No pudo evitar emocionarse cuando lo tuvo tan cerca, era tal y como lo imaginó, incluso mejor. Trato de disimular su entusiasmo pues no quería dar la impresión de ser muy intensa, aunque en el momento en el que le hincó el diente olvidó toda convención social y se abalanzó sobre el. Se aferro a cada cosa que sentía, la textura, el sabor, el olor... todo le gustaba, era todo un orgasmo en su boca. Cuando terminó se dio cuenta que todos en la mesa la miraban.

—Lo siento —dijo levantándose.

Nadie dijo nada aunque sabía que la juzgaban, pero decidió que no no le importaría. Ese había sido el mejor pastel de chocolate que había probado en mucho tiempo y estaba orgullosa de haberlo disfrutado como se debía.