Luz en silencio


La costumbre de vagar por ese pasillo le consumió el alma. Cada día miraba con mayor fijación esa grieta que aparentaba una salida de algo a lo que él se sentía encerrado. No podía saber si con el paso del tiempo se haría más grande, si podría ver para el otro lado, pero eso no eliminaba sus ganas de intentar traspasar la pared.

Hincado, viendo y viendo, el ruido detrás suyo ambientaba su escondite.

–No, no habrá forma de que ocurra.

–¿Y acaso has pensado en algo más? Buscar soluciones es lo que necesitas hacer.

–Yo no veo que hagas tu parte.

Las voces eran lejanas a interpretación, no por que sí lo estuvieran. Él seguía parpadeando y viendo por esa pequeña grieta. La ensoñación se volvió a apoderar de él hasta que una leve comezón nació en su pierna derecha. "Algún insecto", pensó mientras se rascaba distraídamente.

Pero no hubo un insecto, aire o partícula que interrumpiera de gran manera su concentración; no había nada. Nada que al seguirse rascando produjera un roce áspero al costado de su mano, porque así lo hizo, y él se quedó quieto, con miedo a descubrir que pudiera ser un roedor. "Lento, lento", pensó, mientras bajaba la cabeza.

Al mirar la nada se quedó asombrado e inmediatamente se giró al lado contrario, esperando ver caminar algo, pero tampoco apareció nada. La oscuridad era tenue, las paredes blancas, percudidas y sucias reflejaban un gastado brillo de la luz que se asomaba por los escasos huecos del estrecho pasillo, como si el sol estuviera traspasando las hojas de un árbol muy tupido. Tantas veces que había entrado ahí y no se había percatado de lo iluminado que en realidad estaba ese lugar, de lo poco macabro que podría ser decir en voz alta "todos los días exploro una grieta al final de un pequeño pasillo que descubrí hace unos meses", si añade que "es un pasillo que emana luz".

Sus pensamientos lo guiaron a nada que fuera un animal paseándose por ahí, pero a su alrededor pasaba algo más que eso. Una ligera luz apareció por donde antes la textura áspera rozó su piel, y él, enfrascado en ver por donde entraba realmente esa luz, se dio cuenta que no tenía lógica el brillo del sol dentro de un lugar escondido casi subterráneo.

Miró por inercia a la luz naciente y se quedó quieto, no sabiendo asimilar qué estaba viendo y qué era lo que iba a pasar a continuación.

Por todos lados se escuchó silencio, las voces lejanas se cortaron abruptamente y no pudo moverse. Lo siguiente que él recuerda fue que parpadeó y justo en ese momento una brisa muy fuerte le lastimó la piel.

De él, sólo el comienzo de un grito desesperado se alcanzó a escuchar cuando el silencio regresó, la luz dejó de brillar y ya no estaba.


4 de Julio de 2019.

Luz en silencio por Karina Cordova.


Promete ser el prólogo de una larga historia pero por ahora sólo es esto, un one-shot. Espero que con el paso de las semanas logre llegar a convertirla en lo que quiero que sea.