledaños.

Con el pasar de los años, el nuevo reino se impuso a sus vecinos pero en un intento de tomar las tierras al Norte del "Gran Bosque Sombrío" encontraron la feroz defensa de los Garras Gélidos, los Colmillos Sombríos y las Lobas de las montañas Sangrantes. A pesar de ser superiores en número como armamentos las tropas del reino Theodor resultaron completamente repelidas en menos de 6 meses abandonado toda idea de expansión territorial.

Unos años después con el surgimiento del "Alto Clero de Magia" que se expandió por todo el continente del Este hasta llegar incluso a los territorios del Norte, comenzando a reclutar todo aquel hombre o mujer con capacidades mágicas para impedir que la magia fuera utilizada con fines nefastos o provocar alguna guerra que incluso se conformo un grupo de adeptos a la magia llamada "La Inquisición", encargados de capturar, encarcelar y hasta ejecutar todo aquel que utilizara la magia con fines malvados.

En la actualidad el reino de Theodor bajo el gobierno del rey Gerard II Theodor, se encuentra en un periodo de gran prosperidad luego de la última guerra sucedida hace un poco más de 18 años…


(Tres días después, Ciudad capital de Theodor).

Lothar resultaba ser el hijo adoptivo del capitán de la compañía expedicionaria, una cabellera corta y de color rubio oscuro, complexión atlética, de estatura promedio, vestido con una armadura ligera por pertenecer de igual forma a la brigada liderada por su "padre" pero el rasgo más destacado resultaba ser sus inusuales ojos grises que acaba de cumplir los 17 años.

-Ese es Lothar…el hijo adoptivo del capitán Frank…fue rescatado en la última guerra por él…incluso su señora esposa Ruth…demuestra un gran amor pero ese chico tiene extraños…"instintos o dones"…suelen ser muy útiles pero excepto cuando ve un lobo…parece que puede hablar con esas bestias- dijo un veterano de la brigada a dos jóvenes novatos.

La compañía expedicionaria liderada por el capitán Frank resultaba ser un grupo de 40 soldados selectos, encargado de vigilar las fronteras del reino especialmente mantener la seguridad en la cercanía del "Gran Bosque Sombrío" como todas sus potenciales amenazas.

Aquella mañana de mediados de otoño mientras caía una lluvia otoñal sobre la región, la compañía liderada por el capitán Frank debía realizar un viaje hasta la frontera más cercana del reino, lo cual les llevaría tan solo cinco horas de ida y otras cinco de vuelta hasta la ciudad capital para escoltar al nuevo cardenal designado por los miembros del "Alto Clero de Magia" teniendo como destino el propio reino Theodor en la ciudad capital.

-¡Todos recuerden llevar lo indispensable!...- anuncio Frank resultando ser un hombre alto, imponente, de cabello color caoba corto, vestido con una armadura ligera de similares características a sus subalternos pero llevando en el yelmo una pluma de halcón indicando su rango y siendo uno de los oficiales de confianza del rey Gerad II. –Recuerden…que algunos bandidos o incluso una compañía de mercenarios se encuentra merodeando por la zona…ya saben que si es necesario deberemos luchar pero tampoco necesitamos héroes- fueron sus palabras.

Los soldados preparaban sus monturas bajo la lluvia con las capuchas puestas, en cambio Lothar con la cabeza descubierta revisa su caballo especialmente, la silla de montar como el escudo que portaba a un lado del mismo.

-¡Ponte la capucha!- dijo Frank.

-Yo lo prefiero así, capitán- contesto Lothar. –Para mí es más cómodo y ese yelmo me molesta…¿es necesario?- pregunto.

-Es necesario…puedes evitar que una flecha…te destroce el cráneo o resistir el golpe en caso de caer del caballo- respondió. –Y tú madre…siempre me reclama.

Lothar solo necesito lanzar una mirada furtiva que incluso el propio Frank demostraba cierta incomodidad por ver aquellos ojos grises destellar con cierta molestia pero él resultaba ser su hijo a pesar de no compartir un lanzo de sangre.

-¡Solo lo digo por tu bien!- logro decir.

-¡Mi madre viene hacia acá!- señalo Lothar.

-¡Frank y Lothar!- dijo una mujer de cabello castaño claro y vestida con un vestido de color verde oscuro y una gruesa capa sobre sus hombros con una capucha sobre la cabeza.

Tanto Frank como Ruth estaban cerca de los cuarentas años, teniendo cerca de 20 años de matrimonio resultando con la pérdida de un hijo con su primer año de casado por un aborto espontaneo, luego de la guerra adoptaron a Lothar siendo encontrando en la ruinas de una aldea cercana por Frank, en un principio pensando buscar una familia más adecuada pero su señora esposa con solo ver al bebe decidió que ambos debían cuidarlo, tras unos años la familia fue bendecida con un cuarto miembro resultaba ser la joven Irene de 13 años.

-¡Lothar!- dijo Irene acercándose a su hermano que venía algo rezagada de su madre Ruth. –¿Me vas a traer un regalo?- pregunto. Lothar esbozo una sonrisa cariñosa hacia su madre como hermana menor, demostrando su gran afecto y contestando a la pregunta de Irene.

-¡Una piedra bastara!...

-No es gracioso- replico Irene.

En torno a los demás soldados integrantes de la compañía liderada por Frank, sus respectivos familiares se iban presentando para desear, un retorno completamente sano y a salvo de la expedición que realizarían al exterior de la ciudad capital.

-¿Llevas todo?- pregunto Ruth.

-Sí, lo necesario…mujer…pero tampoco te preocupes tanto por mí o nuestro hijo- contesto Frank tomando la mano de su esposa y dedicándole un beso que solía ser bastante especial entre ambos, que significaba que regresaría en compañía de su hijo primogénito a casa junto a ella y su hija para disfrutar una deliciosa cena.

-¡Hey!- dijo Lothar captando la atención de su padre y madre. –No hagan eso…en frente de Irene…ella es muy pequeña…- riendo como Ruth y Frank por la broma.

-Ya tengo 13 años- protesto Irene.

-Por esa misma razón mantengo alejado a los mocosos de tu edad- señalo Frank.

-¡Buenos días, capitán Frank y familia!- se escucho en aquel instante.

Cuando Frank, Ruth, Lothar e Irene se centraron en un joven cercano a los 18 años, vestido con las ropas del "Alto Clero de Magia" siendo una larga túnica con hombreras de platas con algunas protecciones en el torso, un par de pantalones grises, un par de botas con grebas incluidas y un báculo con un cristal color rojo y azul.

-Miren al chico…y pensar que siempre Lothar debía defenderlo…¿Verdad, William?- indico Frank.

-¡Sin duda esa túnica parece un vestido, William!- dijo Lothar acercándose a su amigo de infancia. –Se me olvidaba…ahora es mago William…y algún día será archimago.

-¡Oh, por favor!- dijo William tratando de verse como un poderoso mago del clero. –Fui elegido para recibir en persona al nuevo cardenal de la ciudad capital pero tampoco quiero verme mal en su presencia.

-No te preocupes- dijo Frank. –Estamos a mediados de otoños... pero creo que pronto vendrá la primera nevada.

Cuando el joven mago estuvo a punto de hablar, los soldados como sus familiares vieron las enormes puertas del castillo abrirse lentamente, emergiéndose de estas un selecto grupo de caballeros.

-¡Padre!- dijo Lothar. –El rey Gerad y la princesa Liv- índico.

Cuando el monarca de Theodor y la única heredera al trono se presentaron frente a los soldados y sus familiares para desearles, un buen viaje tranquilo y su regreso fuera incluso sin ninguna baja para recibir al nuevo cardenal.

-¡Valientes soldados de Theoder!- dijo el rey Gerad de aspecto esbelto pero fuerte, su cabellera negra y un sencilla barba, vestido con ropas acorde a su posición, portando con orgullo la corona del reino fabricada de oro blanco y gemas verdes. –¡Solo les deseo un buena viaje para recibir al nuevo cardenal de nuestro reino, sin mencionar que tampoco deseo pronunciar palabras a los caídos o escuchar lamentos de la perdida de alguno de ustedes, sinceramente les pido que todos regresen sanos y salvo con sus familias- cediendo la palabra a su hija.

-¡Como mi padre, les deseo una expedición sin mayores novedades!- comenzó Liv. –¡Al final de este día deseo que todos ustedes regresen, a sus hogares con sus familias y especialmente con el invierno a pocas semanas de comenzar!...

-¡Por el reino de Theodor!- exclamaron los soldados.

El grupo liderado por Frank se despidió de sus familiares como lanzando continuas proclamas por el rey Gerad II y la princesa Liv. En cambio Lothar como William asistieron levemente en dirección de la princesa realizando una especie de señal como símbolo de amistad entre los tres jóvenes.

-Solo espero que William no esté muy nervioso, al menos Lothar va a cuidarlo…yo quería ir pero he tenido este extraño presentimiento- se dijo la princesa Liv viendo en dirección de Lothar, sin poder quitarse aquel terrible sentimiento por su amigo de infancia.

(En los límites del Gran Bosque Sombrío).

-¡No puede ser!- se dijo.

Torvi observo las huellas enfrente de ella por algunos segundos suponiendo cierto escenario, luego de tres días de cacería por la zona que había mencionada al patriarca de su aldea. El lobo Viento Blanco en ningún momento se mantuvo quieto iba de un extremo a otro, e incluso olfateaba los alrededores como si alguna clase de peligro estuviera oculta entre los arboles sombríos.

-¡¿Viento Blanco?!...

El can alzo su lomo en señal de estar dispuesto a lanzarse al ataque y continuos gruñidos exhibiendo su larga hilera de colmillos pero aquel rugido provoco en el animal retroceder sobre sus pasos.

-Debemos salir de aquí- se dijo.

Torvi y Viento Blanco corrieron en la dirección opuesta, tratando de poner toda la distancia posible entre ellos y aquel rugido.

-¡Por aquí!- y el lobo la seguía manteniendo solo distancia de un metro en medio de su carrera, aquel rugido rápidamente se multiplico. –Debemos escondernos…- buscando por los alrededores dando finalmente con un árbol derrumbado que formaba el refugio perfecto para mantenerse ocultos. –Ocultémonos…y nada de ruido.

El lobo comprendía a la perfección ciertas situaciones de extremo peligro que podían acabar con su vida e incluso obedeció de inmediato quedarse en silencio como la joven cazadora ocultos por debajo del árbol derrumbado por efectos de la naturaleza.

-¡Por los antiguos ancestros, no dejen que esta cazadora y su fiel acompañante caigan victimas de seres tan repulsivos!- orando en silencio.

Los rugidos fueron acercándose lentamente hasta donde se encontraban, escuchando las enormes pisadas y su violento andar en los límites del "Gran Bosque Sombrío". El primero ser resultaba medir cerca de cinco metro portando un enorme garrote, corpulento pero aquellas dos cabezas emitían continuos bramidos obligando a los animales silvestres huir rápidamente de la zona.

-¡Malditos, Ettins!- se dijo.

Cuando los siete Ettins llegaron hasta aquel punto de los límites del bosque con sus grotescas cabezas inspeccionaron el área, arrancando algunos árboles o lanzando continuos gruñidos a modo de conversación que resultaba completamente incomprensible.

-¡Solo muévanse!- se dijo y orando a sus dioses.

El grupo de Ettins continuo merodeando por la zona por al menos una hora antes de continuar su camino hacia el Oeste del bosque, finalmente la joven cazadora emergió en compañía de su lobo viendo todo el terreno transformado por el paso de los Ettins.

-Tienen dos cabeza pero ni siquiera hacen medio cerebro…simplemente destrozan todo a su paso.

Retomando su camino hacia las tierras de su clan se percato del singular actuar de su lobo que se mantenía en el mismo sitio deseando seguir a las enormes criaturas.

-¡Hey!...debemos salir de aquí…este sitio está invadido por Ettins y lo que hagan no es nuestro asunto- viendo a Viento Blanco. El cánido continuo en el mismo sitio sentándose en sus cuartos traseros tratando de obtener por completo la atención de Torvi.

-No puedo creerlo- se dijo y caminando hasta donde estaba su lobo. –Iré contigo…donde quieras ir pero sí, nuevamente vemos a esos "dos cabezas" nos regresamos- señalo.

Cuando Viento Blanco se reincorporo rápidamente emprendió el camino hacia donde deseaba ir seguido de la joven.

-Debo estar loca por seguirlo- se dijo.

(Horas después, en el punto de reunión con el cardenal, en el borde del "Gran Bosque Sombrío").

Había sido un viaje prácticamente tranquilo para los jinetes de Frank y el joven mago William. El grupo había llegado al punto de reunión luego que la lluvia cesara por completo esperando la llegada del nuevo cardenal de la capital del reino, en medio de la espera instalaron un pequeño campamento para aguardar a la comitiva del nuevo cardenal y manteniéndose a solo metros del "Gran Bosque Sombrío".

-Al menos dejo de llover- comento William.

-Y eso que se pondrá peor- contesto Frank. –Luego de la lluvia desde la montañas suele bajar un frío que cala en los huesos y la carne arde con frío…pero como los magos siempre suelen vernos desde su trono, ya sabes…nosotros solo somos carne de cañón- provocando las carcajadas de sus hombres.

-No es tan así…- dijo William que al posar sus ojos en su amigo de la infancia. –¿Lothar?- pregunto.

Lothar se mostraba intranquilo observando los alrededores, algunos soldados veteranos apreciaban de cierta forma aquellos dones inusuales en el joven, especialmente Frank que al acercarse a su hijo se inclino hacia él y pregunto.

-¿Sucede algo? O ¿percibes algo malo?...

-¡Todos callen!- dijo un soldado por los comentarios que estaban surgiendo. William como muchos de los chicos que conocía a Lothar, sabia de los dones que había recibido pero tampoco resultan ser en ocasiones del agrado de los adultos por ser considerado como una especie de brujo.

-Solo escuchen- contesto Lothar. El grupo de Frank se centraron en captar aquello de lo que hablo.

-¡Nada!- dijo otro soldado.

-Ese el punto- contesto Lothar. –Ningún sonido de ave, animal e incluso el propio bosque esta en silencio…algo lo está merodeando- los soldados al comprender la situación que se encontraban nuevamente volvieron a tratar de captar algún sonido pero solo reinaba el silencio en todo su esplendor.

-¡Capitán Frank!- dijo Lothar. –Debemos dejar este sito y salir al encuentro del nuevo cardenal…estamos expuesto en este punto y solo…

-Tenemos órdenes- contesto Frank. –El nuevo cardenal debe saber que nuestras tierras son completamente dominadas por nosotros, e incluso la posición de rey debe seguir como tal- viendo a su hijo.

-Tampoco debemos exponernos a una emboscada- le replico Lothar.

-¡Soldado recuerde su posición!- dijo Frank en un tono muy diferente. –Soy su capitán - los demás soldados y William solo contemplaron la escena viendo como la conversación iba tornándose algo más acalorada.

-Capitán, debemos ir al encuentro del nuevo cardenal- reafirmo Lothar. El capitán Frank se abrió paso hasta donde se encontraba Lothar tomándolo de la armadura frente de sus soldados.

-Escucha niño, no me obligues a darte un castigo ejemplar…comprendo que tenga esos "dones" pero tampoco puedes cuestionar mi autoridad, ¿entendido?- pregunto.

-¡Entonces cuando estemos muertos, me puedes escuchar!- logro decir antes de recibir por parte de su padre una bofetada que dejo su mano plasmada en el rostro de Lothar que le ardía por culpa del guantelete que portaba en la mano de Frank.

-Y cuando regresemos pasara un tiempo en una celda para que recapacite, soldado- dijo Frank.

-¡Con gusto, capitán!- contesto Lothar escupiendo y la comisura de su labio estaba sangrando por la bofetada. –Luego que estemos muerto.

-¡SILENCIO, MALDITO BRUJO!- rugió Frank. –Crees que es divertido oír todo el tiempo que mi hijo es un brujo- viendo a Lothar mantener una expresión idéntica a la de un lobo especialmente con sus ojos que brillaban con furia.

El capitán simplemente volvió a manifestar las órdenes tomando algo distancia a la espera del nuevo cardenal, en su soledad se dio cuenta de sus últimas palabras al decirle "maldito brujo" especialmente por recordar el día en que lo encontró siendo tan solo un recién nacido. Tras finalizar la última guerra en el norte, finalizando de patrullar unas aldeas abandonadas del reino de Theodor en compañía de un grupo de soldados encontró en una choza en parte derrumba, a un recién nacido Lothar de pocos días y adoptándolo como su hijo. En el transcurso de los años el niño comenzó a demostrar sus extraños "dones", algunos magos hablaban de la posibilidad que fuera un mago pero luego de las pruebas se le declaro como un persona común y corriente.

-¡Maldito brujo!...como le dije tal cosas….es mi hijo de seguro me odia, siempre le decía que debía estar orgulloso de sus dones y mucho menos prestar atención a esos rumores- viendo sobre su hombro a su hijo revisando su espada.

-¡Capitán!- dijo un soldado con una barba corta. –¡En esa dirección!- señalo, la comitiva del nuevo cardenal lentamente fue acortando distancia hacia el grupo liderado por Frank. El joven mago William se ubico un par de pasos por delante del capitán Frank que se mantuvo en su posición y sus soldados se formaron detrás él a tan solo 4 metros de distancia.

Cuando finalmente el ostentoso carruaje del nuevo cardenal que resultaba ser un hombre rechoncho pero ágil en su andar, con una larga cabellera castaña, un sencillo bigote, vestido un atuendo acorde a su posición y portando un báculo con una gema de color blanca.

-¡Bienvenido, cardenal Roose!- dijo William arrodillándose frente al cardenal.

El nuevo cardenal con solo ver al grupo de soldados fieles al reino de Theodor le pareció bastante sorprendente verlos, en los territorios del sur se hablaban de cierto mestizaje en aquella región comparándolos con los impíos Lobos Fantasmales pero aquel grupo desmentía por completo las malas lenguas.

-¡Es un gusto, nobles vasallos de Theodor!- dijo Roose. –No, parecen ser tan bárbaros como se dice- pensó.

-¡Cardenal Roose!- intervino Frank con una reverencia. –No, quiero ser grosero pero debemos guiarlos hacia la capital del reino- omitiendo las sospechas de Lothar.

-¡Por supuesto!- contesto Roose.

Al renovar nuevamente la marcha el carruaje lideraba al grupo y los magos del círculo personal del nuevo cardenal sumaban un total de 10 siendo solo un grupo de discípulos predilectos un poco más jóvenes que el propio William. En cuanto a Lothar prefirió mantener la distancia con su padre luego de ignorar sus advertencias de lo inusual y se dijo:

-Huele a muerte- y aquellos rugidos a la distancia se escucharon antes de sumergirse en el caos.


Los Ettins parecieron por la retaguardia como por el "Gran Bosque Sombrío", blandiendo sus garrotes golpeando el suelo, rugiendo y aplastando sin mayores dificultades a los soldados de Frank. La emboscada fue tan sorpresiva que algunos soldados caían muertos de sus monturas antes de poder empuñar su espada, Frank rápidamente comenzó a impartir órdenes a sus soldados tratando de mantener el orden pero los gigantes de dos cabezas habían conseguido su cometido tomando por sorpresa a la comitiva luego de seguir al grupo del capitán por el bosque sin ser detectado.

William trataba de controlar su montura pero antes de poder siquiera defenderse observo una mano que trato de capturarlo pero pudo librarse de su fatídico destino gracias a una lanza arrojada por Lothar.

-¡Corran!- grito Lothar tomando una segunda lanza de uno de sus compañeros muertos. –¡Padre, saquen al cardenal de aquí!- viendo a Frank. El capitán observo a su hijo y varios soldados tratando de repeler a las salvajes criaturas perdiendo de vista a Lothar en medio de los arboles que eran arrojados en su contra.

-¡Lothar!- grito Frank.

-¡Debemos salir de aquí!- dijo William. –No quiero dejarlo atrás pero el nos dijo que debemos huir.

Los soldados que trataban de hacer frente a los Ettins, estaban dispuestos a dar sus vidas pero Frank solo deseaban que todos regresaran a la capital del reino con sus familias.

-¡Defiendan el carruaje del cardenal Roose, debemos asegurarnos que llegue sano y salvo!- ordeno Frank demostrando en su rostro, el deseo de ir por su hijo como todos aquellos que estaban luchando contra los Ettins. –Salgamos de este infierno…

William antes de seguir al carruaje del cardenal, los discípulos, al capitán Frank y los pocos soldados que reguardaban al grupo, observo hacia donde se encontraban el resto de la compañía que lograba en derribar y dar muerte a un joven Ettins.

-¡¿Lothar?!- se dijo.

-¡William!- dijo Frank.

-¡Sí!- contesto.

Al redoblar la marcha dirigiéndose hacia la capital del reino pudieron oír los rugidos de los Ettins como los gritos de los soldados. El joven William observo la retaguardia esperando el regreso de algún soldado o del propio Lothar, al cruzar su mirada con Frank vio el rostro de arrepentimiento de este último por ignorar las palabras de su hijo.

-Lothar, no puede morir tan fácil- se dijo William siguiendo a los supervivientes de la compañía y los rugidos continuaron a la distancia.

(En cambio).

-¡¿Qué demonios?!- se pregunto Torvi y viendo a su lobo mantenerse en alertar.

La chica apoyo su rodilla en el suelo manteniendo la calma y sujetando firmemente su hacha escuchando los rugidos que se iban alejando hacia el sur. El lobo lentamente fue avanzando hacia donde estuvieron los Ettins, al seguirlo de cerca pudo notar algunos árboles arrancado de raíz y las enormes huellas que iban en todas direcciones.

-¿Atacaron algo?- se pregunto.

Cuando se presentaron al sur del "Gran Bosque Sombrío", fueron testigos de los vestigios de la emboscada perpetrada por los Ettins encontrando a uno de ellos muertos como varios soldados y sus monturas. A pesar de provenir de una raza que constantemente luchaban por mantener sus territorios, aquel escenario le resulto ser un matadero por los cuerpos dispersos y el caos del terreno.

-Es mejor irnos- dijo a Viento Blanco.

El lobo se abrió paso entre los cadáveres sin tener alguna dirección en particular. Torvi lo siguió manteniendo su hacha lista para defenderse, al recorrer el campo de batalla solo pudo observar las expresiones de terror de los soldados pero su curiosidad fue directamente al Ettin muerto con una de las cabezas con la garganta completamente abierta.

-El desgraciado que lo mato, tuvo una muerte digna- se dijo.

Torvi al ver a su lobo merodear cerca del cuerpo inerte del gigantesco ser, lo siguió para al posible responsable de la muerte del Ettin.

-¿Viento Blanco?- pregunto.

El lobo estaba sentando en sus cuartos traseros junto al cuerpo de un joven de cabello corto y color rubio oscuro con su espada cubierta de sangre a pocos metros del enorme cadáver. En principio lo considero un cadáver más notando la sangre que se iba esparciendo por la tierra húmeda, pero su fiel compañero seguía a su lado y colocando sus patas delantera sobre él.

-¡Esta muerto!- dijo Torvi.

-¡Ayú...dame!- dijo Lothar con gran dificultad.

Torvi con solo ver esa herida considero darle algo de piedad al malherido, lo cual podría hacerlo rápido con su cuchillo que llevaba en su cinturón realizando un certero estoque en el corazón para terminar con su agonía. Ella al tomar su cuchillo girando con cierta dificultad a Lothar por el peso de su armadura retiro la coraza y dispuesta a darle descansó pero aquel objeto que colgaba en su cuello cambio por completo la situación.

-No puede ser- se dijo viendo aquel objeto de hierro sujetado por una delgada cadena alrededor del cuello. Viento Blanco al acercarse a Lothar labio su rostro e intercambiando una mirada con Torvi que extrajo su medallón que era una réplica exacta de su collar con forma de garra de lobo con el símbolo del dios padre y la diosa madre.

El collar con forma de garra era otorgado a cada miembro de los Lobo Fantasmales por los respectivos patriarcas de los clanes para mantener a los siniestros habitantes de la oscuridad lejos de los recién nacidos, el cual acompañaba al miembros de dicha raza hasta los finales de su vida.

-¿Cómo uno de nuestros termino con ellos?- se pregunto.

Torvi a pesar de su condición como paria dentro de su clan podía simplemente seguir su camino y olvidarse de aquel escenario pero la chica sabia en el fondo de su corazón que dejar a ese joven a su suerte estaba mal en dejarlo a su suerte o ser devorado por los otros Ettins.

-Debo estar mal de la cabeza- se dijo Torvi. –Vendrás conmigo…y sin duda el patriarca como el jefe Torstein estarán sorprendidos con mi descubrimiento…


Y continuara en el próximo capítulo titulado El Lobo Perdido Parte II.

Antes de concluir quiero agradecer a todos los lectores que se tomaran un tiempo por leer este primer capítulo teniendo mis más profundos agradecimientos. Espero tener el segundo capítulo en el transcurso del mes de abril siendo igual de extenso como este abarcando los sucesos posteriores de lo que vimos en este capítulo. Algunos de los elementos involucran la cultura nórdica, como las clásicas historias de magos y caballeros. Los Ettins resultan ser criaturas con cierta similitud a los ogros y gigantes con diferencias con tener dos cabezas, suelen ser un enemigo típico en las historias del rey Arturo, por el momento los veremos merodeando por la historia.

La portada no me pertenece, créditos correspondientes para su autor por el gran trabajo realizado, sin más que decir nos vemos en la próxima publicación.