Marina compró este cachivache para escuchar los pensamientos de su perro solar en villa marciana.

Lo trae incrustado al cerebro el artefacto neuronal y el cachivache como auricular.

En esto, su perro solar de mil trescientos dos ojos, suelta sus murmullos ardientes solares y Marina enciende el instrumento traductor, y no más escucha el: "jugar", "jugar", y ella asiente afirmativa y entendida, y le avienta la pelota luminosa.

El perro solar, que se llamaba Jamcito, mira el lanzar confundido y luego vuelve con el ladrido ladrillo: "ver", "ver", "lolapelusa", "ver", "hambre", y ella desconcertada se pregunta: "¿Lolapelusa?", y reflexiona un poco y sirve en el tazón celeste flotante "CrockRocks Solares", y Jamcito mira la comida confundido que se le ha puesto en frente, para posteriormente pasar a ella y ladear la cabeza peluda.

"No", "Sí", "jugar", "jugar", "¡Lolapelusa!"

—¿Lolapelusa? —pregunta Marina confundida y observa las instrucciones del auricular —Para mi que esto no sirve. ¿Tú qué crees Jamcito?

Y Jamcito mueve las orejas y hace un sonido tenue: "Perdonar".

—Gracias —dice y piensa llamar a la tienda, para ver estos trámites de entendimiento, que trae ella con su mascota.

—"Llévame", "pasear", "jugar".

Y ella va hasta la puerta escurridiza de cristal, y sale con la mascota al patio trasero, por donde Gilbert corta el jardín con su rudimentaria metálica motorizada.

Luego le avienta la pelota luminosa, hasta poco antes de llegar a la cerca, y Jamcito corre por ella y la devuelve moviendo la cola de un lado a otro.

—"Jugar", "jugar", "feliz", "jugar", "feliz", "gracias" —y Marina le soba el lomo.

—Buen chico, buen chico —dice ella y después se quita el auricular y lo guarda en su vestido esmeralda con bolsillos, para jugar un rato con Jamcito, que de pronto se encontraba muy animado.

Más tarde le quitaría el cachivache del cuello a él también, cuando saldría en su deslizante mientras lleva Jamcito entre los brazos, y saluda a los vecinos humanoides y a los androides de la servidumbre. Y a dos cuadras más, los Mairons (del cuadrante séptimo de la Enana Esferoidal de Pegaso) están con sus letreros a lo alto, en los que se lee en letras rojas grandes y exclamativas:

"¡DEJA EL SISTEMA CORRUPTO INTERGALACTICO! ¡SE PARTE DE LOLAPELUSA!"