HISTORIAS DE UNA CAJERA


Cliente 1: Comprando papel higiénico

Tienes el documento en blanco. Lo ves fijamente y piensas en cómo comenzar esta historia. Son tantas cosas las que quieres contar, que si las dijeras de golpe, esto sería un cacao. Así que decides empezar por el principio de todo, por esa alegría que tuviste cuando recibiste la llamada de la empresa para volver a trabajar.

Pero antes de empezar por toda esa alegría y esa ingenuidad que tenías, empezaremos para hablar un poco de ti. Eres cajera/reponedora. No llevas mucho tiempo en el puesto, pero sí el suficiente para controlar este mundillo. Has descubierto que trabajar en un supermercado pueden hacerte indefinida, pero dentro de unos años y con contratos que no duran más de un año. Pero aún así, te vuelven a llamar. No vamos a entrar en ese tema, porque no es el motivo por el cual decidiste a escribir esta historia.

Volvamos a aquel día en que recibiste la llamada, y tú loca de felicidad porque ya no estabas en el paro y no tenías que preocuparte por tener que ser un mantenido. Y aún por encima, tienes la suerte de estar a jornada completa. No muchos son los privilegiados con algo como eso. Estás tan feliz que disfrutas de los pocos días que te quedan de libertad. Porque también sabes que cuando empieces a trabajar, tu libertad se verá reducida a un día libre a la semana, los domingos. Y luego a desear que haya un festivo por medio para tener dos días libres en una semana. Ese es un día a día que hay que aguantar y que tú ya lo tienes sopesado.

Cuando te llamaron, jamás te imaginarías lo que te vendría encima.

Ya ni recuerdas cuándo comenzó, pero sí cómo lo hizo.

Había sido un día en medio de la semana, cuando aquella palabra, que ahora mismo está en boca de todo el mundo, llamada coronavirus descontroló a todo el mundo.

Tú sabías de esa palabra, pero no imaginabas que pudiera crearse semejante estado de alarma. Y a pesar del alcance que estaba teniendo, tú cómo estabas más inmerso en el trabajo y llegabas agotado, no podías seguir las noticias del día a día. Lo que tú sabías, era por los clientes. Por eso, aquel día en que comenzaron las compras pánico, y todas las cajas llenas y sin poder reponer, lo primero que se te vino a la cabeza fue "¿Por qué compran tanto papel higiénico?"

El gran misterio del mundo.

El mayor enigma de la historia.

¿Por qué?

Surgieron muchas teorías al respeto.

Muchas bromas.

Muchos memes.

Muchas viñetas cómicas.

Peleas por el papel higiénico.

Risas porque la estantería del papel higiénico estaban vacías.

Vídeos sobre ello.

Vergüenza sobre aquellos que llevaban el papel higiénico sin ser embolsado.

Y tú y todos todavía seguimos preguntándonos, ¿por qué se compró tanto papel higiénico si el coronavirus no produce diarrea?

Como escuchaste por ahí, para morir con el culo limpio.

Tras este enigma que pasará a convertirse en Expediente X, empezaste a darte cuenta la situación y de esas compras pánico que sucedieron en los días posteriores hasta que se decretó el Estado de Alarma.

La gente seguía comprando como si no hubiera un mañana. Como si no tuvieran con lo que abastecerse. Y eso que se les había notificado que se iba a tener víveres y seguiríamos reponiendo. Pero cómo por la mañana dicen una cosa, y luego que si el vecino dice lo contrario, ahí estamos.

Te encantaría seguir con el tema, pero tu estómago te recuerda que todavía no has comida y son más de las siete de la tarde. Muchos dirán esto o lo otro. Pero es que un cajero no tiene hora fija de entrada ni hora fija de salida.

Tienes que entrar temprano para ayudar a reponer, contar la caja, limpiar esto y lo otro. Y al salir, entre que cuentas, haces la compra y esperas al bus para ir a casa, una hora no te la quita nadie. Y espera, que a veces tienes que hacer unas horas extras porque el camión vino tarde, y los de la tarde no dan a vasto. Y si cierras, entre que tienes que limpiar y que el último cliente se la pasa de aquí para allá, otro tanto de lo mismo.

Te has enrollado con el tema y tu estómago te lo recuerda.

¡Hay que comer ya!

Decides dejar por el momento esta historia y continuar en otro momento con esta historia, porque historia hay para rato. Sobre todo cuando todo el mundo se enfrenta al coronavirus.

CONTINUARÁ…