Bueno soy nueva en esta página, hasta ahora sólo había publicado en Fanfiction, y ésta historia está siendo igualmente publicada en Wattpad, la verdad es que me siento un poco nerviosa porque es la primera vez que escribo algo original, y apreciaría mucho tener la opinión de la mayor cantidad de gente para saber cómo podría mejorar.

PD: Si buscas esta historia en Wattpad viene con imágenes incluídas, cosa que no me deja meter en esta plataforma.

Capítulo 1.

La mujer más famosa de Japón.

Era una mañana ajetreada como cualquier otra en la ciudad de Tokio, Japón. Afuera de la estación de Shibuya, en la intersección más transitada del lugar, las personas caminaban distraídamente sin fijarse demasiado en su alrededor, siguiendo su rutina habitual para dirigirse a sus respectivos trabajos o escuelas, por la acera se podía ver a unos niños siguiendo a sus *senpai a su respectiva escuela, así mismo estudiantes de secundaria caminaban tranquilamente platicando entre ellos, oficinistas apurados hablando por teléfono sobre alguna transacción importante, amas de casa dirigiéndose a su compra diaria para la preparación de la comida, en fin, un día como cualquier otro.

Caminando tranquilamente, iba una muchacha veinteañera caminando con pasos calmados y pequeños. La mujer en cuestión llevaba puesto un hermoso vestido blanco con olanes el cual le llegaba tres dedos por encima de la rodilla, tenía unos zapatos de tacón del mismo color, y llevaba puesta una larga gabardina color negra, un collar con un diseño de mariposa, un sombrero de esos de detective, cubrebocas y lentes oscuros. La chica tenía un largo cabello castaño con ondulaciones el cual le llegaba hasta los muslos, y lo llevaba recogido con una media cola, su piel era de un tono lechoso. Debajo de esos lentes oscuros se encontraban unos hermosos y grandes ojos de color esmeralda, sin duda muestra de que la muchacha era una extranjera.

Su apariencia llamativa, parecía no importarle al resto de los nipones que seguían su camino sin voltearla a ver siquiera, al parecer sumidos en sus propios mundos como para prestar atención a su alrededor. La castaña sin embargo hacía todo lo contrario, mientras caminaba volteaba a ver todo a su alrededor, le encantaba salir a pasear y ver las rutinas de las personas, le entretenía ver a los adolescentes bromear entre ellos, a las parejas caminar e intentar descifrar si llevaban mucho tiempo de relación o acababan de empezar, le gustaba ver el paisaje, los altos edificios de Japón e intentar descifrar qué tan altos eran, escuchar a las pocas aves que se escuchaban a lo lejos, observar los hermosos árboles de sakura que estaban en su pleno auge coloreando la ciudad de rosa pálido, simple y sencillamente, estaba enamorada de la vida.

—Será mejor que me apure — Susurró para sí misma tras darse cuenta que estaba sumida en sus pensamientos como siempre y apresuró sus pasos.

En lo alto de uno de los edificios se encontraban proyecciones de pantallas con anuncios, estaban promocionando un nuevo sabor de sopa ramen instantánea por lo que había estado ignorando la pantalla hasta el momento, sin embargo, cuando creía haber recuperado su atención de vuelta al camino a tomar, su atención se dispersó nuevamente pues de pronto empezó a escuchar el sonido de una guitarra, la cual hizo que dirigiera su mirada hacia la pantalla. Ahora pasaban un anuncio sobre el nuevo promocional de la famosa banda de J-Rock Schleife, en él, podía verse partes del video musical de tan solo un minuto con treinta segundos y después la fecha de estreno, al final se mostró una imagen de la vocalista del grupo, una joven muchacha castaña la cual tenía el cabello largo hasta debajo del trasero, tenía puesto unos pupilentes rojo sangre el cual le daban un toque rebelde junto a esa melena alborotada la cual asemejaba a la melena de un león, piel clara, y sonrisa socarrona, una auténtica belleza exótica, la cual estaba acompañada de un apuesto muchacho pelinegro el cual llevaba puestos unos pupilentes blanco con azul que le daban un toque algo tétrico, piel semi tostada, sus largas hebras de cabello le llegaban hasta los hombros, tenía una media coleta alta, sus rasgos eran finos y afilados, labios delgados que desbordaba masculinidad por cada uno de sus poros, parecía el típico chico malo, en la foto se encontraban la castaña y el pelinegro agarrándose de las manos y en posición comprometedora a unos centímetros de que sus labios se tocaran, era una escena bastante sensual lo cual era lógico por el título del nuevo álbum, "Lovers".

Tras observar aquello, se quedó un momento embobada hasta que un hombre que venía apurado la empujo por andar distraída y tras gritarle que se fijará siguió su camino ignorándola por completo.

—Es mi culpa por estar distraída — Susurro nuevamente tras recoger rápidamente sus lentes y volverselos a poner — Debo darme prisa.

Empezó a correr, lo más rápido que sus pies le permitían con esos tacones puestos, se fijó rápidamente en su reloj de mano para asegurarse de que aún estaba a tiempo, esa era la ventaja de que siempre se saliera antes para evitar contratiempos. Ágilmente siguió caminando por la misma calle por unas 4 cuadras hasta girar a la izquierda, en donde siguió caminando por otras cinco cuadras, cruzar la calle y pararse enfrente de un enorme edificio mayormente de cristal con puerta giratoria.

Se apresuró a entrar y tras pasar por la seguridad del lugar, caminó directamente a recepción en donde mostró su carnet de identificación, la atendió una muchacha pelinegra de ojos café, bajita y de sonrisa amable que le indicó que subiera al piso 12 en donde se encontraban ya esperándola.

—Gracias —Mencionó para dirigirse al elevador algo alterada ya que generalmente ella llegaba antes que los demás —Creo que me entretuve más de lo normal.

Tras presionar el botón del doceavo piso, empezó a quitarse la gabardina, el sombrero y los lentes dejando ver sus hermosos ojos verdes y su linda figura esbelta. Sintió gran alivio al quitarse la gabardina ya que estaba empezando a acalorarse. En su bolsa de mano guardo el sombrero seguido de los lentes que antes colocó en su estuche y después, tras cerrar la bolsa, dobló la gabardina y la llevó en sus brazos hasta llegar a la sala en donde la estaban esperando, ahí colgó su abrigo en una percha junto a bolsa para después irse a sentar al lado de una muchacha pelinegra con ojos color violeta.

—Estaba a punto de salir a buscarte, Aki —Dijo la muchacha en voz baja —No es normal que llegues a esta hora.

—¿Enserio? —Preguntó confundida —Faltan cinco minutos para la hora, llegue en tiempo —Argumentó

—Tú y yo sabemos que siempre llegas media hora antes Aki.

—Tienes razón Tomoyo —Sonrió —Me distraje un poco —Se disculpó enseñando la lengua en señal de torpeza.

Tomoyo tenía el cabello ondulado, color negro el cual le llegaba hasta debajo de la espalda media, sus ojos violetas eran una verdadera rareza, su piel era clara y semi rosada, mejillas apachurrables, y sonrisa encantadora, tenía el busto bastante pronunciado y de complexión delgada, la cual usaba unos lentes de pasta gruesa y se peinaba regularmente con dos medias colas.

—Muy bien—Mencionó un hombre adulto el cual se veía de unos 56 años aproximadamente, tenía el cabello algo canoso, bigote y llevaba un elegante traje marrón —Ahora que Aki llegó, podemos empezar —Mencionó para después aclararse la garganta — La promoción del nuevo sencillo está siendo todo un éxito, la encuesta que lanzamos sobre el nuevo disco es prometedora ya se han encargado varios discos de anticipo, promete venderse muy bien.

—Eso es prometedor —Festejó Tomoyo quien le sonrió a la castaña en señal de aprobación.

—Por el momento se ha estado planeando las fechas de los siguientes conciertos, se espera que con la venta del nuevo pv nos otorguen lugar en diferentes escenarios, por ahora se tiene pronosticado que los conciertos comenzarán por el 25 de Marzo en Tokio y de ahí iremos a una pequeña gira por Osaka, Kanto, Kyoto y Nara, entre tanto me gustaría que siguieras trabajando en nuevas canciones, te recomiendo que empieces a trabajar desde ahora porque cuando inicie la gira estarás bastante atareada y sin embargo deberás entregarme resultados constantemente para poder empezar a trabajar apenas esta termine.

—No se preocupe director —Habló calmadamente — ya he empezado a componer algunas canciones, en cuanto tenga listas unas cuatro me gustaría presentarlas para que me diga si se aprueban o no.

—Muy bien, eso me gusta —Asintió con la cabeza —Mientras tanto, Tomoyo —Se dirigió a la pelinegra —Te encargo la organización de los próximos eventos, han llegado propuestas para entrevistas para promoción del nuevo sencillo que se estrena la semana próxima, te pasaré los números telefónicos para que te contactes con las televisoras.

—Si, director.

—Bueno, las dejo para que se pongan al corriente, en cuanto tengan las próximas canciones me contactan, el itinerario se encuentra donde siempre.

En cuanto el hombre desapareció del lugar, Tomoyo suspiró algo cansada, se veía bastante trabajo en los próximos meses, sin embargo, a pesar de sonar cansado se encontraba feliz por su amiga.

—Bueno, mientras me pongo al corriente con los nuevos eventos, por el momento he organizado tu ajetreado día, haz de tener una sesión con una televisora dentro de hora y media y una sesión de fotos a las tres, a las cinco y media eres invitada de un show de comedia que igual quiere promocionar tu disco y presentarás una canción para finalizar el espectáculo, finalmente terminaremos con nuestra sesión de práctica en el estudio, tendremos hora de comer a la una y media, y a las 8.

—Otro día cansado —Sonrió —Te agradezco por ahorrarme el dolor de organizar todo eso.

—No tendrías porqué —Negó con la cabeza —Soy tu manager, es mi trabajo.

—Sí, sí, ya entendí, solo haces tu trabajo —Se encogió de hombros fingiéndose ofendida —Pensé que también eras mi amiga Tomoyo.

—Trabajo es trabajo —Corrigió —Pero eso no evita que seamos amigas —Tenemos media hora antes de dirigirnos al primer trabajo, aprovecharé la oportunidad para ponerme al corriente con las nuevas fechas de la gira y las siguientes entrevistas, te veo en el estacionamiento a las 10.

—Claro, mientras tanto iré a darme un paseo por el centro comercial —Dijo para darse la vuelta sobre sus pasos y caminar alegremente.

—Oye, oye, oye, alto ahí —La agarró por el hombro —No puedes irte a pasear por un centro comercial de esa manera tan despreocupada, tu rostro es reconocido por todo Japón, armarías un escándalo y sería imposible llegar a la entrevista.

—Hoy me pasee tranquilamente por Shibuya y nadie se dio cuenta —Se encogió de hombros —Al parecer una gabardina, unos lentes y un cubrebocas son suficientes para tapar mi identidad.

—¿Estás de broma, verdad? —La miró con los ojos desorbitados —¿Qué hubieras hecho si alguien te hubiera reconocido?, deberías ser más cuidadosa.

—Ya lo sé —Suspiró —Sabes que generalmente no lo hago... Pero es que hacía tanto tiempo que no me paseaba por la ciudad, y sinceramente extraño los días en los que podía andar en la calle sin tener que disfrazarme como un detective.

—Oye... Aki, tú querías ser una estrella —Sonrió —Ese es el precio de la fama.

—Si claro... La fama, lo entiendo —Su rostro se entristeció por un momento —Todo es culpa de este rostro, ya lo sé.

—Vamos, no te desanimes —La acarició amistosamente del hombro —Te veo en media hora Aki, en serio que tengo que ponerme al corriente con el itinerario, pasea por el jardín de la empresa si quieres, pero no llegues tarde.

—Nunca llego tarde —Susurró para sí misma.

Cuanto Tomoyo salió de la habitación, Aki se tomó unos segundos para observar por el ventanal del lugar hacia la ciudad. Todo se veía tan pacífico desde ahí arriba, la verdad es que, si bien estaba bromeando cuando había dicho querer ir al centro comercial, lo cierto es que había algo de verdad oculto ahí.

Le encantaría poder salir a la calle como esa mañana sin tener que preocuparse por nada, generalmente Tomoyo la recogía en su auto y la llevaba a todas partes para evitar que alguien la viera, sin embargo, esa mañana se había esforzado mucho en que su manager la dejara irse sola. Había mentido al decir que alguien más la recogería y que de verdad podía llegar sola, todo para poder escabullirse entre la ciudad y apreciar la ciudad como una persona común y corriente.

Tras ese último pensamiento se levantó de su asiento, tomó sus cosas y salió del cuarto, se dirigió al octavo piso, lugar donde se encontraban los sets de grabación, siguió caminando recto y abrió una de las habitaciones la cual se encontraba repleta de diversos instrumentos, piano, guitarras tanto eléctricas como acústicas, una gran batería en el centro, violines. Dichos instrumentos estaban de respaldo en caso de que se necesitará para alguna grabación, no eran para uso común ya que pertenecían a la empresa y si se llegaban a romper debía de pagarse el precio correspondiente, sin embargo, el cuarto se encontraba vacío a ciertas horas de la mañana, y el director no le prohibía tocarlos, varias ocasiones la había cachado tocando en ese lugar y simplemente le decía que tuviera cuidado de que no la viera uno de los guardias de seguridad y seguía su camino. El director era una persona bastante accesible, los guardias sin embargo en algunas ocasiones eran bastante cascarrabias, al parecer creían que, si alguno de los instrumentos se rompía, los responsabilizaran por no haber cuidado el lugar adecuadamente, bueno, no entendía de qué se quejaban si era cierto que la mayor parte del tiempo se la pasaban holgazaneando en lugar de trabajar. De ser serios en lo que hacían le hubiera sido imposible poder escabullirse reiteradas veces y tocar, es decir, los instrumentos son ruidosos, no entendía cómo es que no se daban cuenta de que los tomaba.

Aki tomó una guitarra acústica entre sus manos, era una guitarra azul que le gustaba bastante por su adorno floral, y era la que generalmente tomaba cuando no llevaba a la compañía la suya. Procedió a sentarse en uno de los bancos tras colocarse el instrumento y tras acomodarse empezó a tocar una suave melodía de tonos dulces y bajos la cual acompañó con un tarareo de la nueva canción que estaba componiendo. Aún no le ponía letra, pero sabía la melodía, estaba ansiosa por escuchar cómo sonaba acompañada de los demás instrumentos.

La canción era del tipo balada, era lenta y tenía un sentimiento de melancolía impregnada. Las canciones de desamor siempre eran un éxito, había escrito esa melodía inspirada en esa idea. Lentamente se dejó llevar por el sonido y cerró los ojos dejando que su suave voz envolviera el lugar, esta tenía un toque dulzón y emitía un sentimiento de paz.

Mientras interpretaba aquella canción no podía dejar de pensar en el significado, el desamor. Había pensado en esa melodía en una noche de melancolía en la cual se había puesto a reflexionar sobre su vida. Había tenido una infancia difícil pero dentro de lo posible, a pesar de las cosas negativas que le hubieron pasado, había sido una infancia feliz, constantemente jugaba en las afueras del barrio en su nativa Italia.

Oh Italia, cómo extrañaba su patria, recordaba solo algunas cosas de aquella época ya que se había mudado a Japón a edad temprana junto a su padre y su hermana mayor, y había alguna que otra cosa que extrañaba como la comida. Por supuesto había pasado la mayor parte de su vida en Japón y adoraba el país, pero tanto Italia como Japón eran especiales para ella, ambos eran parte de sus entrañas, después de todo ella era el producto de dos países totalmente diferentes. Su madre era italiana y su padre japonés, una combinación algo inusual a su parecer.

Como sea, esa noche había estado recordando su pasado y con ello había llegado a su memoria el amor de su infancia, el cual por supuesto no fue correspondido. Ésa era la única ocasión en la que se había enamorado, aunque se dio cuenta hasta años después de aquello. De cualquier forma, no había nada que pudiera hacer, él nunca se enteró de sus sentimientos y ella fue la que decidió que su amor se quedará en secreto, era lo mejor, tanto para él como para ella.

—Será mejor que vaya al estacionamiento — Pensó tras ver nuevamente la hora para después dejar la guitarra en su lugar y salir del lugar para dirigirse hacia el elevador y encontrarse con su manager.

El resto del día fue normal, se dirigió a la primera entrevista, era una sección de preguntas sobre su nuevo disco en donde le hicieron las típicas preguntas tal como, cuál fue su inspiración para el estreno del sencillo, cuánto tiempo le tomó grabar, si hubo complicaciones, cuál fue la canción que más se le dificultó, cuál es su inspiración cuando compone música, y por supuesto cuáles son sus próximos proyectos.

Lo siguiente fue la sesión de fotos, donde igual ya estaba acostumbrada a lo que tenía que hacer, posar, posar, sonreír, caminar, probarse diferentes atuendos, lo había hecho en un par de ocasiones y a pesar de que ya sabía del procedimiento, aún le costaba algo de trabajo sonreír como es debido y verse natural ante la cámara. Era un trabajo que la ponía bastante nerviosa, cosa extraña ya que frente al escenario se mostraba más confiada, suponía que era porque dejaba que la música la guiara. Sin embargo, en una sesión de fotos tienes que soportar los constantes regaños del director por estar haciendo las cosas mal, ya sea que camines mal, que tengas la sonrisa forzada, que tiembles o "no muestres demasiada piel", en fin, se quejaban de muchas cosas, pero al final terminaba haciendo su trabajo con éxito y tras dirigirse a su almuerzo podía ir a su último trabajo en el show nocturno.

En el show hacían varias actividades empezando por una breve entrevista para igual preguntarle por sus proyectos, seguida de una sesión de preguntas de los fans, una actividad recreativa que en esa ocasión fue una sesión de retos con la mascota del canal para finalizar con el espectáculo en la que interpretó dos canciones.

Terminado el show ya estaba obscuro y todavía faltaba ir a ensayar en el estudio a lo cual suponía terminaría hasta las altas horas de la noche, pero nada de eso importaba. No faltaba mucho para la gira y quería ensayar hasta no poder más, quería ir lo mejor preparada con sus fans, no se permitiría desafinar en pleno concierto.

Cuando por fin terminó su día, Tomoyo la dejó en su casa, no sin antes detener el auto enfrente de su departamento para poder platicar un poco antes de que la muchacha ingresara a su hogar, cosa que desconcertó un poco a la cantante.

—¿Pasa algo Tomoyo? —Preguntó confundida.

—¿Era cierto lo que dijiste del centro comercial?

—¿Perdón? —Preguntó sin comprender.

—Se que, dentro de tu broma, de verdad tienes ganas de salir a pasear por la ciudad, no es la primera vez que me mientes para venir a la empresa por cuenta propia, ¿Qué es lo que pasa?

—Ya te dije que no era enserio —Se rascó la cabeza en señal de nerviosismo —Es sólo que a veces me gusta recordar lo que se siente salir a la calle como una chica cualquiera de mi edad, me gustaría salir con amigas, ir al cine quizás, pero ya sé que eso no es posible —Sonrió —Así que no te preocupes, no haré nada que pueda preocuparte.

—No es eso, Aki —La miró con dulzura —El comentario que hiciste... —Hizo una pausa —Acaso sigues detestando a...

—No te atrevas a seguir hablando —La interrumpió —Que quede claro que yo no odio a nadie, ¿De acuerdo? —Frunció el ceño enojada —No sé de dónde sacas esas cosas, es cierto que a veces me deprimo por eso pero... pero... ¡Eso es problema mío, no de ella!

—Está bien, está bien, lo siento, no pensé lo que decía —Suspiro —Es sólo que no me gusta ver cómo te lastimas a ti misma.

—No tienes porqué preocuparte Tomoyo, estoy bien —Se quejó nuevamente para después salir del auto y entrar a su departamento.

A la mañana siguiente, Aki se despertó temprano como siempre, se dio una ducha rápida ya que no pudo bañarse la noche anterior debido a lo cansada que llegó y se preparó un desayuno rápido. Esa mañana estaba tranquila ya que sabía que tenía su agenda vacía por la mañana, no trabajaría sino pasadas las tres así que podría quedarse a limpiar un poco su casa y relajarse un poco antes de que su manager la recogiera.

Pensando en eso, observo su departamento, éste era de tamaño mediano, estaba completamente amueblado, tenía cocina integrada, dos habitaciones y un baño grande con bañera. Realmente no estaba sucio así que podría abstenerse de limpiar por ese día y enfocarse en hacer alguna actividad más atractiva.

Recordando la conversación que tuvo con Tomoyo, de repente su ceño volvió a fruncirse y suspiró cansada. No entendía porque su amiga creía que ella tenía algún rencor guardado en su interior, era extraño, ya la conocía desde hace algunos años y a pesar de que le había negado en reiteradas ocasiones ese pensamiento, al parecer la pelinegra no entendía o pensaba que estaba intentando de engañarla.

—Tengo que hacer la compra —Murmuró para sí misma —Debería decirle a Tomoyo que vaya —Se quedó pensativa —No, no tengo ganas de pedirle favores por ahora, iré yo misma.

Rápidamente corrió a su habitación, se colocó un suéter café bastante holgado que le quedaba como blusón, unos mayones, unas botas de tacón con plataforma, sujetó su cabello en una coleta baja y se colocó un gorro tapando la mayor parte posible de cabello posible. Después fue por sus lentes y su cubrebocas y salió a toda prisa con la bolsa de compras.

A decir verdad el hecho de salir la llenaba de adrenalina, si bien le asustaba ser descubierta por los demás, ése mismo sentimiento era algo emocionante hasta cierto punto. Ciertamente no tenía ganas de que Tomoyo volviera a darle un sermón por no haber seguido sus indicaciones, pero después de la pequeña discusión que había tenido con ella no podía simplemente llamarle y mandarla a comprar, no esa era una tarea bastante sencilla que podía hacer por cuenta propia.

Caminando por seis cuadras y media por fin pudo llegar al supermercado más cercano. Era sábado así que por los alrededores había algunos niños por ahí jugando entre ellos y correteando por todas partes. No le dio mucha importancia y se apresuró para caminar hacia la entrada en donde se quedó un momento embobada viendo que habían pegado un póster del nuevo disco "Lovers", con la misma foto que había visto en el video promocional en la pantalla en Shibuya.

Estaba tan dispersa mirando el póster que no se dio cuenta que unos niños se encontraban jugando con unas pistolas de agua por el lugar y entre correteo no la habían visto y tras chocar fuertemente contra ella habían logrado que se tropezara y los lentes cayeran al piso dejando ver sus hermosos ojos. Los niños inmediatamente se pararon en seco y la observaron detenidamente a lo que Aki no pudo más que tragar saliva de manera nerviosa, esperando que no se dieran cuenta de su identidad.

—Lo siento —Dijo el niño que chocó contra ella.

—No te preocupes —Rió de forma nerviosa mientras agarraba los lentes que ahora estaban rotos en el suelo —Tengo que irme de aquí —Pensó.

Antes de que pudiera darse cuenta otro de los niños que había estado jugando con ellos había llegado por detrás y le había quitado el gorro de la cabeza dejando caer su hermosa cabellera castaña por su espalda. Ante eso los pequeños abrieron los ojos como platos y voltearon a ver el póster promocional pegado en la entrada para después regresar su mirada a la chica, luego al póster, y luego a la chica.

—Ya me descubrieron —Pensó aterrada.

—Tora... —La chica sintió como su corazón se agitaba ferozmente al escuchar a uno de los pequeños decir ese nombre — ¡Oigan todos! —Gritó — ¡Tora-san está aquí!

—¿Qué?

—¿Tora-san, de Schleife? — Mencionó una muchacha que pasaba por ahí. —¡No puede ser!

Cuando se pudo dar cuenta alguien entró al centro comercial y repitió las mismas palabras que el niño, y antes de que pudiera hacer nada se encontraba ya rodeada de gente, todos gritaban, la aclamaban y gritaban el nombre de Tora mientras pedían por un autógrafo.

—¡Un momento! —Gritó una chica de unos 16 años que llevaba puesta una playera de Schleife, al parecer era una gran fan de la banda —¡Esa no es Tora! —Gritó enojada —¡Tora es más bonita y tiene mucho más estilo! —Se quejó —¡Ésa es Aki!

—¿Aki? —Preguntó un hombre sin entender —¿Quién es Aki?

—¿Aki? —La multitud empezó a murmurar confundida sin entender qué es lo que estaba pasando.

—Aki es la hermanita gemela de Tora —Habló la misma chica con la playera de Schleife — La que se metió al mundo del espectáculo buscando imitar los pasos de su hermana.

—¿Imitar los pasos de mi hermana? —Pensó Aki totalmente ofendida, no entendía quíen se creía esa mujer para hablar como si la conociera de algo sólo por ser fan de Tora.

—Ahhh, sí, he escuchado de ella — Habló otro chico con tono pensativo —La que toca pop comercial.

—¿Pop comercial? — Gritó internamente sintiendo cómo su sangre empezaba a hervir por sus venas, tenía unas ganas enormes de contestar a los insultos de esos dos groseros, pero sabía que si lo hacía su cara aparecería en las portadas de los periódicos de mañana.

—¡Bha! - Se quejó un tercero —Por un momento pensé que podría presumir por haber visto a una celebridad del calibre de Tora.

Y así de rápido como la multitud la había rodeado, ésta había empezado a disolverse. Podían escucharse varias quejas por parte de las personas, unos comentando que estaban decepcionados, otras personas confundidas porque no la conocían, ni siquiera sabían que Tora tenía una hermana. Otras personas sintiendo lástima de ella y alejándose con comentarios lastimeros, pero la atmósfera general era, desilusión. Desilusión de su persona, de no ser quien aparentaba ser.

Y cuando la multitud se hubo disipado casi por completo, el niño que la había tirado en un principio se encontraba parado frente a ella mirándola con el ceño fruncido.

—Deja de emocionar a la gente, impostora — Escupió en el piso para después darse la vuelta y alejarse.

—Así es —Susurró Aki mientras sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas — La persona más famosa de Japón... Es mi hermana mayor.

Continuará...

Palabras Clave:

-Senpai: Forma en la que se le llama a las personas con un rango superior al grado que cursas ya sea a nivel escolar o de manera profesional.

-Árbol de sakura: Arboles de cerezos típicos de Japón color rosado.

-PV:promotional video.