La disfuncionalidad de la economía venezolana.

Tú probablemente te consideras una persona "normal". Muy probablemente creas que tu punto de vista sobre la realidad del mundo es acertada, que tus creencias son las correctas; pero de lo que no tienes mucha conciencia, lo más probable, es que tu percepción del mundo está nublada por tu ego descontrolado y tus pequeñas y mezquinas emociones.

Las personas con mi condición, o similares, tenemos la tendencia a no tener esos problemas, o al menos no tan gravemente como la mayoría de ustedes, y por eso nuestra visión del mundo sí tiende a ser mucho más cercana a la realidad que la de ustedes, "personas normales", suelen o pueden llegar a tener. Por ejemplo, para alguien como yo la realidad de lo que está pasando en mi natal Venezuela, sobretodo sus causas, es muy diferente a la realidad percibida por aquellas personas que asumen posturas emocionales respecto de sus respectivas corrientes ideológicas.

Si una persona es de Derecha, la culpa de todo la tiene el "ese Socialismo del Demonio"; si es de Izquierda, la culpa la tiene el "cochino Capitalismo"; ambos casos sin importarles para nada toda la evidencia empírica que experimentan de primera mano en sus vidas diarias. ¿Por qué? Porque sus egos descontrolados y sus pequeñas y mezquinas emociones no los dejan ver la pura y simple realidad; que en el caso particular de Venezuela es: todo este desastre es culpa de todos ellos. ¡De todos por igual! Porque la verdad es que en Venezuela lo que arruina todo no es el Capitalismo, ni mucho menos el Socialismo, sino las malas mañas, malcriadeces, mentalidad de abuso y complejo de victimas que se han vuelto parte de la cultura Venezolana. Es decir: el problema no es ideológico, sino idiosincrático.

Venezuela era un horrendo desastre durante el período de los gobiernos de Derecha, y sigue siendo un desastre (aunque mucho más llevadero) durante este período del gobierno de Izquierda que inició con Hugo Chávez (así no te guste, el mejor presidente que hemos tenido; y te puedes alienar si te da la gana, pero sigue siendo verdad). Pero, ¿por qué es esto?

Bien, lo primero que hay que entender es cuales son las raíces de los problemas económicos de Venezuela, comenzando por:

1) Nadie en Venezuela asume perdidas.

En Venezuela la "gente normal" percibe tres tipos de perdidas:

A) Las perdidas reales: si usted compra una tonelada de papas, y algunas vienen con gusanos, todas las papas que la gente no va a comprar porque están comidas por gusanos representan una perdida real. Si se rompe una tubería de gas en su local comercial, todos los días que tenga que tenerlo cerrado mientras se repara la fuga representan una perdida real. Si usted tiene un supermercado, compra 100 kilos de conejos beneficiados, y luego resulta que nadie en Venezuela tiene la costumbre de comer conejo, todos esos conejos que no se vendan representan una perdida real.

Ahora bien; en Venezuela, la persona que tiene un montón de papas dañadas, es perfectamente capaz de empaquetar papas en bolsas de un kilo, poner las papas dañadas en medio de la bolsa, donde no se ven, y vender dichas bolsas de papas "en oferta", de modo que no asume realmente ninguna perdida. La persona que no pueda tener su negocio abierto por un par de días, simplemente aumentará los precios de sus productos o servicios, de modo que realmente no asumirá perdidas por los días no laborados. La persona que compró los conejos beneficiados, simplemente dejará de ofertar en su establecimiento pollo, carne de bobino y/o de porcino, hasta que la gente se rinda y compre los conejos. De modo que tampoco asumirá ninguna perdida.

B) Perdidas debido a la especulación, usura y corrupción: si usted va a comprar materia prima y la persona que se la va a vender lo hace con 400% de sobreprecio, ahí usted tiene perdidas. Si la persona que le alquila a usted un local comercial le duplica el alquiler, de por sí exageradamente caro, cada tres meses y encima insiste en que se lo pague en moneda extranjera, ahí usted tiene perdidas. Y si usted no puede pasar una mercancía por alguna aduana sin tener que pagarle sobornos o extorciones a algún o algunos funcionarios públicos, ahí usted tiene perdidas.

Sin embargo, todas estas perdidas "se amortizan" simplemente aumentando el precio de los bienes y servicios; es decir, se pasan los excesos en costos operacionales a los consumidores; lo cual obviamente genera inflación, un hecho súper evidente que las "personas normales" ignoran porque no se compagina con sus puntos de vista ideológico-emocionales. Es decir, es obvio de quien es realmente la culpa de que las cosas estén como están, pero nadie lo reconoce porque les es más fácil simplemente echarle la culpa de todo a los que ven como sus "enemigos". "La Oposición" para la Izquierda, o "El Gobierno" para la Derecha.

C) Las falsas "perdidas" que son percibidas en base a la ganancia potencial: por ejemplo un empaquetador/distribuidor de un producto de primera necesidad en Venezuela puede:

a) Percibir que debido a la necesidad que las personas tienen de tal producto, están obligadas a pagar lo que a dicho empresario o empresaria le parece que su producto vale, y que cualquier precio menor a ese representa "perdidas". Esto efectivamente es especulación y usura, pero no desde el punto de vista del empresariado que hace vida comercial en Venezuela, quienes se perciben a sí mismos como una especie de señores feudales, o "el hombre" en la relación que tienen con el resto del país, al cual ven como dependiente de su actividad económica, de un modo similar a como "el marido" se ve como superior y con derecho a dominar a "la mujer" en una relación machista.

Y/o b) Decidir que si la gente está dispuesta a pagar por un producto importado un precio mayor al de su producto nacional, debe por lo tanto ajustar el precio de su producto al valor internacional, a pesar de que las condiciones internacionales de producción y exportación de tal producto no tengan nada que ver con las condiciones de comercialización del producto nacional. Es decir: supongamos un empaquetador/distribuidor de maíz, y que esta persona ve que los consumidores pagan 10Bs. por cada kilo de maíz importado, mientras que esa persona vende su maíz a 4Bs. por kilo; a pesar de que ese precio de 4Bs. el kilo le pueda estar reportando un 100% de ganancia, es decir, que a esa persona solo le cuestan 2Bs. adquirir y comercializar cada kilo de maíz, y que por lo tanto esos 2Bs. de ganancia representan un retorno de inversión del 200% y una ganancia neta del 100%; aun así, para esa persona los "6Bs. que deja de recibir por vender su maíz tan barato" representan una supuesta "perdida", y por lo tanto ajusta su precio al mismo del importado. A veces incluso un producto nacional puede ser más caro que el importado, debido a la mala maña explicada en el párrafo anterior.

2) Las personas se asumen a sí mismas como "victimas" o "dominadores".

Venezuela es un país con una terrible mentalidad de abuso predominante en todos los estratos de la sociedad. Debido a esto nadie en Venezuela asume la culpa de nada. Esto en el sentido que no se ven como responsables por cómo se encuentran las cosas en el país, ya que desde su punto de vista todo lo que hacen es necesario "para sobrevivir"; o son personas con una mentalidad estúpida de domino, según la cual se creen con un derecho natural a imponer su voluntad sobre el resto del país.

Por ejemplo: uno puede preguntarle a las personas por qué hay basura tirada en una calle. Si la persona es Opositora, dirá algo como "Porque este gobierno corrupto Castro-Comunista no limpia las calles"; si en cambio es alguien a favor de La Revolución, dirá algo como "Esos son los apátridas inconscientes que no les importa su país". De un modo similar, cuando uno va a ver la realidad de la disfuncionalidad de la economía en Venezuela, al preguntarle a alguien por qué su producto o servicio es ofrecido al público a un precio absurdamente elevado, la actitud de la mayoría de las personas no es la de asumir que de hecho todos son parte de un círculo vicioso en el cual todos aplican la especulación y la usura unos contra otros, y que son sus malas prácticas las que generan la hyper-inflación, sino que simplemente le echan la culpa de todo a lo que otras personas están haciendo y/o a factores externos, tales como "las políticas del gobierno" o "las sanciones impuestas por los gringos".

Por el otro lado tenemos a la gente con la clásica mentalidad burguesa de Derecha. Aquellos que creen, de una manera totalmente fascista, que hay personas que nacen para dominar al resto de la sociedad, y que es normal que hayan algunos grandes acaparadores de capital, cuya voluntad debe imponerse sobre las personas a las cuales les niegan el acceso a dicho capital porque desde su punto de vista son seres inferiores y que por lo tanto se deben conformar con las gotas que se desborden de sus vasos, o es decir, con aquello a lo que los "grandes empresarios" o "los empleadores" juzgan que las demás personas "se merecen" por su trabajo; al mismo tiempo que esperan que las personas "de clase baja" (todos los que consideran que están "por debajo de ellos") paguen por los bienes y servicios que de manera casi feudal ofertan lo que ellos consideran como "justo", lo que en Venezuela puede significar cualquier barbaridad, simplemente porque no hay una conciencia real entre las personas de este tipo sobre cómo sus prácticas empresariales y de comercialización afectan al medio ambiente económico. Lo que impera en la mente de este tipo de gente es meramente su acérrimamente arrogante percepción de las supuestas atribuciones a las que creen tener derecho; cosa que no es más que pura malcriadez y estupidez.

3) Los mecanismos de fijación de precios en Venezuela son absurdamente caóticos.

Es normal encontrar en Venezuela a personas cuyos productos o servicios tienen de hecho costos de producción u operacionales increíblemente bajos, pero que cobran precios absurdamente elevados debido a "la situación del país".

Por ejemplo un taxista que labora en Venezuela, el país con literalmente la gasolina más barata del mundo, y aún a pesar de tener acceso a planes sociales del Gobierno Revolucionario a través de los cuales tiene acceso a todo lo que su vehículo necesita para funcionar perfectamente, siente que necesita cobrar tarifas absurdamente elevadas por sus servicios, debido a que considera que es la única manera en la que podría obtener ganancias suficientes para él mismo a su vez tener acceso a los bienes y servicios de otros.

Dicho taxista, en un sentido estricto, podría cobrar a cualquier persona, por ejemplo, un máximo de 3.000Bs. por transportarle de un extremo al otro de una ciudad, reportándole esos 3.000Bs. una ganancia neta considerable; pero sin embargo luego se encontraría que debido al ambiente de especulación loca y usura descontrolada desatada en Venezuela, el cobrar por sus servicios un precio real (es decir, un precio debidamente calculado a través de la sencilla formula "gastos + ganancia razonable", en la cual "gastos" significa la inversión realizada, y "ganancia razonable" quiere decir "todo lo que puedas ganar entre el 30 y el 50% respecto a la inversión realizada, y a partir de la cual toda ganancia mayor del 50% es plusvalía") significaría encontrarse imposibilitado para acceder a los bienes y servicios que necesita para su subsistencia y/o para poder vivir de manera digna y sintiéndose debidamente recompensado por sus labores realizadas. Y por ende, este taxista pasaría a su vez a cobrar precios basados en especulación loca y usura descontrolada.

Ahora bien, ya teniendo en cuenta el hecho de que en realidad existe un problema real y fuera de control de avaricia desatada en Venezuela, también hay que considerar que los precios en Venezuela son usualmente calculados en base a la percepción que las personas que hacen comercio en Venezuela tienen del precio del Dólar Estadounidense. Una percepción que es en realidad demencial.

De hecho, el Dólar es efectivamente 100% inorgánico. El Dólar es para todos los fines literalmente una moneda sin valor alguno, pero que resulta tener un muy buen márquetin. En un sentido el Dólar es como esos zapatos deportivos de marca famosa (no importa cual, para todos los efectos todas son iguales), los cuales son percibidos por los consumidores de mente sumisa e incauta como si fueran una gran cosa, pero que en realidad se desasen por completo si caminas 14 kilómetros en ellos. Del mismo modo, el Dólar no vale ni de cerca tanto como la gente (tonta, ilusa, incauta, todos sirven de calificativo) creen que vale, pero como se ha estado promocionando de manera disparatadamente exagerada desde por lo menos la Segunda Guerra Mundial (periodo alrededor del cual dejó de representar un valor en oro y pasó a ser la estafa que es hoy) como una moneda importante para el intercambio comercial internacional, a pesar de toda la evidencia obvia y de los hechos supremamente evidentes, aún hay mucha gente en el mundo que se desvive por el Dólar, y de allí es que esa moneda hueca saca su valor; de una manera particularmente disparatada en mi amada Venezuela de mis tormentos.

Este fenómeno no es nuevo, sino que es una tradición que descubrí en mi tierna infancia. Recuerdo perfectamente año 1.986 como todo pendejo con dos centavos quería tener todo su dinero, o tanto como le fuera posible, en dólares (y los más recontra chic que nadie en Marcos Alemanes), porque existía ya desde esa época la percepción generalizada de que la economía venezolana se podía derrumbar en cualquier momento y que el Bolívar era una moneda que no valía nada, como todavía se percibe a nuestra moneda nacional como una moneda débil y sin valor, a pesar de que en realidad es todo lo contrario. El Bolívar es como los botines de trabajo de marca "barata" que duran años y protegen tus pies, hasta cierto punto, de choques eléctricos, fuego, derrames químicos y objetos cayendo sobre tus dedos; pero no es "cool", y por lo tanto las masas no lo quieren.

Entonces, tenemos un país lleno de gente locamente enamorada del Dólar Estadounidense. Gente que por lo tanto: genera una demanda demencialmente alta de esa moneda; y tiene una tendencia estúpida a asignarle o a creer que vale muchísimo más de lo que puede valer, no solo en el mundo real, sino como moneda de referencia para calcular los precios de bienes y servicios, sobre todo aquellos que no tienen nada que ver con el Dólar Estadounidense, porque esa moneda no es necesaria para nada para la producción de un bien específico, ni para la prestación de un servicio en particular.

Por ejemplo: si un taxista utiliza gasolina producida en Venezuela, y todos los repuestos que necesita son producidos en el país, con materia prima nacional y por mano de obra Venezolana; el precio de los servicios que ofrece no tiene nada que ver con "el precio del Dólar", y por lo tanto no debería ser un factor a considerar al momento de calcular el precio por sus servicios.

Si un productor de maíz cultiva ese rublo en suelo Venezolano, regándolo con agua Venezolana, utilizando insumos producidos por empresas Venezolanas, empleando mano de obra Venezolana, y se lo vende a empresas Venezolanas, el precio del Dólar no tiene nada que ver con su actividad empresarial/comercial, y por lo tanto no debería ser un factor a considerar al momento de fijar el precio de su producto.

Esto es una realidad: no nos hace falta, ni nos conviene utilizar el Dólar Estadounidense; pero entre las empresas transnacionales y nacionales, las cuales quieren desesperadamente sacar todas sus ganancias del país convirtiéndolas en Dólares, y ese enamoramiento fatal y desquiciado que tienen los particulares por la moneda gringa, no hay manera de mantener ni de establecer mecanismos racionales de fijación de precios en Venezuela. Es así de simple.

En groso modo esta es la realidad que percibo. Y ahora a ver como hago para que ustedes, "gente normal", entiendan que la culpa de todo ¡Es de ustedes! :(