"Este relato participa en el Reto anual: 12 meses 12 relatos 2021 organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash"

Mili estaba furiosa, no, más bien frustrada no podía creer que sus padres la siguieran tratando como a una niña que no servía para nada. Estaba a punto de cumplir los dieciséis, a esa edad su hermana Olivia ya era aprendiz de una bruja, ¿porqué a ella no la dejaban?. Era absurdo. Y por eso no dudo ni un momento más en tomar una desicion, se mudaria con su tío, sería su aprendiz.

Claro, había que esperar que él aceptará, y sabía que no sería fácil. El hombre ya tenía más de cien años y ya había sido suficiente aceptar a Jeremías como su aprendiz cuando se quedó huérfano veinte años atrás. Pero esta vez era diferente, ella era su familia.

No faltaba mucho para llegar a su casa, y aunque tenía una buena relación con su tío eso no impidió que los nervios llegarán. Se detuvo un momento para calmarse dio un gran suspiro y cuando se dispuso a continuar un chico salido de quien sabe donde chocó contra ella haciendo que los dos cayeran al suelo.

―Pero que... ―comenzó a decir tratando de quitárselo de encima.

Ambos trataron de incorporarse pero se detuvieron al mismo tiempo al escuchar ruidos de pasos.

―Ayúdame ―dijo él en un tono suplicante― por favor, tienes que ayudarme, no quiero volver.

Mili no supo que responder ante eso pero no tuvo tiempo de pensarlo pues otro ruido que parecía más cercano los asustó y luego de unos segundos de vacilación lo tomó del brazo y se lo llevó corriendo de ahí. No se detuvieron hasta que llegaron a un río, el chico no dejaba de mirar atrás, ella lo obligó a subir por unas rocas y luego de correr por un rato mas llegaron a los terrenos de su tío.

En cuanto entraron a la casa ella lo arrojó a una silla, luego tomó una cuerda para atarlo y cuando él iba a comenzar a protestar le puso una manzana en la boca.

―¡Pero que está pasando! ―gritó su tío mientras bajaba las escaleras lo más rápido que sus piernas le permitían― ¡Mildred! ¿Qué haces aquí? ¿Quién es ese tipo?

―¡Mili! ―gritó también Jeremias que la había visto entrar desde el cobertizo y fue tras ella. Estaba casi sin aliento― Pero... tú... ¿Quién...?

―Esta bien, esta bien ―dijo ella levantando las manos para calmarlos― no se quien es, me lo encontré en el bosque, lo siento por traerlo aquí pero no supe que hacer, parecía que alguien lo perseguía.

Su tío y Jeremias se miraron, luego el primero comenzó a caminar y se acercó al chico que empezó a retorcerse tratando inutilmente de librarse de sus ataduras.

―Mildred, estos no son modos de tratar a la gente ―le reprochó mientras le quitaba la manzana de la boca al muchacho. Mili se preparó para escucharlo gritar pero él permaneció en silencio― ¿Quién eres? ―preguntó su tío mirando al chico de nuevo.

―Por favor ―suplicó en un hilo de voz― por favor, yo... ―bajó la cabeza y para sorpresa de todos comenzó a llorar.

―Oye, oye ―Jeremías se acercó para consolarlo― tranquilo, no vamos a hacerte daño, solo queremos entender que sucede. Voy a desatarte ―anunció, Mili quiso detenerlo pero su tío la detuvo con un movimiento de su mano― por favor no salgas corriendo, de verdad solo queremos ayudar ―añadió cuando estaba a punto de soltarlo.

El chico asintió levemente y la cuerda cayó al suelo. Hubo un momento de tensión en el que nadie dijo ni hizo nada, luego Jeremías sonrió y tomándolo del hombro lo dirigió a la sala.

―Siéntate ―dijo señalandole un sillón― ¿cómo te llamas?.

―Jo- Joshua ―respondió el chico con timidez.

―Mucho gustó, yo soy Jeremias, pero puedes decirme Jerry. Él es el señor Rioja, mi maestro y ella es Mili su sobrina ―dijo señalando a cada uno.

―Y bien ―intervino el señor Rioja― ¿quieres contarnos que sucedió?.

El chico lo hizo. Todo había comenzado un día que estaba en su habitación cuando de pronto una luz muy intensa apareció de la nada y sintió que algo lo jalaba. Quedó inconsciente y despertó en un pequeño cuarto. Estaba solo y muy asustado. Pasó un tiempo en ese lugar, casi todos los días lo sacaban a lo que parecía un laboratorio, lo sentaban en un sillón y le apuntaban con un aparato que emitía una especie de rayo. Esa parte estaba algo borrosa pues solo recordaba que cuando el rayo le daba le dolia tanto que terminaba inconsciente. Estaba harto. Un día dos hombres irrumpieron en el lugar gritando algo acerca de una falla, la mujer que lo llevaba ese día se distrajo y él aprovechó para morder su mano y salir corriendo de ahí. Dio vueltas por un montón de pasillos pero no paro hasta que vio una ventana abierta, estaba un poco alta pero no le importó y rogó que sus piernas aguantarán la caída para seguir huyendo, por suerte así fue, luego se encontró a Mili en el bosque.

―Oh no, y ella te amarró ―dijo Jerry― Mili tienes que disculparte ―añadió mirándola.

―Pero...

―Mili ―insistió él.

―Esta bien ―dijo ella resignada― lo siento, no era mi intención asustarte.

―No hay problema ―respondió Joshua sonriendo levemente― yo también te asuste a ti

Ella le devolvió la sonrisa y él pareció relajarse un poco.

―Muy bien ―dijo el tío de Mili― una vez resuelto eso, quisiera preguntarte algunas cosas Joshua si me permites por favor.

El chico asintió.

―Gracias, para empezar ¿recuerdas algo más? Esa luz que dices que apareció ¿de que color era? ¿Qué más sentiste luego de que la viste? ¿Te mareaste?

Mili lo miró sorprendida pues eran demasiadas preguntas, y no parecían hechas al azar.

―Eh... pues ―respondió Joshua un poco aturdido― si me maree un poco, la luz era blanca, muy blanca. Y además del jalón recuerdo... voces, parecían lejanas, como si muchas personas hablarán a la vez, pero solo fueron unos segundos, y también... ―dudó en continuar― también recuerdo ver cosas, como paisajes, pero fue muy rápido.

―¿Qué viste? ―insistió el señor Rioja cada vez más interesado.

―Creo que... árboles, animales y estrellas.

Mili y Jerry lo miraron extrañados.

―No lo creo - dijo levantándose - ese loca lo logró.

―Tío ¿de quién hablas? ―preguntó Mili preocupada.

―Michelle Fontan.

―¿Quién?

―Es una de esas brujas que piensa que la mejor manera de aprovechar la magia es mezclandola con ciencia ―respondió él ―quería experimentar con los portales a otras dimensiones, decía que había mucho potencial en eso y hasta montó un laboratorio en su casa.

―Pero eso es peligroso ―intervino Jerry― los portales suelen ser muy inestables, no cualquiera puede manejarlos.

―Así es ―continúo el señor Rioja ―y por eso no tardó en tener un accidente en el que dicen que perdió un brazo y que su esposo la abandonó llevándose a su hijo con él pues temía que le hiciera daño con su necedad y luego no se supo nada más de ella.

Todos lo miraban atónitos, sobre todo Joshua.

―Entonces ―dijo de pronto― ¿quiere decir que yo... que yo crucé por un portal?

―Eso me temo ―le respondió― lo que viste y escuchaste fueron fragmentos de diferentes dimensiones por las que pasaste antes de llegar aquí.

―¿Pero como lo sabe? ―preguntó Jerry confundido.

―Porque yo estudié los portales un tiempo, Fontan fue mi aprendiz, pero cuando vi lo arriesgado que se estaba volviendo todo lo dejé.

―Increíble ―soltó Jerry― ¿y como le habrá hecho? ―inquirió― qué yo sepa no sé puede cruzar nada de otras dimensiones, mucho menos personas ¿cómo trajo a Joshua?

―La verdad es que no lo sé, tengo algunas teorías pero hay que estudiarlas. Oye Joshua ―añadió dirigiéndose al chico que parecía no terminar de asimilar la situación― con respecto al rayo, ¿que sentías cuando te daba?

―N-no lo sé, dolor y... energía, sentía que una energía me recorría el cuerpo.

―Interesante ―respondió el señor Rioja― al parecer te quería despertar la magia.

―¿Qué? ―dijo Mili― ¿pero que no todos nacen con magia?

―Se supone que si ―respondió su tío― pero existe la teoría de que no en todas las dimensiones está activa. Tal vez Fontan encontró la manera de averiguar en qué dimensiones era así y fue por Joshua para experimentar con él.

―Pero... yo no tengo magia ―atinó a decir él― ¿o si?

―Puede ser, pero sólo hay una manera de averiguarlo, dame tu mano ―él titubeó pero finalmente obedeció― abre la palma como si fueras a recibir algo y cierra los ojos ―Joshua siguió haciendo lo que le decía― ahora pon la mente en blanco y concéntrate en todas tus emociones, enojo, confusión, miedo, alegría, todo y envialas a tu mano.

Todos lo miraron expectantes y cuando Mili creyó que nada pasaría unas chispas saltaron de la palma de Joshua asustandolos a todos, incluso a él.

―¿Qué fue eso? ―gritó dando un salto fuera del sillón.

―Magia ―dijo el señor Rioja.

Mili lo miró atónita y se dio cuenta de que Jerry y Joshua hacían lo mismo.

―Pero tío ―dijo ella por fin― ¿qué vamos a hacer? Es que... si me lo encontré en el bosque... esa tal Fontan está cerca. Deben estar buscandolo. Hay que esconderlo, no lo puede encontrar y además... esos portales son peligrosos, que tal que se salen de control... el pueblo...

―Tranquilizate niña ―dijo su tío sujetandola por los hombros― ¿crees que no lo pensé? ―añadió soltandola con suavidad― lo esconderemos aquí, y ya que cuenta con magia activa será mejor enseñarle a usarla por su propio bien.

―¿Cómo? ―dijo ella alterandose de nuevo― ¿vas a... adoptarlo como aprendiz? Pero yo quería... iba a pedírtelo...

―Ya se que quieres ser mi aprendiz ―respondió su tío― pero además de que tus padres me pidieron no hacerlo yo ya no estoy para esas cosas.

―¿Entonces?

―Son tuyos Jeremías, has sido ascendido a maestro brujo, y te asignó a tus primeros dos aprendices.

―¿Míos? ―protestó él ―pero no estoy listo...

―Si lo estás ―lo interrumpió ―ocúpate de ellos, buscales habitación, envía una carta a los padres de Mili explicándoles la situación, obviamente no menciones a Joshua. Yo... yo tengo cosas que hacer.

―¿Qué cosas? ―preguntó Jerry inquisitivo― ¿acaso va a...?

―Si, alguien tiene que detener a esa mujer, y me parece apropiado hacerlo yo.

―Pero tío...

―Nada de peros Mildred.

―Tío ―insistió ella― al menos déjanos ayudarte― se giró a ver a Joshua y luego regresó la vista a su tío― dejame ayudarte...

―Yo también ayudaré ―dijo Joshua sorprendiendola― si esa mujer me hizo esto quiero tener la oportunidad de detenerla para que no pueda hacérselo a alguien más.

El señor Rioja los miró con incredulidad y parecía que estaba a punto de mandarlos callar pero algo lo detuvo y solo soltó un suspiro resignado.

―Esta bien ―respondió― sólo prepárense y en caso de ser necesario ayudarán.

Mili asintió, se giró a ver a Joshua y se dio cuenta de que a pesar de su determinación parecía muy asustado, igual que ella. Se dirigió hacia él, lo tomó del brazo y juntos siguieron a Jerry a sus nuevas habitaciones, de un modo u otro su nueva vida acababa de comenzar.