Capítulo 31

Scott tenía una bata de seda negra que había comprado tiempo atrás, Matthew dormía, era de noche, estaba fresco pero aún así, intentando no hacer ruido, abrió un ventanal y se apoyo en el barandal, miro las luces de la ciudad, ese aroma que para él era propio de París, y la inconfundible Torre Eiffel, con sus luces y la enormidad que imponía su estructura, que aún a tantos metros de la casa, podía notarse.

Se quedo mirándola encantado, quien podría imaginársela no se acercaba ni a una milésima de lo que realmente era, imponente, dándole la bienvenida a cualquiera que deseara conocer París. Él sólo podía observarla y sonreír, toda su vida había cambiado, recordaba cuando hacía un año atrás se preguntaba cuándo podría salir del dominio de Ryan y regresar a su hogar con su padre, pero eso nunca sucedió, en cambio, unos meses después, y en medio de su miseria emocional, llego a las manos de Matthew, y ahora estaba allí, disfrutando de esa vista y con el hombre que amaba en su cama, su esposo.

Sus sueños, y los que jamás existieron en su mente, se hacían realidad gracias a Matthew, él le dio todo y mas, le dio la opción de elegir, la dignidad que perdió con Ryan, la capacidad de creer en él mismo, y creer en el amor, y la certeza que el destino a veces no es lo que creemos.

Cerró nuevamente el ventanal y para su sorpresa Matthew estaba despierto, apoyado en un codo, mirándolo con una sonrisa.

-Te desperté?- preguntó Scott acercándose a la cama y sentándose junto a su esposo.

-No, me desperté y te vi disfrutando, no quería interrumpir.- respondió Matthew estirando su mano para abrazar a Scott.

Éste se situó entre sus brazos, abrazándolo, se recostó sobre su pecho y Matthew lo abrazo aún más.

-Mañana podemos ir a verla?.- preguntó Scott.

-Si, cuando quieras.- respondió Matthew sonriendo. -No tienes sueño?.-

-No.- respondió Scott.

-Es el cambio de horario.- dijo Matthew acariciando su brazo. -te queda muy bien la bata.-

-Te gusta?.- pregunto con una sonrisa Scott.

-Mucho.- respondió Matthew sonriendo igual.

Scott se aparto y lo miro con una media sonrisa.

-Tienes sueño?.-

-No.- respondió Matthew imaginándose que quería hacer su esposo.

Éste sonrió y lo besó con dulzura, Matthew siguió el beso sin prisa, tenían toda la noche para disfrutarse.

… … …

-Oh!... es tan... tan... increíble!.- decía Scott mientras miraba la Torre Eiffel desde abajo.

-Si, es enorme.- dijo Matthew mirando hacia arriba.

-Enorme?... es increíblemente grande.- le dijo Scott.

Matthew sonrió observando a su esposo mirar la torre asombrado.

-Sabes cuál es el regalo de mi madre?.- pregunto Matthew.

-No, no me dijo.- respondió Scott mirando la estructura.

-Una noche aquí.- dijo Matthew con una sonrisa.

-Qué?... vamos a acampar aquí?.- pregunto Scott sin creer lo que le decía su esposo.

-No.- respondió Matthew sonriendo por la ocurrencia. -Aquí tienen una habitación que normalmente sortean una vez al año, pues... mi madre la alquilo una noche… así que... dormiremos en la Torre Eiffel ésta noche.-

Scott lo miro serio, entre la sorpresa y la incredulidad, miro la Torre y a Matthew nuevamente.

-Es enserio?.-

-Si amor, muy enserio.- respondió Matthew acercándose a él.

Scott lo abrazo emocionado, no podía creerlo.

-Vamos a dormir aquí!, vamos a dormir aquí!...- Scott dio saltitos en su lugar y luego se separó de Matthew mirando la torre, pero sin soltar su mano. -Pam es la mejor suegra del mundo!, la amo!.- dijo mirándolo con una sonrisa.

-Espero no más que a mí.- dijo Matthew sonriendo.

Scott río fuerte y lo tomo por la nuca para besarlo con dulzura.

-A ti te amo más que a nadie en el mundo.- respondió Scott.

Matthew sonrió enamorado.

-Vamos a almorzar?.- pregunto Scott. -muero de hambre.-

-Si, donde...?.-

-Allí, lo busque por internet antes de llegar a París, y dicen que es el lugar que todos los turistas deben conocer.-

-Todos dicen eso amor.- respondió Matthew caminando junto a su esposo hacia el local que él quería.

-Si, lo sé, pero ese es lindo, es muy artesanal, y fue inaugurado en el mil novecientos y aún tiene mobiliario de esa época...-

-Ok, vamos...-

-Espera!, saquemos una foto!.- dijo sacando su celular.

-Está bien... no será la última vez que la veas Scott...-

Éste se abrazo a su esposo y saco una ráfaga de fotos, Matthew estaba seguro que el celular se tildo con tanta imagen procesando, luego de eso Scott saco mas fotos y selfies, Matthew sonreía, le causaba mucha ternura su esposo.

-No subas ninguna a las redes, no hasta que regresemos.- pidió Matthew.

-Porque?.- preguntó con decepción Scott.

-Porque nadie debe saber dónde estamos amor.- le explicó Matthew.

-Pero no le pongo la localización.- dijo Scott.

-Es la Torre Eiffel amor.-

-Ok, ok, ya entendí.- dijo Scott con una mueca.

-Ven, vamos a ese local, espero tengan de tus masas preferidas.- Matthew tomo la mano de su esposo.

-No creo, pero tienen unas masas con chocolate adentro...-

-Buscaste eso por internet también?.- pregunto Matthew.

-Si, y sabes que mas busque?.-

-Que?.- pregunto Matthew caminando con su esposo.

-Los circuitos de turismos, las estadías y las promociones que tiene para los turistas.- respondió Scott.

-Para qué?, yo seré tu guía de turismo amor...-

-Lo sé, pero quiero saber cómo se manejan aquí, yo no me guíe con nada para hacer los circuitos de visitas y para las estadías, ni siquiera para los precios, y quería saber cómo se manejan aquí… sabes... pensaba en hacer un curso o una capacitación para éste tipo de emprendimiento, para saber más.- explico Scott con entusiasmo.

Matthew lo miro lleno de orgullo y amor.

-Me parece genial... pero que sucederá con la universidad?.- pregunto Matthew.

-Ese ya no es mi sueño, lo era cuando era un niño... cuando era otra cosa... ahora... que mis sueños se hacen realidad...- dijo mirando a Matthew. -y mi vida es diferente, quiero algo diferente.-

Matthew lo miraba mientras caminaban.

-Bien, pero no olvides que siempre eres tú, y si quieres ir a la universidad, también puedes hacerlo.- respondió Matthew.

-Lo sé, lo sé bien.- Scott se abrazo a él mientras caminaban por los jardines hacia la calle principal.

Llegaron al pequeño local, habían mesas en la acera y Scott quería comer en una, a Matthew la exposición no le gustaba, pero los hombres de seguridad estaban cerca, él quería disfrutar y que Scott disfrutara sin preocuparse por nada, y sabia que mientras nadie supiera que estaban allí, estarían seguros.

El mozo se acerco y comenzó a hablar en francés, pero miraba constantemente a Scott, Matthew recibió la carta al igual que Scott, éste comenzó a leerla sin darle importancia al mozo pero Matthew lo miraba fijamente hasta que éste lo noto y se retiro apenado.

-Que es ésto?.- pregunto Scott señalando algo del menú.

-Carne a las hierbas, y verduras, al vapor creo...- respondió Matthew mirando hacia donde había salido el mozo. -Hay un plato que debes probar... quieres que lo pida?.-

-Me lo recomiendas?.- preguntó con una sonrisa Scott.

-Si, y un vino exquisito.- respondió Matthew con la misma sonrisa.

-Ok.- dijo Scott dejando la carta y mirando muy enamorado a su esposo. -tendrás que enseñarme francés.-

-Cuando quieras.- respondió Matthew sonriendo y haciendo una seña al mozo.

Éste regreso mirando con disimulo a Scott quien estaba observando todo a su alrededor, Matthew se molesto pero no quería arruinar su almuerzo, le hablo en francés al mozo y luego éste se retiro asintiendo con la cabeza.

-Te gusta?.- preguntó Matthew mirando a su esposo.

-Si, es muy lindo.- respondió Scott.

-Hay otro local que me gustaría visitar a la tarde.- dijo Matthew.

-Si?, y que local es?.- pregunto sonriendo Scott.

-Es una sorpresa.- respondió Matthew.

Scott estaba muy feliz, realmente se sentía en una nube, miraba con amor e hipnotizado a su esposo, lo amaba de tantas maneras que a veces no podía creer que estuvieran casados.

El mozo regreso con la bandeja de comida, un enrollado de carne de cordero a las hierbas, mas algunas verduras, a Scott se le hizo agua la boca al sentir el aroma, era realmente exquisito, Matthew probo el vino aprobándolo y comenzaron a almorzar, la carne era sumamente tierna, y deliciosa, Scott realmente estaba muy conforme con el plato y Matthew feliz con eso, pidieron un postre, algo artesanal de la casa, y a la hora de retirarse, el mozo parecía haberse quedado prendado de Scott.

-Lo lamento, usted es Scott Parker verdad?, el modelo?.- pregunto el mozo con acento francés.

-Emmm... sí, soy yo.- respondió Scott mirándolo y a Matthew.

-Es un placer conocerlo, admiro mucho su trabajo y a usted.- dijo el jóven.

Matthew estaba atento y molesto, no le gustaba ésta situación.

-Gracias.- respondió Scott con una sonrisa.

-Podría sacarme una foto con usted?.-

-Sin fotos.- dijo Matthew serio.

-Lo siento, no puedo.- respondió Scott apenado mirando al joven.

-Oh, y un autógrafo?.- preguntó con entusiasmo el mozo.

-Si, claro.-

Scott sonrió, Matthew parecía molesto, el joven le entrego un bolígrafo y Scott tomo una servilleta escribiendo su nombre y un "con mucho cariño" debajo de él, el joven sonrió muy feliz mirándolo.

-Muchas gracias, y espero tengan una linda estadía.-

-Gracias.- dijo Scott.

Matthew no dijo nada, vio al joven retirarse y a Scott sonreír.

-Firme un autógrafo.- dijo éste con felicidad.

Matthew le sonrió dejando de lado sus molestias, y tomó la mano de su esposo.

-Será el primero de muchos.- respondió Matthew.

-No puedo creer que ésto suceda.- Scott estaba realmente emocionado.

-Ya entenderás porque sucede.- le dijo Matthew mirándolo con una sonrisa.

-Porque?.- preguntó Scott con una ceja alzada.

-Ya verás.- respondió Matthew poniéndose de pie y estirando su mano para que Scott la tomara.

… … …

Una tienda muy sofisticada, con las letras M&M se extendía por la calle principal de la ciudad, tenía el mismo estilo que en New York, no estaba su imagen en la puerta porque las siglas de la firma tapaban parte de la vidriera, pero al ingresar, notó su imagen por todos lados, también la de otros modelos, pero la de él sobresalía ya que las demás eran de modelos usando trajes y él usaba la línea nueva.

Los jóvenes que atendían lo miraron con evidente entusiasmo, se comportaron muy atentos con él y con Matthew, quien disfrutaba de la cara de su esposo.

-No te gusta?, son las mismas que están en New York.-

-Son muchas, no sabía que aquí también estaban.- respondió Scott mirando su imagen.

-No son tantas, aquí no tenemos acciones en el mercado de publicidad.- explicó Matthew.

-Y en New York si?.- preguntó Scott.

-Si.- respondió Matthew. -Que te parece?.-

-Es increíble, grande y muy de tú estilo.- respondió Scott. -Pam es la encargada de ésta tienda?.-

-No, mi madre se ocupa de la firma aquí pero hay una administradora, se supone que Richard también se ocupa de ésto pero nunca está disponible.-

-Mmmh... aquí hay otros modelos.- dijo Scott mirando los maniquíes con ropa de etiqueta.

-Si, hay otro mercado aquí, más europeo.-

Scott asintió con la cabeza.

-Pero como habrás notado, los jóvenes prefieren tú estilo.-

-Hablas como si tuvieras cien años.- dijo Scott sonriendo.

-Casi.-

-Eres el centenario más atractivo del mundo entonces.- dijo Scott sonriéndole.

Matthew se acerco a su rostro y lo besó en los labios.

Recorrieron de la mano el local, luego salieron a pasear por la ciudad, ya a media tarde regresaron a la casa para hacer una maleta y pasar la noche en la Torre Eiffel.

Scott estaban impresionado, realmente anonadado, miraba la inmensa habitación, que era muy elegante, y los vídriales que iluminaban todo, también se podía ver la ciudad desde allí, la bella y romántica Paris.

-Es realmente grande.- dijo Matthew mirando todo.

Scott no tenia palabras, estaba por dormir en la Torre Eiffel, en su luna de miel.

Matthew lo observo preocupado, pensando que no era lo que esperaba.

-Amor?, estas bien?.-

Scott lo miro y le sonrió ampliamente, luego se abalanzó hacia él y lo abrazo, Matthew sonrió acariciando su espalda.

-Te gusta?.-

-Me encanta!..- dijo Scott dando saltos en su lugar. -deberíamos llamar a Pam para agradecerle!, es... ésto es único.- respondió Scott con una sonrisa.

-Después, ahora quiero que disfrutemos... que deseas?, hay un bufet, un mini bar… quieres sacar fotos verdad?.-

-Si.- respondió sonriendo con entusiasmo.

-Bien, pero no las subas a las redes.- pidió con una sonrisa Matthew.

-No tardaré nada.-

Scott saco su celular y Matthew sonrió, se dirigió a la barra para sacar una botella de Champagne, y unas frutas, Scott estaba sacando fotos de la cuidad desde la torre, él dejo la botella a un lado de la cama y se dirigió hacia su esposo, lo abrazo por detrás enterrando su rostro en el cuello de éste, Scott sonrió y dejó de sacar las fotos para abrazarse a él.

-Te amo.- susurro Matthew.

-Yo también te amo.- dijo Scott girándose y besándolo con una sonrisa. -crees que podamos...-

-Qué?...- pregunto Matthew con picardía.

-Hacer el amor.- respondió Scott en los labios de su esposo.

-Si se puede no sé, pero haremos el amor.- respondió Matthew sonriéndole.

Scott lo besó con amor, Matthew respondió de la misma forma, pero se aparto y lo guió hasta la cama tomándolo de la mano, Scott se sentó sobre ésta mientras Matthew tomo la botella y sirvió dos copas para beber junto a él, Scott sonrió, y esperó a su esposo para disfrutar la bebida.

-Por nosotros.- dijo Matthew mirándolo a los ojos.

-Por nosotros.- repitió Scott.

El repique de las copas fue el único sonido en la habitación, ambos se miraban a los ojos con una sonrisa, bebieron el champagne y Scott sonrió al sentir las burbujas en su lengua, Matthew se acercó a su boca y lo besó con pasión, y el disfrute de ese beso se convirtió en el centro de su atención hasta que terminaron recostados en la cama, sobre una sabanas de seda color crema, sus manos vagaron por el cuerpo del otro, quitándose las prendas, entre caricias, besos y suspiros cargados de amor, Matthew, que estaba situado entre sus piernas, comenzó a embestirlo despacio, mirado el rostro de su amado que solo podía disfrutar sin medida, Scott simplemente sentía que estaba entre nubes, aunque se encontraba aferrado a la espalda de Matthew, no podía dejar de sentirse único, amado, cuidado, todo eso le hacía sentir su esposo con sus besos, sus caricias, con cada embestida, podía llevarlo al cielo y traerlo de nuevo.

Hicieron el amor toda la noche, ninguno de los dos deseaba dejar esa habitación luego de esas horas, pero debían volver a la casa donde siguieron su maratón amorosa.

Esos días no los olvidarían jamás, su luna de miel era perfecta, Matthew se ocupaba de eso, y Scott de hacerlo feliz, que disfrutara con él y se relajara. Ambos agradecían tenerse el uno al otro, su nueva vida comenzaba, desafiaron al destino y le ganaron la batalla, enfrentaron lo que les deparó el destino incluso cuando todo estaba contra corriente, y ahora solo debían disfrutar de ésta nueva etapa, una que ambos desearon e hicieron realidad.

… … …

Gabriel bajó el vidrio de la ventanilla del auto, un hombre latino, muy bien vestido abrió la puerta para dejar bajar a su jefe, éste ni bien piso el suelo de New York lo hizo con decisión, sabiendo que era su momento, que su objetivo de gobernar la ciudad estaba en marcha, más allá de que su principal enemigo era Matthew Mayers, tenía la certeza que nada lo detendría.

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Muchas gracias por acompañarme, por comentar y brindarle una oportunidad a esta historia, y muy pronto estará disponible la última parte #EntreAngelesyDemonios Un Paraíso Bajo el Infierno.

Allí sabrán que sera de Matthew y Scott.