En un susurro habló el silencio, allí en la oscuridad de la noche, cuando todos duermen y los demonios son dueños y señores, Matthew Mayers escucho las inquietudes de su corazón, su ángel, dormido junto a él, conocía sus miedos y los compartía, porque ese día, cuando naciera el alba, su reinado llevaria otro nombre, el de su hijo Andrew.