"Este relato participa en el Reto anual: 12 meses 12 relatos 2021 organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash"

Jerry sostenía el papel que el señor Roldan le había dado, repasaba una y otra vez esas líneas y seguía sin creerlo.

"Jeremías Jufré, maestro brujo"

Llevaba ya unos meses con sus aprendices, dos, lo cual era raro, por lo regular se comenzaban con uno, pero este había sido un caso especial. Y aunque Jerry ya se había acostumbrado a enseñarles, una parte de él seguía sin aceptar que ya era un maestro.

—¡Felicidades! —dijo Mili dándole un abrazo— me acaba de decir mi tío que ya te dio el certificado.

—Felicidades Jerry —dijo también Joshua con una sonrisa— eres un gran maestro.

—Si —sonrió Mili— y ya tienes un papel que lo demuestra.

—Gracias —respondió con una sonrisa desganada.

—¿Qué pasa? ¿No estas contento? —preguntó Mili intrigada— ¿es por qué no haremos fiesta? si quieres puedo convencer a mi tío...

—No, no te preocupes, no es eso. Es que... no sé, me hubiera gustado que mi madre estuviera aquí. Ella fue maestra bruja, creo que le daría gusto saber que yo también lo logré.

Mili lo miró comprensiva y volvió a abrazarlo.

—Estoy seguro que donde quiera que esté ella lo sabe —dijo Joshua dándole un pequeño apretón en el hombro— y debe estar muy orgullosa de ti.

Jerry le sonrió, sabía que Joshua lo entendía bien pues también era huérfano.

—¿Por qué no nos cuentas de ella? —sugirió Mili— así podrías sentirla un poco más cerca.

—Mili... —intervino Joshua con una mirada de advertencia.

—No, está bien —sonrió Jerry— creo que es una buena idea. Vamos a mi cuarto.

Jerry se sentía emocionado, hacía mucho que no hojeaba los diarios de su madre. En otro tiempo lo hacía a menudo, sobre todo cuando era adolescente y recién se los habían entregado. Antes de eso el señor Roldan los había guardado, pues al ellos no tener a nadie fue quien terminó quedándose con todo, incluyéndolo a él.

—Mi madre solía escribir mucho —dijo una vez que llegaron— le gustaba reflexionar sobre cosas de la vida. He encontrado muchas lecciones en sus diarios que me han ayudado a tomar decisiones complicadas.

—Wow —dijo Mili— es como si tu mamá te hubiera dejado un manual para la vida.

—Si —rió Jerry— algo así. Creo que de hecho si me cambio la vida leerla. Porque puede que no lo crean, pero hubo un tiempo en el que fui algo rebelde.

—¿Enserio? —dijo Joshua enderezándose en su asiento— ¿y qué hacías?

—No gran cosa —respondió Jerry con un ademan quitándole importancia al asunto— tal vez lo más trascendental fue la vez que me escape y no regresé en un buen tiempo.

—¿Qué? —ahora fue Mili quien se enderezó— ¿te escapaste?

—Solo fueron unos meses, y tu tío siempre me mantuvo vigilado. Supongo que quería que aprendiera la lección. Y lo hice.

—¿Por qué? ¿qué pasó?

—Fue... algo interesante —se rió— y mi madre tuvo mucho que ver. Les contaré.

"Todo comenzó cuando cumplí quince y quería ser aprendiz, era un deseo que guardaba desde pequeño, pero el señor Roldan decía que aún no estaba listo. Me enojaba muchísimo con él cada que teníamos esa conversación y un día decidí tomar mis cosas y marcharme de su casa. Fue obviamente algo muy impulsivo, así que solo me lleve un poco de comida y los diarios de mi madre. Para ese entonces no tenía mucho tiempo con ellos por lo que apenas si los había leído, la verdad es que me daba miedo sufrir y sentir realmente su perdida.

Llegué a un pequeño pueblo no muy lejano y dormí en un granero, afortunadamente los dueños conocían al señor Roldan y le avisaron, pero él les pidió permiso de que me quedara con ellos hasta que me calmara y ya que le debían algunos favores aceptaron. Claro que esto yo no lo supe en ese momento pues solo me dijeron que podía quedarme el tiempo que quisiera siempre y cuando los ayudara con su granja. Me pareció un buen trato, hasta que me encontré levantándome al amanecer para alimentar animales, recoger huevos, ayudar a sembrar, llevar a las ovejas a pastar, etc. Esto último me gustaba un poco más porque me acompañaba su hijo que era mayor que yo y siempre me contaba historias interesantes. Nos hicimos grandes amigos, me confió que quería ser cantante y yo le dije que quería ser maestro brujo.

Un día me pidió que lo acompañara a otro pueblo para presentarse en un pequeño bar con su banda, me emocioné mucho y por supuesto que quise ir con él. Pero había un problema, sus padres eran algo estrictos y seguramente no lo dejarían ir, por eso lo ayude a idear un plan y dado que conocía algo de magia hechicé la puerta y una moneda que me guardé en el bolsillo para que nos avisara de su presencia y poder transportarnos ahí y fingir que nada pasaba.

En teoría nos pareció un buen plan, pero en la práctica fue otra cosa. Para empezar tardaron un poco en llamarlos al escenario y yo estaba tras bambalinas con la moneda, pero de los nervios se me cayó y no me di cuenta. Luego, ya estando en el escenario las cosas fueron regulares, desafinaron un poco y olvidaron una parte de la letra.

Mi amigo estaba muy decepcionado y quise animarlo, así que le dije 'por lo menos no nos descubrieron tus padres' y en ese instante intenté buscar la moneda y creo que me puse pálido porque él de inmediato se dio cuenta que no la tenía. Comenzamos a buscarla y yo hice un hechizo de atracción pero no funcionó bien y solo nos llenamos de monedas ajenas.

Nos acusaron de robo y nos sacaron a patadas, su banda se enojó con él y regresamos caminando por que el hechizo de transportación tampoco funcionó. En resumen, un desastre. Cuando llegamos sus padres ya nos esperaban en la puerta y nos castigaron a los dos. Yo estaba furioso conmigo mismo, mi amigo me consolaba pero eso me enojaba aún más. Se suponía que ese era su momento y se lo había arruinado por ser un mal brujo.

De la frustración pateé un armario y los diarios de mi madre cayeron a mis pies. Me agaché para levantarlos y me llamó la atención un texto subrayado y en mayúsculas.

'ALTAS ESPERANZAS'

Seguí leyendo y sin darme cuenta ya estaba llorando. Mi amigo se extrañó y me preguntó qué pasaba, yo solo le pasé el diario en respuesta.

'En la vida se presentaran obstáculos, pero estos no se supone que nos detengan, deseo poder enseñarle esta lección a mi hijo algún día y decirle: No te rindas, es complicado pero se que puedes. Cumple la profecía, sé algo más grande. Ve y crea tu legado, muéstraselo al destino. Apunta alto, aunque a veces no funcioné, mantente arriba, nunca bajes la guardia. Te dirán que todo está hecho ya, pero tu sabrás que no han visto lo mejor de ti. Toma vuelo y enséñales algo digno de verse.'

Al día siguiente volví con el señor Roldan, pero un nuevo sentimiento me acompañaba, no sabía cómo explicarlo, pero tenía la sensación de que yo iba a ser 'ese uno en un millón'. Y desde entonces siempre he tenido altas esperanzas"

Cuando Jerry terminó de contar el relato se dio cuenta de que tanto Mili como Joshua lo miraban con ojos llorosos y ambos fueron a abrazarlo.

—¡Ay Jerry, que bonito! —sollozó Mili.

—Si —dijo Joshua que también lloraba— tú mamá tenía razón. Has llegado muy lejos.

—Gracias —sonrió Jerry tratando de contener las lágrimas— y ustedes también lo harán, solo recuerden. Mantengan altas esperanzas.