El trabajo era simple: ser velador en el edificio "N", de 10:00 p.m. a 6:00 a.m. Aburrido y sinceramente se sentía extremadamente largo, pero era simple, no había requisitos y la paga era buena, así que no había mucho de que quejarme.

Me habían recibido de manera cálida, tal vez demasiado, las preguntas fueron excepcionalmente fáciles, edad, familia, estudios, si estaba dispuesto a trabajar de madrugada, y experiencia, esta última a la que le tuve una respuesta nula. Durante toda la entrevista se mostraban ansiosos, como si estuviesen preocupados por algo, me estaba poniendo incomodo, pero al mismo tiempo, necesitaba el trabajo, así no dije nada al respecto. Me despedí del señor y me retiré.
A los 5 días siguiente recibí la llamada de él, avisándome que, si pudiera ir el siguiente lunes, a lo que acepte sin reprochar, llegue al edificio, el señor que al parecer se llamaba Lucas me recibió, dio un uniforme azul-grisáceo que parecía más de mecánico que de guardia, también me dio unas llaves y una linterna. Su tono se había convertido mucho más pesado de lo que era al momento de la entrevista, aunque sus movimientos mostraran la misma ansiedad.

"Alfredo, disculpe por no explicarle con anticipo, pero usted estará cuidando el edificio a través de la caseta" movió su brazo indicando a esta y luego entramos. "A su derecha hay dos interruptores, uno de ellos es para la luz y el otro es para la electricidad del cuarto" El cuarto era rectangular, de cemento con las paredes sin pintadas, en la esquina del fondo se podía apreciar una computadora antigua con su respectivo monitor, en el mismo escritorio también se podía ver una lampara y una libreta. Entrará de relevo por el señor Roberto y se podrá ir una vez que Samuel llegue, ¿entendido?"

"Que pasa si Samuel llega después de mi hora"

"No se puede quedar el edificio sin un guardia, si le sirve de consuelo, si tarda más de media hora le pagare el tiempo extra"

Pues ojalá y siempre se tarde en llegar.

"Otra cosa señor Alfredo" me pide su atención levantando la mano. Ahora si se podía presenciar la cara de Lucas completamente seria, algo que me dio cierto escalofrió, comparándolo del señor risueño, ansioso y algo torpe que era en la entrevista.

"Bajo ningún motivo es de usted entrar al edificio"