Capítulo 3.

Planificación.

Era otra mañana en Shining Star, la empresa de Aki en donde la muchacha se encontraba actualmente en una de las salas de conferencia la cual se encontraba completamente vacía por excepción de su manager, quien se encontraba sentada en medio de la gran mesa ovalada con un montón de papeles esparcidos por doquier.

La muchacha había llegado temprano, pero desde que estaba ahí tenía que esperar a que su manager se desocupara, razón por la que se encontraba bastante aburrida y había acercado una silla hasta una de las ventanas más cercanas para poder ver hacia la gran ciudad. Ese día estaba igual de despejado que los anteriores, los rayos del sol envolvían el lugar y los árboles de cerezo se veían aún más hermosos desde esa altura. Las personas se veían como pequeñas hormigas caminando, desde ese lugar podía ver el parque cercano en donde había mucha gente paseándose en pareja, otros con su familia, lo que era de esperarse de un sábado de descanso.

A lo lejos podía alcanzar a ver a un pequeño perro persiguiendo una vara de madera que su dueño le había lanzado, para después tras encontrarla regresar a que volvieran a lanzarla, veía a gente realizando un picnic y a otros comiendo un helado.

—Que envidiaaaaa — Se quejó la muchacha mientras se recargaba en el marco de la ventana armando un puchero —Hace tanto que no puedo pasearme como ellos estando tan tranquila de la vida. — Se balanceo suavemente en su lugar —¡Oh!, parece que a ese sujeto lo ha rechazado una chica, pobre.

Mientras Aki observaba por la ventana y hablaba en voz alta, Tomoyo poco a poco empezaba a desesperarse. Necesitaba concentrarse en el trabajo que tenía enfrente y la chica de repente parecía estar sumamente inquieta. Era extraño que ella se comportara de esa manera, usualmente la hubiera dejado trabajar sola en el lugar mientras ella se escabullía en la sala de instrumentos como siempre y aprovechaba para componer nuevas canciones. Sin embargo, en esa ocasión, por alguna razón que no lograba comprender del todo, se había estado comportando de manera hiperactiva desde el momento en que la había recogido de su apartamento.

Desde el momento en que subió a su auto se comportaba como si hubiera ingerido unas 20 tazas de café. Primero se había acercado a ella y la había saludado con un abrazo, acto algo poco común en ella, y a continuación ya dentro del auto había empezado a platicarle un sueño extraño que tuvo sobre el romance de una mujer con su medio hermanastro y cómo tenían que pasar los días reprimiendo sus emociones, sin embargo al vivir bajo el mismo techo, después de mucho resistir habían terminado por caer en las tentaciones carnales y mantenían una relación secreta que trataban de ocultar a toda costa de sus padres.

Tras terminar de contar su extraño sueño el cual incluía sirvientas chismosas que habían descubierto su relación clandestina, una villana de tipo manga, y triángulos amorosos había saltado de un tema al otro empezando a platicar a todo pulmón lo acontecido esa mañana frente al supermercado, incluyendo los insultos que recibió hasta el niño que escupió en el piso, y cómo lo único que había querido hacer era comprar un poco de víveres para poder cenar.

Sin embargo, ya no parecía encontrarse deprimida al contarlo, en lugar de eso estaba riéndose y bromeando sobre lo absurdo de la situación. Inmediatamente después habló sobre un nuevo restaurante de sushi que habían abierto en Ikebukuro y por las críticas recibidas al parecer era bastante delicioso y decía que quería ir un día de esos a probarlo. Posteriormente mencionó que tenía ganas de un poco de té frío ya que estaba haciendo bastante calor últimamente.

Finalmente, ya dentro de la compañía le había dicho que podía irse a cualquier lugar dentro del edificio, incluyendo los jardines si así lo quería, ya que debía de arreglar unas cosas antes. Sin embargo, no esperaba que la castaña le siguiera los pasos mientras seguía con su parloteo, y se asombraba por la más mínima cosa, justo como estaba haciendo en ese preciso instante, distrayéndose hasta por lo más mínimo.

—Por favor — Suspiró cansada mientras volteaba a ver a la menor — Aki, te lo pido, necesito concentrarme.

—¿Mmm? — Ladeo la cabeza confundida — Está bien Tomoyo, no me interpondré en tu camino — Mencionó mientras empezaba a tararear por lo bajo.

—Aki... —Llamó — Aki — Repitió tras no obtener respuesta —¡Aki! — Gritó exasperada mientras golpeaba la mesa exasperada — Estoy acomodando tu itinerario para los próximos meses de gira —Suspiró cansada — He hablado y acordado los lugares en los próximos escenarios y teatros en los que te presentaras, sin embargo aún falta la confirmación del horario de unos cuantos, tengo que hablar con los distribuidores y proveedores del material que se usará, aún no se ha terminado de arreglar dos de los atuendos que usaras, aún tenemos que ir a que te pruebes el vestuario y faltan algunos accesorios, todo eso mientras me encargo de la publicidad, el marketing y por supuesto de acomodar tus ensayos — Aspiró un poco de aire para poder recuperar el aliento y después agregó — ¿Podrías por favor darme algo de privacidad?, en cuanto termine aquí tenemos que ir a visitar los escenarios para que hagan las pruebas de sonido y luz.

La ojiverde solo pudo parpadear varias veces en señal de confusión, y sin agregar nada más, se dirigió hacia la salida mientras pronunciaba una breve disculpa y después caminaba hacia el elevador. A decir verdad, se encontraba algo nerviosa por todo el asunto de los conciertos, siempre se ponía así antes de tener que presentarse en algún lugar.

Lo sabía, ponerse de esa forma cada que tenía que cantar en público era bastante vergonzoso para un artista, teniendo en cuenta sus dos años de carrera profesional, lo lógico sería pensar que ya se había acostumbrado al público, sin embargo, a pesar de que ya lo había hecho antes, siempre había un pensamiento dentro de su cabeza que la incitaba a pensar en qué es lo que pasaría si es que llegaba a meter la pata. Y es que no era cualquier cosa, no sólo sería observada por miles de ojos en el escenario, sino que, si fallaba, eso sería transmitido igualmente por televisión y el número aumentaría a niveles masivos, y nuevamente los programas de chismes aprovecharían la más mínima oportunidad para hacer comentarios ofensivos sobre ella comparándola con Tora nuevamente.

—Después de todo, mi hermana se presenta en escenarios con capacidad de gente exorbitantes — Murmuró — No,no,no, incluso ha estado presente en bastantes ocasiones en escenarios extranjeros como lo está ahora — Sintió que se atragantaba con su saliva debido a eso último — Comparada con ella... Ah — Suspiró nuevamente — Doy pena.

Eso le recordaba a los momentos en los que le tocaba pasar al pizarrón cuando iba al colegio, siempre tuvo que soportar de un tremendo pánico escénico que la hacía temblar y sudar de manera excesiva, en ese tiempo sentía como su corazón palpitaba tan fuerte que lo escuchaba retumbar en sus oídos y sentía que se le iba a salir del pecho. Sinceramente no entendía cómo es que había decidido por cuenta propia dedicarse a una profesión que implicaba que su rostro fuera viralizado a niveles masivos cuando se ponía así de nerviosa frente a un grupo de unas 35 personas aproximadamente.

Con el tiempo había aprendido a manejarlo un poco, por lo menos su voz ya no temblaba cuando tenía que hablar en público, cosa que agradecía ya que sería un desastre que se le cortara la voz al momento de estar cantando. Sin embargo, el incipiente nerviosismo antes de las presentaciones continuaba, siempre tenía que pasar al baño antes de pararse en el escenario debido al nerviosismo.

—Genial, incluso molesté a Tomoyo en esta ocasión, bien hecho Aki — Se regañó.

Intentando no pensar demasiado en el tema se dirigió a los jardines de la empresa, estos estaban separados de la calle por altos muros para evitar que la gente común intentara acercarse a las estrellas que trabajaban ahí, motivo por el cual era uno de sus lugares favoritos dado que ahí podía sentarse tranquilamente, ya que las únicas personas que pasaban por ahí eran trabajadores y compañeros artistas, algunos adentrados en el mundo de la música, algunos otros actores, o bailarines, había un poco de todo.

La razón por la que le gustaba tanto pasar el tiempo ahí, era porque era un lugar en donde podía sentirse como una persona común y corriente. Ahí dentro nadie la miraba raro, ni se preguntaba qué es lo que estaba haciendo ahí, todos se encontraban inmersos en sus propios asuntos, incluso le gustaba ver a los actores ensayar sus líneas en voz alta con otros, era algo entretenido de observar.

Había tenido conversaciones con algunos de sus compañeros cantantes, sin embargo, no podría decir que fuera una amiga cercana a nadie en particular, generalmente todos se enfocaban en su trabajo y se manejaban de manera profesional, así que solía pasar el tiempo sola cuando no venía acompañada de su manager. Aunque eso no le molestaba, de hecho, le gustaba pasar tiempo consigo misma ya que lo aprovechaba para escribir en una libreta, la cual siempre llevaba consigo. Dicha libreta la utilizaba como un tipo de diario, aunque sólo agregaba los eventos que consideraba importantes y no agregaba contenido todos los días. En ella incluía también uno que otro dibujo, algún poema que se le ocurriera y lo utilizaba como una herramienta de desahogo para cuando se sentía frustrada, enojada o triste.

Cuando se sentía de esa manera, siempre le funcionaba vomitar sus emociones en la libreta y luego cerrarla para continuar con su día de manera más tranquila. Cosa que le vendría maravillosa en ese momento.

Por supuesto ya había incluido el último incidente que había tenido en la calle, e igualmente la breve depresión que había sufrido debido al acontecimiento, incluso había agregado los pensamientos que tuvo respecto a su niñez. Había pasado tiempo desde la última vez que había recordado su infancia y consideraba importante agregarlo.

"Me siento como en un barco a la deriva esperando a que alguien me note y me salve del mar, el cual se expande tan imponente frente a mis ojos a tal grado que me causa un poco de miedo tener que enfrentarlo. Soy solo un pequeño huésped en un hogar tan inmenso que busca abrirse paso entre la adversidad y ser reconocida y escuchada ante un nido donde habitan todo tipo de depredadores".

Tras ese pequeño pensamiento, había comenzado a describir su mañana y cómo le había ocasionado problemas a su pobre manager, sobre sus preocupaciones y por supuesto también sobre el entusiasmo que le ocasionaba volver a cantar para sus fans, ya que no todo lo que sentía era algo malo.

A pesar de que le agarraba el nerviosismo antes de sus presentaciones, la verdad es que estando una vez arriba del escenario toda esa angustia se esfumaba. Tal parecía que su espíritu se dejaba guiar por algún tipo de musa, y podía cantar sin preocupaciones y disfrutar del momento. Allí arriba, rodeado de luces, y de sus queridos seguidores quienes aclamaban su nombre, no podía evitar sentirse como en casa, y es que sus fans la recibían con tanto entusiasmo, que le hacía recordar las razones por las cuales valía la pena hacer su trabajo, ya que le demostraban que por mucho desprecio que pudiera recibir de algunas personas, allí afuera había gente que también la apreciaba y le gustaba su trabajo, gente que esperaba con ansias verla, que hacía fila en las tiendas de discos para comprar su material, que le escribía cartas y la apoyaba incondicionalmente, lo cual la hacía sentirse como en familia.

Tras cerrar su diario se dio cuenta de que habían pasado unos cuarenta minutos, por lo cual se levantó de la banca bastante sorprendida, ya que ni siquiera se había dado cuenta de en qué momento había pasado tanto tiempo. Rápidamente sacó de su bolsillo su teléfono celular buscando si había nuevos mensajes de entrada, a lo cual sólo encontró un texto simple de Tomoyo el cual le indicaba que se reuniría con ella en el estacionamiento a las 10:30.

Revisó rápidamente su reloj, dándose cuenta que faltaban diez minutos para que diera la hora, por lo cual suspiró con tranquilidad y a continuación se dirigió hacia el lugar indicado en donde sabía había estacionado su amiga.

Una vez se encontró con la pelinegra, quien ya se encontraba un poco menos estresada, ésta le sonrió y tras invitarla a subir al auto, realizó una simple pregunta.

—¿Estás emocionada por tu gira? —Aki ante aquello, sólo pudo sonreír sinceramente mientras que respondía a la pregunta con un tenue sonrojo en las mejillas.

—¡Si, mucho!

Continuará...