Una persona ha muerto

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Sucedió una tranquila noche de miércoles poco antes de prepararme para dormir haciendo lo que siempre hacia mientras me acomodaba en mi cama luego del largo día; sin embargo dos segundos antes de cerrar los ojos al mismo tiempo que toda mi casa estaba ya envuelta en el manto de la noche, algo no me dejo cerrar los ojos en ese preciso segundo. No lo dudé, sentí una presencia en mi habitación, fue tan instantáneo y efímero que no lo pude asimilar en ese segundo.

Confieso que lo ignoré al instante.

Al querer nuevamente cerrar los ojos y sin prestar más importancia a esa extraña sensación que se desvaneció en seguida llego a mis oídos la voz desesperada de una mujer que pedía auxilio. Levante la cabeza de la almohada mirando a la ventana con consternación, "es un asaltante que se metió al estacionamiento del edificio" pensé rápidamente siguiendo con el oído la voz de la mujer que no dejaba de pedir auxilio mientras que yo no entendía al momento que estaba pasando en el estacionamiento.

Sin embargo a los pocos segundos la voz de la mujer guardo silencio siguiendo el sonido de un cuerpo pesado que caía desde una altura considerable, alcancé a escuchar perfecto como chocaba contra el suelo mientras mi corazón latía furiosamente a causa de la impresión y el medio que sentí al escuchar todo esto. La voz de la mujer fue en aumento pidiendo auxilio aún más lastimosamente.

Revise mi teléfono para ver si en el grupo de mensajería de los vecinos se decía algo de lo que pasaba afuera, en el pasillo que une varios edificios de apartamentos dentro del mismo conjunto habitacional. Los mensajes preguntaban lo mismo que yo "¿Qué estaba pasando?", "alguien pide auxilio" indicó uno seguido del mensaje fatal que me dejo helada "alguien se ha aventado de las alturas". Eso explicaría el sonido seco del cuerpo al chocar contra el suelo.

Al terminar de leer los mensajes escuché como los demás vecinos salían de sus apartamentos para ofrecer ayuda, el accidente tuvo lugar sobre el pasillo que mencioné, a pocos pasos de mi edificio y, gracias al silencio por la hora que era, se escuchaba todo perfectamente; así alcancé a escuchar las voces que ofrecían apoyo, que preguntaban si la persona que había caído estaba bien sucediendo lo inevitable: la persona falleció a los pocos segundos.

¿Cómo lo sé? Pues porque la mujer que pedía auxilio empezó a llorar desconsoladamente mientras el administrador del conjunto avisaba en el chat de vecinos que se enviaría una ambulancia y las autoridades. Debo confesar que traté de dormir el resto de la noche lo mejor que pudiera tras leer esto último. Para esto ya pasaba la una de la mañana y el incidente comenzó alrededor de las once. Lamentablemente para mi este evento me privo de mi descanso esa noche ya que mi corazón latía con fuerza por la impresión y el miedo; jamás había escuchado el suicidio de una persona tan de cerca. Por un momento creí que se trató de un accidente, que uno de los hijos de la mujer que lloraba había caído de la ventana pero ¿Qué haría un crio despierto a esas horas?

No, no fue un accidente.

Me fue imposible cerrar los ojos el resto de la madrugada, si acaso me asomé al pasillo desde la ventana de mi habitación encontrándome con varios vecinos curiosos que miraban en dirección hacia el sitio del accidente sin bajar. En otro momento me hubiera sido fácil hacerlo a un lado y cerrar los ojos pero no pude.

No conocí a la persona que murió o a la mujer que lloraba ya que no suelo tener contacto con los vecinos así que solo podía sentir empatía por su perdida e, inconscientemente, asocie este evento a la presencia que sentí dos horas antes en mi habitación y que no me dejo el resto de la noche pues la mezcla entre ambos sucesos me tenía intranquila. ¿Casualidad acaso? No lo sé, la verdad.

Pase la noche en medio de videos graciosos, de cotilleo y chisme rosa tratando de distraer la mente. Como ya he dicho, de haber sido yo la persona que era hace un par de años esto no me habría importado pero uno de mis hermanos fue hospitalizado por hemorragia interna poco más de un año atrás, sobrevivió por fortuna y yo misma fui víctima de un incidente desafortunado medio año antes de eso que pudo, de alguna forma, costarme la vida. Debo confesar que lidiar con la muerte no ha sido un tema sencillo para mí desde entonces.

He tratado de llevar mi vida lo mejor posible habiendo encontrado cierta paz desde entonces pero este evento me vino a quebrar esa frágil tranquilidad.

En cuanto dio la hora de tomar una ducha y prepararme para salir al trabajo no lo dudé y me paré casi enseguida duchándome lo más rápido posible y, sin tomar nada de desayuno, salí de mi casa junto con varios vecinos que, por lo visto, sentían ese ambiente tenso que inundaba nuestro pasillo. Tuve que pasar, por fuerza, por el sitio del incidente encontrándome que estaba cerrado por las cintas de la policía y en el centro del suelo estaba una vela blanca encendida como clara señal del deceso de la persona.

Una opresión en el pecho me hizo caminar más aprisa en dirección a la calle aunque, en mi mente, ofrecí mis condolencias a la familia. La muerte de un hermano o un hijo en esa clase de circunstancias es lo peor que puede vivir uno. Recordé como la vida de mi hermano pendía de un hilo sino llegábamos al hospital a tiempo o la mía incluso si llegaba a casa y me encontraba con las personas que me amenazaban por teléfono.

Al salir a la calle sentí mucha paz con todo y que una patrulla de la policía estaba estacionada en la entrada. No deseaba estar en mi casa ni cerca del lugar de los hechos, solo deseaba salir cuanto antes para dejar de sentir esa opresión. Aun ahora no puedo culpar a la persona que tomo esa decisión pero me ha tenido inquieta desde entonces, sumado a mis propios miedos y estrés postraumático me resulta difícil poder estar en casa gozando de la paz y tranquilidad que sentía hasta esa noche.

¿Será alguna clase de señal de que necesito trabajar con mis demonios internos? Es probable pero, por ahora, solo deseo que la sensación de muerte se aleje de mi entorno y me permita dormir por las noches. Me han dicho que no hay nadie ni nada en mi casa, que todo lo alucino y terminaré padeciendo una ansiedad terrible de seguir asustándome por todo. No sé qué me tiene intranquila porque llevo días sin poder dormir bien y, reafirmo, no conocí a la persona del desafortunado evento. No he visto sombras en mi casa ni nada horrible en las esquinas oscuras pero me asusto al menor ruido, al paso del aire que azota las puertas o ventanas.

Como deseo poder sacudirme esos malos pensamientos y llevar mis tardes y noches como el resto de mis vecinos. Me siento muy tranquila fuera de casa pero al volver es diferente porque me embarga la sensación de no estar sola pero no soy capaz de diferenciar entre una presencia y mis nervios traicioneros.

¿Cómo podré recuperar mi paz mental y entender nuevamente que la muerte es algo que le puede pasar a cualquiera? Y más importante ¿Cómo podré liberarme de mis propios fantasmas cuando lo más terrible en estos dos años se resolvió de forma favorable?

Al escribir este texto estoy intentando sacar un poco de esa carga mientras observó el pasillo donde todo ocurrió, donde una persona murió.

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FIN

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*Nota: Muchas gracias por leer.

KE. Franz