Recuerdo

Hera extraña a Cronos cada vez que encuentra a Zeus en brazos de otra, mortal o diosa. Sus ojos arden, pero ella cree que es furia e ignora sus lágrimas. Quisiera habitar de nuevo las cálidas estancias del vientre de Cronos. Ahí, en su etérea infancia, el cuerpo de su padre se erguía en torno a ella como un bastión de silencios. Hera desea volver, retornar a la soltería que Cronos prolongó al engullirla. Se creería otra vez tesoro y no vómito, lo que ahora constituye su cuerpo gracias a Zeus.