Muchos creerían que él era muy limpio siendo que la esterilización le era primordial. Pero con lo que no contaban era con las energías. Podría parecer una tontería, pero él sentía que cuando cientos de vidas pasaban por él, cada una con su propia historia cargando con tantas cosas, era normal que le dejaran un poco. Y es que muchas veces, él era la última estación antes de decir adiós. A veces se lo esperan, otras no tanto, pero lo que era cierto era que siempre dolía y eso dejaba su huella.

Claro que no todo era tristeza, ya que también contaba con el área de maternidad, y ahí era testigo de un montón de nuevas vidas llegando a este mundo, y aunque también había lágrimas, estás eran de alegría.

Era el ciclo de la vida y cuando entendió que todo era parte de un equilibrio volvió a sentirse limpio. Pues aunque casi todo el tiempo había bienvenidas y despedidas él era el hogar de cada una de ellas, y eso le daba un propósito