EL PEQUEÑO JOSE

Autor/a: Sara Verset.

Categoría: Cuentos. Cuentos cortos

Género: Drama

Reservados todos los derechos de autor/a


EL PEQUEÑO JOSE

En una época donde la escasez reina y la miseria se reparte entre los que menos tienen, el pequeño Jose es bendecido con un pequeño golpe de suerte, especialmente para su barriguita. Cuentos. Cuentos cortos. Original

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El pequeño Jose llamó a la puerta de su casa, hecha de madera y barro, como la mayoría de las viviendas de los vecinos del pueblo. Como de costumbre fue su abuela quien le abrió, quien lo recibió con gusto, apartándose a un lado para dejarlo pasar.

-¡Hola, abuela!

-Hola, mi cielo. Qué temprano vuelves hoy, ¿no? –preguntó con su voz pequeña y carrasposa, cerrando la puerta con cierta lentitud

Terminamos la lección y el maestro nos dejó salir antes –explicó el muchacho con una amplia sonrisa, mientras dejaba su bolsa del colegio sobre una silla de madera

-Menuda suerte

-Ya te digo. ¿Dónde está mamá?

-En la cocina, como de costumbre… -le respondió, volviendo a su sillón para tejer lana

Dio media vuelta y recorrió los pasillos en dirección a la cocina. Nada más llegar a la puerta el olor invadió sus fosas nasales y puso en alerta sus papilas gustativas. Algo muy rico estaba por cocinar. Algo que se olía diferente a lo de los últimos días.

-¿Qué tenemos hoy para comer?

-Hola a ti también, Jose –respondió su madre de espaldas al pequeño. El rió avergonzado, rascándose la cabeza

-Si… Hola

-Siempre se saluda cuando se llega –le aclaró su madre- Hoy tenemos arroz con pollo –a Jose se le iluminó la cara

-¡Qué rico!

-Sé lo mucho que te gusta. Y como hoy es tu cumpleaños… por eso lo hice

El niño se acercó a donde estaba su madre, poniéndose de puntillas para ver si alcanzaba algo de lo que se cocinaba en la cacerola.

-Pero es muy caro, ¿no? Esos ingredientes… La abuela dice que son caros

-Tu abuela exagera. Además, es tu cumple. Haremos una excepción

-¡Qué bien! Gracias…

-No me las des. Te lo mereces. Cumples nueve. Ya eres mayor. ¿Has pensado en alguna chica como novia? –dijo guiñándole un ojo. Él unió las manos por atrás y se encogió de hombros, mirando a un lado, con las mejillas coloradas

-Bueno, no sé… Más o menos –contestó él con una vocecilla. Su madre rió a carcajadas- Ah, por cierto. Mamá, el maestro me ha dado una carta –dijo sacándose un sobre del bolsillo interior de la chaquetilla

-¿Una carta? Pero ¿de qué? ¿Te portaste mal? –él le negó y le tendió un pequeño sobre amarillento

-Dice que es algo bueno. Que la leas tú primero…

La mujer dejó el puchero a un lado, limpió sus manos en el mandil y cogió el sobre. Lo abre y comienza a leer la carta, a medida que sus ojos se humedecían. Se llevó la mano a la boca y se limpió el lagrimeo. A Jose se le encoge el pecho al verla llorar.

-Mamá, qué pasa, qué pasa… –pregunta el niño, pensando que fuera algo malo

Ella se agacha, poniéndose a la altura del pequeño y lo abraza. Acaricia su cabello y le da un beso en la sien, negándole con la voz un poco carrasposa.

-No pasa nada, cariño. Es solo…me he emocionado

-¿Emocionado? –dice él sin comprender qué significaba eso

-Sí, estoy contenta. Me alegro mucho por ti, hijo

-No sabía que la gente llorase cuando está contenta –reflexiona el pequeño en voz alta- ¿Y qué es lo que pasa?

-Te han concedido una beca para el comedor escolar, por buen comportamiento

-¡Ah! Entonces, ¿no comeré en casa? –ella negó, y él entristeció un poco. Prefería comer con su familia, como siempre

-Pero comerás mejor y más variado que en casa, hijo. Allí te darán pescado, filetes de ternera, legumbres, fruta…en lugar de tanta sopa y patatas como tomamos aquí

-No sé qué diferencia hay. Todo lo que haces está muy rico

-Ya, pero…

-Está tan rico, tan bueno… Deberían nombrarte la mejor cocinera del pueblo. O de la comarca –le cortó él con sus opiniones- Mn Bueno no, ¡la mejor chef del mundo entero! –gritó estirando los brazos al cielo

Su madre lo mira fascinada, lo coge por la chaqueta y lo abraza, envolviéndolo por completo. Esa tarde Jose fue el contenedor y testigo de las lágrimas y emoción de su madre, la cual lloró como nunca antes lo había hecho. Sintiéndose plena y dichosa de tener a alguien así, y la considerase algo más que una esposa o madre, una mujer pobre que nunca pudo aspirar a más que a casarse y tener un hogar.

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FIN